Cultura

El Cobre, donde comenzó el fin de la esclavitud en Cuba



Por Raúl Menchaca

SANTIAGO DE CUBA, 11 dic (Xinhua) — El Cobre, un pintoresco poblado de inestimable riqueza cultural e histórica por ser escenario de la primera rebelión de esclavos en la isla, se alza en las estribaciones de la Sierra Maestra, a unos 25 kilómetros al noroeste de la ciudad de Santiago de Cuba.

El imponente Monumento al Cimarrón, obra elaborada en bronce y metales reciclados por el reconocido escultor cubano Alberto Lescay, es un homenaje a los esclavos que en esa localidad se sublevaron en 1731 y obligaron a la Corona Española a tomar la insólita decisión para esa época de concederles la libertad en 1831.

La rebeldía de esos esclavos, forzados a trabajar duras jornadas en las cercanas minas de cobre, les ganó la emancipación mucho antes de que se aboliera definitivamente la esclavitud en Cuba en 1886.

«Fíjese si este poblado es importante dentro de la cultura nacional», dice a Xinhua el artista y promotor cultural Narciso Barreras, un negro delgado y fibroso que asegura tener una conexión especial con aquellos cimarrones, casi todos de la etnia bantú, traídos de manera forzosa desde Africa.

El monumento forma parte de la Ruta del Esclavo, un proyecto de la Organización las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), encaminado a divulgar la realidad de esa forma de explotación y su influencia en las culturas americanas.

La escultura, de unos 10 metros, está colocada desde 1997 sobre la empinada cima del cerro de Cardenillo.

Desde ahí se aprecia todo el pequeño pueblo y sus cercanías, donde viven unas 16.000 personas, así como el antiguo yacimiento de cobre, ahora abandonado, y la llamada Laguna Azul.

La laguna, que tiene casi 1 kilómetro de extensión y unos 60 metros de profundidad, se formó de manera natural después de que en el año 2000 se abandonara la explotación de la mina.

Ahora ofrece un hermoso contraste entre el azul del agua y el verde de las montañas circundantes.

Lescay y varios artistas santiagueros aspiran a convertir el sitio en un lugar de rescate de los valores que trajeron los esclavos africanos y que después se mezclaron con el aporte de europeos y asiáticos para conformar la actual mixtura que constituye la cultura cubana.

El cercano santuario, donde está la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, ha generado una activa economía informal que va desde los artesanos hasta los vendedores que casi asaltan a los turistas.

«Hasta el momento mi negocio va bien. Muchos visitantes vienen y compran las imágenes para ellos o para hacer regalos», explicó Erlin Garrido, un joven que desde hace siete años tiene un puesto de venta de artesanías religiosas, nacido al calor de las reformas económicas que tiene lugar en la isla.

Puestos de venta similares se suceden a ambos lados de la calle que da acceso al santuario, a donde acuden cada día cientos de personas para hacer peticiones o dejar ofrendas.

Además de las decenas de artículos personales dejados por los devotos, una de las más relevantes ofrendas es la medalla de oro y certificación del Premio Novel de Literatura ganado en 1954 por el novelista estadounidense, Ernest Hemingway, quien vivió varios años en la isla y donó ambas al santuario.

Más allá de la relevancia religiosa del poblado, El Cobre guarda las esencias de la cultura cubana y por eso desde 2016 ha sido declarado por el gobierno como Monumento Nacional.

Las autoridades esperan, en un futuro no muy lejano, la proclamación de El Cobre como Patrimonio Cultural de la Humanidad, una categoría que haría honor al aporte histórico de esa localidad, donde primero fueron libres los esclavos en Cuba. Fin

2017-12-11 22:53:07