Cultura

HÉROES Y MÁRTIRES DE JUNIO 1959 (I)



HÉROES Y MÁRTIRES DE JUNIO 1959 (I)

POR TEÓFILO LAPPOT ROBLES

Este mes se cumplen 61 años de la gesta patriótica que trajo al país por aire y mar a casi doscientos combatientes dominicanos y extranjeros que llegaron a luchar con las armas por la libertad del pueblo dominicano.

Es de justicia resaltar que acompañando a los dominicanos vinieron un guatemalteco, un español, dos estadounidenses, siete puertorriqueños, catorce venezolanos y quince cubanos.

Los expedicionarios del 14 y el 20 de junio de 1959 se presentaron ante la historia cubiertos por la bandera del Movimiento de Liberación Dominicana, una entidad de factura patriótica formada en marzo del indicado año en la capital de Cuba. Esa institución unió a varias organizaciones de dominicanos exiliados de la tiranía trujillista.

El historiador Emilio Cordero Michel, en su ensayo titulado Las expediciones de Junio de 1959, describió a ese movimiento que amalgamó voluntades emancipadoras así:

«El MLD fue un frente patriótico pluralista, que aglutinó a lo más sano y valioso del exilio: hombres de diversas ideologías y de diferentes clases sociales, caracterizados por un elemento y objetivo comunes: su antitrujillismo y la patriótica decisión de liberar al pueblo dominicano.»1

De los combatientes que vinieron por mar y aire en junio de 1959 a enfrentar al sátrapa Trujillo y a su equipo de asesinos sólo sobrevivieron seis: Poncio Pou Saleta, Francisco Medardo Germán, Mayobanex Vargas, Delio Gómez Ochoa y Pablito Mirabal.

Muy pocos de los expedicionarios murieron en combate. La mayoría de ellos fueron capturados, torturados y de inmediato asesinados por militares, paramilitares o campesinos temerosos que se transformaron en matones más por miedo e instinto de conservación que por simpatías con la tiranía.

Más de 60 de los héroes capturados fueron llevados a la Base Área de San Isidro, que era la guarida del general de pacotilla Ramfis Trujillo Martínez, apodado el pato, por su triple condición de jefe de aire, mar y tierra de las fuerzas armadas del régimen encabezado por su padre.

El referido Ramfis y sus secuaces cometieron contra esos prisioneros todo tipo de sevicia y luego los asesinaron, en uno de sus acostumbrados actos de barbarie y cobardía.

En 1987 (28 años después de esa matanza) los restos de 67 expedicionarios de la Raza Inmortal fueron exhumados en la parte de atrás de la Academia Batalla de las Carreras, en San Isidro, que fue convertida en el 1959 en una fosa común.

Esas osamentas, y las de 6 otros combatientes que fueron localizadas en la cercanía del aeropuerto de Constanza, reposan en el Monumento-Mausoleo Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo, el cual fue declarado una extensión del Panteón Nacional, en virtud de la Ley 50-18, promulgada en mayo del año 2019.-2

El reputado historiador Franklin J. Franco, en su importante obra Historia del Pueblo Dominicano, al referirse a los hechos ocurridos en Maimón, Estero Hondo y Constanza dice, con la propiedad de sus conocimientos de los hechos referidos, lo siguiente:

«Algunos de los expedicionarios murieron en combate, otros fueron apresados y fusilados en el acto. Un grupo muy numeroso cayó prisionero, padeciendo increíbles torturas antes de su fusilamiento.»3

La verdad monda y lironda es que en junio de 1959 no sólo murieron expedicionarios, sino también muchos de sus familiares y otros que la dictadura aprovechó para eliminarlos por «desafectos», que era una palabreja muy utilizada durante la llamada Era de Trujillo.

Es pertinente señalar, porque está probado de manera inobjetable, que en su demencial comportamiento el sátrapa y su equipo de exterminadores bombardearon poblados completos donde entendían que podían guarecerse los guerrilleros. Murieron familias enteras. Esa contabilidad luctuosa nunca fue registrada, pero no por eso es ficción.

Conspiraciones contra la tiranía

Es oportuna la ocasión para decir que muchos, dentro y fuera del país, tienen la errada creencia de que el pueblo dominicano se mantuvo siempre en total sumisión frente a la dictadura trujillista.

La realidad es muy diferente, tal y como se comprueba con el cotejo de las muchas conspiraciones que se fueron fraguando a lo largo de los años. Siempre hubo resistencia interna y externa a la dictadura.

Algunos de los intentos por eliminar al régimen de opresión que se instauró en el 1930 en el país fueron preparados al poco tiempo de comenzar una de las más siniestras tiranías de América.

Desde junio de 1933, cuando fue descubierta la conspiración de los asesinados capitán Leoncio Blanco, mayor Aníbal Vallejo y General Ramón Vásquez Rivera hasta mayo de 1961, cuando «una onza de plomo y un charco de sangre» puso fin al sanguinolento dictador Trujillo, valientes dominicanos intentaron muchas veces, a costa de sus vidas, ponerle fin al terror que se había instaurado en toda la geografía nacional.

La llegada de los integrantes de la Raza Inmortal, como fueron llamados los héroes y mártires de esa heroica gesta, fue como un grito que traspasó las fronteras del país, con efectos demoledores para el régimen de opresión que desgobernaba al pueblo dominicano.

Los fuertes oleajes sociales y políticos que produjeron las expediciones del 14 y el 20 de junio de 1959 tuvieron más impacto que el gran estruendo que se produce cuando el río Amazonas, en su macareo final, choca con el Océano Atlántico creando lo que los indígenas tupí-guaraní de Sudamérica bautizaron desde hace siglos como pororoca, una onomatopeya que tiene un alcance más allá de la simple física.

La epopeya de los héroes de junio del 1959 fue el más sonoro aldabonazo que finalmente produjo poco después la decapitación de la tiranía que durante 30 años llenó de crímenes la tierra dominicana.

Ambiente previo a la gesta del 1959

José Labourt, perspicaz ensayista nacido en Vicente Noble, fallecido en el 1990 cuando apenas tenía 39 años de edad, en su obra titulada Trujillo: Seguiré a Caballo, al describir parte de los preparativos para la expedición patriótica de junio del 1959 indica lo siguiente:

«Mil Cumbres, una finca situada en una cordillera de la provincia cubana de Pinar del Río es el sitio escogido para el entrenamiento de más de doscientos hombres, que duermen en esteras y hamacas y hacen entrenamientos intensos.» Abunda el también periodista así: «En República Dominicana, Trujillo refuerza los destacamentos militares y se intensifica la vigilancia por tierra, por aire y por mar…Los campesinos son instruidos para que denuncien cualquier movimiento de extraños…»4

Exactamente fue como lo escribió Labourt. Eso prueba que la tiranía tenía conocimientos de que desde Cuba se preparaba en el 1959 una expedición armada con el propósito de devolverle la libertad al oprimido pueblo dominicano.

Aterrizaje en Constanza

La noche del domingo 14 de junio de 1959 aterrizó en el aeródromo de Constanza un avión del tipo C-46, piloteado por el venezolano Julio César Rodríguez, teniendo en la cabina de vuelo el auxilio eficaz del piloto dominicano Juan de Dios Ventura Simó. A bordo llegaron 54 hombres dispuestos a ofrendar sus vidas en aras de la liberación de la República Dominicana, convertida en un feudo privado de un individuo que capaba y señalaba.

El comandante de ese grupo de valientes era el dominicano Enrique Jimenes Moya, quien tenía como asistente al comandante Delio Gómez Ochoa, veterano de la entonces recién triunfante revolución cubana.

A pesar de que dicho avión fue camuflado para que pareciera un aparato de la flotilla de la Aviación Militar Dominicana, los militares de puesto en el referido aeropuerto, después de un momento de sorpresa y confusión, comenzaron a disparar ráfagas de ametralladoras contra los expedicionarios. No lograron dar de baja ni herir a ninguno de los valientes que llegaron a luchar, los cuales pudieron desplazarse rápidamente por la zona montañosa aledaña.

El régimen despótico tenía conocimiento, como señalé más arriba, de que se estaba preparando una incursión armada en su contra, pero no sabía ni cuándo ni por dónde se produciría. El efecto sorpresa es básico, especialmente en todo enfrentamiento bélico.

Es por ello que la llegada de ese avión provocó un gran reperpero en la cima del poder, con un Ramfis Trujillo vuelto un basilisco ordenando colocar troncos de árboles en carreteras y algunos campos de aviación y movilizando hasta a los llamados Cocuyos de la Cordillera, esa especie de desteñida guardia pretoriana que tenía el inefable y truculento Petán operando en su coto de Bonao y zonas cercanas.

La referida aeronave tiene su historia, tal y como figura en casi todos los libros escritos sobre el tema que nos ocupa. Una de ellas es la siguiente: «El avión C-46 fue trasladado a Holguín y aterrizó en la pista militar frente al antiguo regimiento del ejército de Batista. Allí le pintaron las insignias de las fuerzas aéreas de Trujillo, labor que se realizó prácticamente a la vista del público, pues frente a la pista pasa la Carretera Central que conduce a La Habana.»5

A propósito de Delio Gómez Ochoa es pertinente señalar que en su país natal, Cuba, fue declarado héroe por su participación en la lucha armada que desde la Sierra Maestra encabezó Fidel Castro contra el régimen totalitario de Fulgencio Batista y también fue declarado héroe en la República Dominicana, por su intervención en la lucha armada contra la tiranía trujillista. Aquí ha vivido por largas temporadas con el debido respeto y la admiración a su figura.

En su libro La Victoria de los Caídos el dos veces héroe Delio Gómez Ochoa narra que en un acto efectuado en enero de 1959 en la Universidad de Caracas, Venezuela, unos estudiantes le donaron a Fidel Castro una boina azul, la cual al momento de hablar en aquel lugar se la quitó de la cabeza y «la puso invertida sobre la mesa, sacó del bolsillo cinco bolívares y los colocó dentro, tras lo cual dijo que así iniciaba la marcha de Bolívar por la libertad de la República Dominicana.»6

Pablito Mirabal

Un caso digno de ser resaltado en forma particular fue la aparición entre los combatientes que llegaron por Constanza del adolescente cubano Pablito Mirabal.

Sin entrar en consideraciones de cómo penetró en el avión el ahijado del comandante Delio Gómez Ochoa, lo cierto es que vino a luchar por la libertad del pueblo dominicano, como quedó demostrado no sólo por su presencia, sino por todo lo que ocurrió posteriormente en torno a su persona.

El bien recordado siquiatra Antonio Zaglul trató en términos médicos a Pablito Mirabal, al cual le dedica un capítulo en su obra Mis 500 Locos. De él señaló lo siguiente: «Tenía ante mí a un niño que no había llegado a la pubertad, preso en las mazmorras de la Tiranía, ahora en un Manicomio, sin familia, sin nadie que se atreviera a ayudarlo… Había venido a libertarnos, a nosotros los dominicanos…Todos querían conocer a un niño que vino a libertarnos…Era una explosión de afecto lógica, pero atrevida…»7

Un espía inglés en el Caribe

Para que se tenga una idea de la volatilidad política que existía en el Caribe insular, cuando se produjo la llegada al país en junio de 1959 de cientos de dominicanos y amigos extranjeros para liberar al pueblo dominicano de la terrible tiranía trujillista, es importante decir que en mayo de 1959 se publicó en Londres, Reino Unido, una serie de cinco reportajes en la revista Intelligence Digest, basándose en un informe preparado por un agente de inteligencia inglés que acababa de realizar labores de recopilación informativa en varios países de la zona.

El aludido expía inglés dijo entonces que en La Habana escuchó que en la República Dominicana había una oposición activa, pero luego de visitar el país él consideró que eso no era cierto y reducía su opinión al respecto indicando que sólo «hay elementos descontentos en la República Dominicana, especialmente entre la clase acomodada.» Aunque reconoció que «la cuestión más seria es la posibilidad de una invasión por fuerzas inspiradas por Castro.»

Esos reportajes fueron edulcorados, y tal vez con un olor monetario, en lo referente a Trujillo, a quien el innominado «observador de la inteligencia británica» calificó de ser:

«Popular entre el pueblo y le ha dado progreso genuino…aún en estos tiempos turbulentos Trujillo todavía camina por la ciudad después de anochecer acompañado solamente por un oficial… rehúsa guardias adicionales.»8

Con razón se publicaron extractos de los mismos en el periódico El Caribe (entonces una sentina de la tiranía trujillista), en su edición del 27 de mayo de 1959.

Por la Bahía de Maimón

De la Bahía de Nipe, caracterizada por ser una de las más grandes de bolsa del mundo, situada en el litoral nororiental de Cuba, zarparon hacia el país las embarcaciones Carmen Elsa y La Timina.

La Carmen Elsa, que era el barco líder del convoy de dos, llegó el 20 de junio de 1959 a aguas dominicanas. Penetró por la Bahía de Maimón con 96 hombres a bordo, comandados por José Horacio Rodríguez, quien tenía como sus asistentes especiales a Virgilio Mainardi Reya y José Messón.

El que dirigía originalmente el timón de esa embarcación era un sujeto de nombre Stenio Bellelis, apodado El Griego, quien fue acusado por varios expedicionarios de realizar diversas acciones de sabotaje. Dicho individuo resultó ser un infiltrado por los servicios de espionaje de Trujillo. Fue devuelto a Cuba desde la isla Gran Inagua, en el archipiélago de Las Bahamas, donde recaló la referida embarcación precisamente por daños intencionales que le provocó el sujeto en cuestión.

En el libro titulado Movimiento 14 de Junio su autor Tony Raful, valiéndose íntegramente de informaciones contenidas en la obra Invasión, publicada en Santiago de los Caballeros en el 1985 por J. Armando Lora, menciona el desenlace de la vida del referido alias El Griego.

Al referirse a una reunión con combatientes que originalmente hacían parte de los dominicanos y extranjeros que arribaron a enfrentar al régimen de fuerza que oprimía al país, y que por diferentes motivos fueron retornados a Cuba antes de llegar aquí, Armando Lora, reproducido por Raful, narra lo siguiente: «…entró Raúl, quien excusó la ausencia de Fidel, y preguntó de inmediato ¿quién de ustedes es el griego? Inmediatamente ordenó su detención por traidor siendo sacado de la reunión y ejecutado.»9

Bahía La Isabela-Estero Hondo

La embarcación bautizada con el nombre La Timina, timoneada por el español Francisco Martínez, penetró por la Bahía La Isabela (en cuyo contorno está el poblado de Estero Hondo) el día 20 de junio de 1959.En ella llegaron 48 expedicionarios, al frente de los cuales estaba Rafael Campos Navarro, teniendo como segundo al mando a Víctor Manuel Mainardi Reyna.

Por motivos que después se supieron, y por otros que aunque nunca se divulgaron han quedado fijos en la memoria oral del pueblo dominicano, es inocultable que el gobierno dominicano conocía gran parte de los preparativos para la invasión de junio de 1959.

Los combatientes que llegaron por mar eran esperados por el aparato militar del gobierno en diferentes puntos del litoral atlántico dominicano e incluso las embarcaciones recibieron, antes de llegar a la llamada zona intermareal, metralla proveniente de aviones de guerra y de lanchas y cañoneras.

Sobre el desembarco por Maimón y Estero Hondo el recopilador de efemérides Fernando Infante, en su obra Trujillo, aproximación al hombre y su tiempo, repite lo que lugareños, expedicionarios, personeros del régimen absolutista al que vinieron a combatir e historiadores dijeron en su oportunidad:

«Antes de tocar tierra los insurgentes fueron atacados por aire mientras numerosas tropas los esperaban, por lo que muchos murieron en el mismo lugar y otros fueron capturados…»10

Bibliografía:

1-Revista Estudios Sociales. Año XXV, No.88.Abril-junio 1992.P39.Emilio Cordero Michel.

2-Ley No.50-18, promulgada en mayo del 2019.

3-Historia del pueblo dominicano. Editora Mediabyte. Séptima edición, 2008.P578. Franklin J. Franco.

4-Trujillo: seguiré a caballo. Editora Mnatí,2002. Pp278 y 279. José Labourt.

5-Cuba y las expediciones de junio de 1959.Editora Manatí,2002.P47.José Miguel Abreu Cardet.

6-La victoria de los caídos. Editora Alfa y Omega, 1998.Pp28 y 29.Delio Gómez Ochoa.

7-Mis 500 locos. Editora Taller, duodécima edición, 1998.Pp150,151 y 153.Antonio Zaglul.

8-Trujillo.Amado por muchos, Odiado por otros, Temido por todos.P 411.Editora Búho,2000. Hans Paul Wise Delgado.

9-Movimiento 14 de junio. Editora Búho, 2007.P30.Tony Raful.

10-Trujillo, aproximación al hombre y su tiempo.Pp161 y 162.Editorial Letra Gráfica, 2002.Fernando Infante.

2020-06-13 00:14:32