

POR TEÓFILO LAPPOT ROBLES
Provincia Elías Piña
Esa provincia está ubicada entre la Cordillera Central y la Sierra de Neiba, teniendo en su costado oeste el río Artibonito, punto limítrofe con Haití.
En su suelo ocurrieron algunos de los hechos más impactantes de la historia dominicana.
La provincia Elías Piña, que está en el corazón del Suroeste dominicano, lleva ese nombre en honor al héroe nacional coronel Elías Piña.
La ley No. 342, que designa ese territorio dominicano con tan significativo nombre, fue promulgada el 29 de mayo del año 1972. 1
El 15 de noviembre de 1992, mediante la Ley 36, se hizo una redistribución territorial de dicha provincia, elevando a municipios varios distritos municipales, así como parajes a secciones y también agrupando y haciendo fusiones de lugares. 2
Elías Piña es el tercer nombre que lleva esa provincia, pues primero se le denominó San Rafael, al ser formada como tal, el 16 de septiembre de 1942, en clara referencia al tirano Rafael Trujillo. La Ley con la cual se le puso ese nombre es la número 83, cuyo contenido se basta por sí mismo.
Antes de su actual nombre se le llamó La Estrelleta, tal y como consta en la Ley número 704, publicada el 7 de abril de 1965.
La provincia Elías Piña está integrada por los municipios Comendador, que es la capital provincial. Hondo Valle, El Llano, Pedro Santana, Juan Santiago y Bánica. También tiene varios distritos municipales.
Fue allí que los gobernantes de República Dominicana y Haití firmaron el Tratado Trujillo-Magloire, mediante el cual se autorizó la entrada de trabajadores agrícolas haitianos al territorio dominicano, para realizar trabajos temporales. Ese acuerdo luego fue ratificado por gobiernos sucesivos de ambos países. 3
Opinión de Balaguer sobre esa zona fronteriza
En su rol de publicista de acontecimientos históricos Joaquín Balaguer escribió varios libros, unos con tintes novelescos, por no ajustarse su contenido a la realidad de los hechos, y otros con un criterio aceptable para comprender los sucesos.
Uno que merece ponderarse es la Isla al revés, en el cual escribió: «Las fronteras con Haití fueron, durante más de diez años, escenario de una lucha continua entre los dos países: las irrupciones de las hordas haitianas sobre el territorio dominicano recomienzan, después de constituida la República, con el intento de invasión organizado en 1845 por el Presidente Pierrot y frustrado por el General Antonio Duvergé en Cachimán…pero la guerra no cesó, en realidad, un solo día, y el derramamiento de sangre fue continuo en aquella región del país…»
También dice el referido autor que: «Las guerras civiles, por otra parte, contribuyen a aumentar la efusión de sangre y a empobrecer la población…»4
Coronel Elías Piña: héroe y mártir
Elías Piña fue un aguerrido combatiente especializado en dirigir pelotones de vanguardia que se en enfrentaban en la primera línea de fuego a los intrusos haitianos que pretendían apoderarse de nuevo de la República Dominicana.
Ese bizarro oficial independentista dominicano murió en un fiero combate en la cercanía del río Artibonito, en el pequeño e histórico poblado de Bánica. Su Muerte temprana se produjo en la campaña de 1845 a 1846.
Su deceso no fue en vano, pues posteriormente los cerros de Cachimán fueron recuperados, después de la derrota que allí sufrieron los invasores del territorio dominicano.
Versiones socorridas atribuyen su pérdida a la imprudencia del encargado de una pieza de artillería dominicana que hizo un disparo, «antes de que el Coronel Piña sorprendiera el fuerte con su regimiento.»
Ese hecho puso en alerta a los intrusos haitianos. Se perdió el aspecto de la sorpresa, con lo cual se hubiera aniquilado por completo al enemigo.
Los registros históricos recogen detalles de la actitud posterior del General Antonio Duvergé al reunir a decenas de combatientes con los cuales marchó hacia Bánica para reivindicar los trágicos acontecimientos adversos a las armas dominicanas.
Tomó el fuerte de Cachimán, desalojó a los intrusos y proclamó que las muertes de Elías Piña y los demás héroes que con él cayeron quedaban así vengadas.
Hace ahora 138 años el Dr. José María Morilla, biógrafo de dominicanos sobresalientes, al preguntar con insistencia durante casi todo el 1880 sobre la hoja de servicios a la Patria del coronel Elías Piña, y al no tener respuestas adecuadas se preguntaba, pero ¿quién era Elías Piña?
74 años atrás, el historiador Sócrates Nolasco decía, una mañana del 31 de enero de 1944, en metamensaje de queja por el opacamiento que han hecho sobre las hazañas militares del coronel Elías Piña, «seguimos interrogando.»5
Ahora, en septiembre del 2018, todavía es válido cuestionar por qué se han ocultado en los socavones de la maledicencia, la envidia y la mediocridad los informes y partes oficiales sobre las diversas actuaciones que en pro de la Patria, y aun a costa de su vida, realizó el heroico coronel Elías Piña?
Como él muchos héroes y heroínas dominicanos han sido disminuidos en su verdadera dimensión histórica por una historiografía sesgada, hueca y carcomida por pasiones e intereses espurios.
Batalla de La Estrelleta
El anterior nombre de la actual provincia Elías Piña fue La Estrelleta, en recuerdo de esa gran batalla llevada a cabo el 17 de septiembre de 1845. Fue un gran acontecimiento bélico, en la cercanía del Cruce de Matayaya y del río del mismo nombre.
Los héroes de esa batalla fueron los generales Antonio Duvergé, como estratega fundamental, y José Joaquín Puello, en el terreno de los combates. Sobresalieron también los coroneles Valentín Alcántara y Bernardino Pérez y otros patriotas.
El jefe del bando derrotado fue el general haitiano Jean-Louis Pierrot.
Los diferentes estudios sobre las batallas libradas en territorio dominicano contra los invasores de entonces coinciden en señalar que La Estrelleta fue una de las mejores organizadas, pues incluso se integró un sólido cuadro de combatientes cuya misión era, y fue, enfrentar con el filo de las bayonetas el feroz ataque de la caballería haitiana.
El general José Joaquín Puello dejó escrito para la posteridad los detalles de los preparativos previos a ese histórico lance en que las armas dominicanas se vistieron una vez más de gloria frente a los vecinos del oeste de la isla.
Puello anotó, entre otras cosas, lo siguiente: «A las seis de la tarde pasé revista a mis tropas y comunique las órdenes necesarias a los oficiales. A las dos de la mañana de ese día, al toque de llamada, todas las tropas a mi mando estaban sobre las armas.»
Escribió más el general Puello: «inmediatamente avistaron la columna bajo mi mando, tocaron generala y se dispusieron a esperarnos: le contesté con nuestra batería… El enfrentamiento en Matayaya fue sangriento… después de dos horas de un vivo combate derrotamos a los haitianos… todo el ejército a porfía se disputaba el honor de volar al peligro y de obligar la victoria a coronar sus esfuerzos.» 6
Cachimán en los anales de la historia dominicana
El fuerte de Cachimán era una especie de punto de obstinación para los haitianos, pues en más de una ocasión pretendieron hacerse fuertes desde ese territorio dominicano.
El 4 de diciembre de 1844 el glorioso General Antonio Duvergé, al frente de sus aguerridas tropas, desalojaron, a tambor batiente, a los intrusos que se habían apoderado del cerro y la fortaleza de Cachimán.
Posteriormente el coronel haitiano Bronas y sus tropas volvieron apoderarse se de ese fuerte, cuando en mayo de 1845 miles de soldados haitianos reiniciaron sus invasiones a la República Dominicana. Poco después ese jefote invasor cayó en Comendador, fulminado por la metralla de los patriotas dominicanos.
El 24 de septiembre de 1845 fue el mismo presidente haitiano Jean Louis Pierrot quien emitió un comunicado, con el rango de orden del día, en el cual (aludiendo a Cachimán) acusa a sus soldados y oficiales de estar poseídos por «el espíritu de pillaje». Remata diciendo que por eso fueron desalojados por «sus enemigos dominicanos.»
Seis años después, los haitianos que habían invadido de nuevo el país y tenían el control del fuerte de Cachimán, ubicado en un cerro en lo que hoy es el poblado llamado Pedro Santana, distante a 5 kilómetros de Bánica, y que entonces formaba parte de su área rural, recibieron el 12 de junio de 1851 un ultimátum del gladiador de mil batallas, el General Pedro Florentino, ordenándoles, a través del jefe de su escolta, el valiente oficial y prócer higüeyano Juan de la Rosa Arache, que abandonaran en un plazo de 12 horas ese territorio dominicano o de lo contrario sufrirían las consecuencias mortíferas de un enfrentamiento con las tropas bajo su mando.
Los ocupantes rogaron que se les dieran 24 horas, para recoger sus bártulos. Antes de vencerse el plazo salieron cabizbajos ante la enérgica y altiva proclama de la parte dominicana.
Ese Pedro Florentino es el mismo héroe independentista y restaurador que ha sido tantas veces vilipendiado, pero cuya figura histórica también ha sido rescatada del foso de la ignominia.
De quien puso a temblar a los haitianos en Cachimán escribió Manuel Arturo Peña Batlle que el general anexionista José de la Gándara Navarro, último capitán general de España aquí durante la Anexión, «hizo mucho por enterrar a Florentino después de Muerto.» 7
Incluso el referido jefe neocolonizador español llegó a decir de ese héroe de Cachimán y otros lugares, lo siguiente: «El General Pedro Florentino, de índole perversa que no atenuaban la pureza de la intención y lo fervoroso del patriotismo.» 8
Lo de la Gándara con relación al general Florentino huele a oxímoron, pero otros también inyectaban mucho veneno a su fraseología llena de hojarasca.
Ovando en Elías Piña
La geografía dominicana está llena de topónimos impropios, partiendo de las acciones de muchas personas que son honradas al designarse lugares con sus nombres, o como en este caso haciendo alusión directa a un título que ostentaba el jefe colonial Nicolás de Ovando y que se mimetizaba con ese personaje.
La capital de la provincia Elías Piña lleva el nombre de Comendador en memoria de Ovando.
Muchos de los tainos que vivían en el territorio que ahora es la provincia Elías Piña, aunque eran habitantes del cacicazgo de Maguana, fueron de los sacrificados en la matanza que en julio de 1503 ordenó de manera despiadada Ovando, y cuyo principal ejecutor fue Alonso de Ojeda.
Ese crimen colectivo (conocido como la matanza de Jaragua) se produjo en el entonces caserío de Guaba, hoy conocido como Léogáne, pero muchos de los muertos a mansalva llegaron al lugar de la trampa desde estos territorios ahora fronterizos.
A pesar de ese hecho incalificable, y muchos otros parecidos, al Comendador mayor de Alcántara, frey Nicolás de Ovando, el señor Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, en su Historia General y Natural de las Indias, colmó de elogios y lo presentó ante el altar de la posteridad como un santurrón y víctima de las intrigas de sus enemigos.
Sostiene Oviedo, en su deformación de los hechos históricos, que Ovando y Francisco Bobadilla «eran caballeros e hombres principales y de limpia sangre…volvamos al comendador mayor, que por bueno e reto que fue no le faltaron trabajos; pues que estando en pacífica paz e común concordia de todos los cristianos e pobladores destas partes halló e tuvo tantos murmuradores como el primero el Almirante; y resolviéronle de tal manera con el Católico Rey, que le quitó el cargo y le envió a llamar.»9
La Provincia Elías Piña y la Restauración
El General Santiago Rodríguez, el héroe que inspiró el inicio de la guerra de Restauración y fue la principal figura del grito de Capotillo, visitó Bánica el 16 de septiembre del 1863.
Estaba acompañado del coronel José Cabrera. Designó allí un comandante de armas. En todo el territorio que hoy es la provincia de Elías Piñas los patriotas restauradores hicieron historia defendiendo, una vez más, la soberanía dominicana.
Uno de los momentos más movidos de las acciones bélicas restauradoras contra la reprochable Anexión se produjo en Bánica, y en otros pueblos de la zona, luego de que el general José Durán desde Jarabacoa, cruzando a campo traviesa la Cordillera Central por la ruta de Constanza, llegó a San Juan, donde logró el apoyo imprescindible, en las circunstancias entonces prevalecientes, de los generales Aniceto Martínez y Pedro Florentino, así como la asistencia eficaz de los corones Tomás Pimentel, Francisco Moreno, Angel Félix y decenas de gloriosos oficiales y soldados de esa parte del Sur dominicano.
A principios del siglo XX un prestigioso periodista dominicano publicó sobre Bánica lo siguiente:
«La Común es rica por la excelente calidad de sus tierras, propias para la agricultura, y por su abundancia de pastos naturales para alimento del ganado. En maderas de construcción y de ebanistería, atesora Bánica una riqueza incalculable. Consta de 2,500 habitantes. El H. Ayuntamiento sostiene algunas escuelas públicas. Bánica tiene la aldea de Sabana Mula.»10
Provincia Elías Piña en la Era de los Seis Años de Báez
En las luchas internas también figuran los pueblos que forman la hoy provincia de Elías Piña como lugares de interés político-militar, especialmente cuando se luchaba contra el tiránico gobierno de los llamados Seis Años de Buenaventura Báez.
En comunicación despachada desde Boca de Bánica a las diez de la mañana del día 27 de mayo de 1872, el jefe de la vanguardia baecista, general Francisco Báez, le informaba a su superior inmediato, el general V. Ramírez Báez, lo siguiente:
«Emprendí la marcha a la cabeza de la vanguardia y atravesando por los lugares nombrados el Veladero, los Cercadillos y Sabana Cruz, hemos llegado al amanecer de hoy a la Boca de Bánica. Todos estos lugares se hallaban desiertos, pues según hemos sabido por un viejo, las familias habían sido llevadas para Haití por algunos secuaces de Cabral…» 11
Elías Piña como foco de interés de gobernantes de R.D. y Haití.
La población de los pueblos elíaspiñense también ha sido víctima de la contumelia entre gobiernos de fuerzas de los dos países en que se divide la isla de Santo Domingo.
Muchos son los casos en que gobiernos de ambos de la frontera han escogido esa zona para apoyarse mutuamente contra sus contrarios.
Un ejemplo de ello es el acuerdo entre Ulises Heureaux (Lilís) y los gobiernos de los generales Salomón, primero, e Hyppolite luego.
En el primer caso Lilís llegó a enviar tropas dominicanas a Bánica, el cerro de Cachimán, Veladero y otros lugares claves de esa región, a fin de apoyar al tambaleante gobierno de Salomón.
Pero con Hyppolite el vínculo fue más fuerte, al extremo de que el mismo Heureaux hizo saber que aquel le había informado de una conspiración fraguada por sus enemigos y que penetraría por la hoy provincia Elías Piña.
En una carta remitida a Wenceslao Figuereo Lilís dice que: «…el gobierno de Hippolite había dado las informaciones necesarias sobre los intentos de conspiración de José Villanueva, Ramón A. de Peña y Alejandro Deñó, quienes intentaban atacar por Bánica…»12
Contiendas en Elías Piña silenciadas por autoridades.
Fueron tantos los combates que allí se realizaron que incluso algunos, de la segunda campaña, que abarcó los años 1845 y 1846, no fueron oficialmente informados. Su rescate del olvido sólo ha sido posible por la tenacidad de algunos historiadores.
Entre las operaciones militares no divulgadas en su momento está «la que realizó el General Antonio Duvergé sobre el fuerte de Bánica, con un cuerpo de ejército compuesto por el regimiento de Las Matas, mandado por el Coronel Elías Piña…del 1er.batallón del 1er.regimiento Dominicano, mandado por el Comandante Tomás Sánchez; y de una pieza de artillería mandada por el Capitán José Leger.»13
En términos parecidos escribió, mucho antes, el padre de la historiografía dominicana, José Gabriel García, refiriéndose a algunos acontecimientos bélicos en suelo de la hoy provincia Elías Piña.
«La primera que realizó Duvergé sobre el fuerte de Bánica. Con un cuerpo de ejército. El enemigo logró rechazar las diferentes embestidas que dieron los dominicanos a la fortaleza. En una de ellas murió el Coronel Elías Piña, en otra un hermano suyo, que era Capitán y en otra un oficial primo de ambos.» 14
Bánica:
Bánica fue fundada por Diego Velázquez en el año 1504. Al comienzo de su fundación sus más nutridos pobladores fueron canarios.
El municipio de Bánica posee dos distritos municipales:
Sabana Cruz, que fue elevado a esa condición producto de la unión con las también secciones Guayabal y Guaroa, tal y como así lo expresa la Ley 509-05.
En el ahora distrito municipal de Sabana Cruz ocurrió en el pasado un hecho demostrativo de la manera en que actuaban las tropas anexionistas en estos apartados rincones de la frontera domínico-haitiana:
«En Sabana Cruz, según declaración del enemigo General Gándara y Navarro, fueron pasados a cuchillo casi todos los hombres que formaban dos columnas de las tropas subordinadas a Florentino, sin daño de los acuchilladores.»15
El otro distrito municipal es Sabana Higüero, surgido al refundirse las secciones Sabana Mula, Higüerito y Los Yareyes, por disposición de la Ley 154-06, promulgada el día 7 de abril del año 2006.
Es una zona de producción agrícola y ganadera, con énfasis en el fomento de ganadería asnal, equina y mular.
Bánica fue uno de los puntos donde más se luchó para preservar la independencia nacional. También fue escenario de enfrentamientos en pro de la restauración de la República, luego de la Anexión a España.
Cada semana se realiza un mercado binacional, en el cual personas de ambos lados del río Artibonito, y de otros pueblos cercanos, hacen intercambios comerciales.
Gran parte de su territorio original fue ocupado de manera ilegal por los haitianos que se apoderaron de varias comarcas dominicanas.
Un historiador dominicano, bautizado por Américo Lugo como el padre de la historiografía nacional, describió los aludidos despojos de territorios así:
«…el tenebroso Toussaint Louverture hubo de adueñarse de San Miguel, Hincha, San Rafael, Bánica y Las Caobas, ricas poblaciones que dejó sumidas en la más espantosa miseria y empapó con la sangre de lo más granado de sus habitantes.»16
Aunque el tratado de Ryswich, firmado en el 1680, entre España y Francia, no hacía referencia a la isla de Santo Domingo, los franceses hicieron su antojadiza interpretación y dieron por válido el control de las porciones que entonces ocupaban en ella, lo cual afectó, «como un cáncer en el costado» llegó a decir el profesor Juan Bosch, a lo que luego sería la República Dominicana.
En el año 1773 se establecieron las demarcaciones fronterizas que se creían definitivas. En el presente se mantienen los límites extremos de la parte final de los ríos Pedernales y Masacre, pero el robo de territorios dominicanos fue consumado por los haitianos en otros puntos de la geografía dominicana.
Un prestigioso historiador del derecho dominicano ha descrito esas sustracciones de pueblos así:
«…Se trata de los mismos extremos actuales, pero en el centro no ha seguido igual, pues la frontera hacía un arco hacia occidente y quedaban dentro de la parte española regiones que ahora son haitianas, incluyendo las villas de Hincha, San Miguel de la Atalaya, Las Caobas y San Rafael.»17
Según un compilador de notas históricas de Bánica, ese nombre quiere decir «lugar donde abunda el ébano», pero no da explicaciones científicas al respecto.18
Bánica: el cerro de San Francisco de Asís
El cerro de San Francisco está ubicado en un lugar escabroso, en la zona rural de Bánica, a menos de dos kilómetros del casco urbano del pueblo; pero se ha convertido en un lugar de peregrinación para cientos de personas que durante todo el año hacen excursiones religiosas hasta allí, especialmente el día dedicado al santo que lleva su nombre, que es el 4 de octubre de cada año.
En medio del cerro hay una cueva con cierto nivel de misticismo, donde los fieles depositan exvotos, velas, escapularios, velones, etc. También rezan y hacen plegarias.
El reloj de sol de Bánica
Bánica tiene el privilegio de poseer intacto, en el centro de su parque público, uno de los dos relojes de sol que existen en el país desde la era colonial.
El otro reloj de sol fue colocado en el año 1753 en la zona colonial de Santo Domingo, frente al Museo de las Casas Reales.
El de Bánica es uno de los tesoros históricos de esa población y punto obligatorio a conocer por los que visitan ese lugar fronterizo.
La iglesia colonial de Bánica
El tempo católico de Bánica es pequeño, en su interior es de expresión minimalista y su exterior es una mezcla arquitectónica de diversos estilos, pero tiene un mérito insuperable: es el único edificio colonial que se conserva en gran parte de la zona limítrofe con Haití.
Esa iglesia fue profanada y hasta quemada en dos ocasiones y, además, con el paso del tiempo se fue deteriorando, pero afortunadamente en el 1986 se ordenó su restauración y hoy luce confortable.
Si tuvieran cierto nivel de credibilidad las tradiciones orales de algunos baniqueros, sobre el surgimiento de esa iglesia, habría que decir que fue implantada allí por un soplo divino y no por el trabajo de probablemente decenas de esclavos obligados a construirla.
Muchos han sido los sacerdotes designados párrocos de ese templo, pero como información al voleo es de rigor consignar que en el año 1741 el cura que estaba ejerciendo en esa iglesia de era Pedro de Leiba, el cual interactuaba con los también españoles Tomás Méndez de Ribera y Lucas Carrión de Aguilar, que desde 1732 dirigían en Bánica una llamada Cofradía de San José, con Bula de Indulgencias. 19
La Rosa de Bánica
Una de las pocas especies vegetales dominicanas que han sido reconocidas internacionalmente es la Rosa de Bánica, endémica de ese territorio criollo.
Tiene láminas reales, diferente a la casi totalidad de los cactus, cuyas paletas son simulacros de hojas. Y que conste que no se trata de una sábila disfrazada ni tampoco un agave impostor.
Crece entre el chirrido de las chicharras, insectos que no desaprovechan oportunidad para libar la sabia de ese cacto único en el mundo, que crece en Bánica al amparo de rayos solares, abriendo cada día sus estomas en medio de la frecuente sequía de la zona.
Es un cacto descubierto en el cerro de San Francisco por esa eminencia dominicana que fue el profesor y botánico Eugenio de Jesús Marcano.
El nombre científico de ese singular cacto con hojas, espinas negras y flores color rosado es Pereskia Marcanoi, llamado así en honor a su ilustre descubridor.
Ojalá las autoridades correspondientes eviten que se extingan los pocos ejemplares que aún quedan de la flor de Bánica y que además, como una obligación institucional, propicien que ellos se conviertan en un cactizal, para mayor deleite de los visitantes y para enriquecer la flora nacional.
Un emperador haitiano en Bánica
Antes y después de ser declarado dizque emperador el diabólico Faustino Soulouque había ensuciado con su presencia el suelo de Bánica.
Para citar un ejemplo, cuando era presidente a título de vitalicio, penetró a Bánica, desde Las Caobas, el 14 de marzo de 1849. De Puerto Príncipe había salido cuatro días antes, al frente de una división integrada por dieciocho mil soldados.
En Las Caobas Soulouque dividió ese cuerpo de su ejército invasor en varias columnas, designando a la cabeza de cada una de ellas, respectivamente, a los generales, Bobo, Vincent, Thomás Héctor, Geffrard, Jeannot Jean-Francois y Louis-Michel.
En la ocasión su más aplastante derrota ocurrió en el pobladito de Las Carreras, donde las armas dominicanas se llenaron de gloria.
Para completar este resumen con sabor histórico diré que fue en Bánica donde el autoproclamado emperador Faustin I, que no era otro que el mismo general Faustin Soulouque, tuvo su última y agonizante parada en territorio dominicano.
Fue comenzando el año 1856, luego de la cascada de derrotas que le infligieron los luchadores independentistas dominicanos. Ahí terminaron sus sueños de convertirse en emperador de la isla de Santo Domingo. Había penetrado a la República Dominicana en diciembre de 1855.
En Bánica, con su ego hecho trizas ante la humillación que le produjeron los combatientes dominicanos, delirando ante la afrenta sufrida y con el ánimo ad irato, el mencionado Faustin I ordenó el fusilamiento de los generales de su Estado mayor Voltaire Gastor y Alexis Toussaint, así como de los coroneles Belliard y Bramante.
En la ocasión alegó que los fusilados habían abandonado el campo de batalla el 24 de diciembre de 1855, en la vergonzosa derrota sufrida por los haitianos en el lugar conocido como Sabana Mula, de Bánica.
En un oficio histórico, del 30 de diciembre de 1855, dirigido por el coronel Juan Contreras al General José María Cabral, en el cual le informa sobre la derrota de Soulouque, se indica lo siguiente:
» Puesto militar de Sabana Mula. Señor General: La armada haitiana ya va en despedida para la parte de Hincha, y también la ronda de nosotros le hizo fuego en Espinosa, y de ahí me mandaron el parte y siguieron adelante, detrás siempre, a ver si llevan la pieza de cañón. Conforme lleguen tendrá V. el parte de cualquier cosa que acontezca de novedad. También me dicen que llevan muchas literas. Dios guarde a V. muchos años.»20
Un historiador dominicano describe otra escena dramática que le ocurrió en Bánica al mencionado Soulouque:
«En Bánica recibe la información de la derrota sufrida por su ejército del Norte, en Sabana Larga. Más de mil soldados muertos y cientos de heridos es el saldo negativo para los sueños del general Soulouque, investido como emperador con el nombre de Faustin I.»21
En relativo poco tiempo, después de su frenética presencia en Bánica, último jirón de suelo dominicano que pisó con su bota invasora, dicho emperador de plastilina fue derrocado el día 15 de enero de 1859.
Hondo Valle: escenario de guerras
Hondo Valle formaba parte del municipio de El Cercado. Fue escenario de varias batallas en el largo proceso de consolidación de la Independencia Nacional, y también en las jornadas patrióticas abiertas con motivo de la Anexión a España.
Cuando los invasores haitianos pretendían ocupar de nuevo el país, Hondo Valle fue una trinchera de honor dominicanista.
En comunicación despachada desde Hondo Valle, fechada el 27 de diciembre de 1855, el patriota Ambrosio Montero le informó, entre otras cosas, al Jefe de la Frontera del Sur que «…Cuanto a la vigilancia de esta parte, no tenga usted cuidado…»
Ese mismo Montero informó desde Hondo Valle, el 9 de enero de 1956, en lacónica comunicación a su superior, que dos días antes una ronda de soldados dominicanos se enfrentaron a un grupo de invasores haitianos en «un lugar que llaman El Junquito.»
Pero cuando Pedro Santana y sus secuaces anexaron la República Dominicana a España, Hondo Valle volvió a ser un lugar que sirvió para plantar cara a esos intrusos que procedían de la tierra de donde partió Cristóbal Colón, siglos atrás.
Sánchez en Hondo Valle
En Hondo Valle hirieron y apresaron, en un acto de traición, al Padre de la Patria Francisco del Rosario Sánchez.
La cuestión militar se perfilaba a favor de la Restauración, pues por órdenes expresas del general José María Cabral el coronel Gabino Simonó había tomado el control del cerro de Cachimán, Bánica, Las Matas de Farfán, Comendador, los sitios rurales conocidos como Matayaya y El Llano, entre otros puntos claves de la zona.
Frente a lo que ya se perfilaba como el desmoronamiento del proyecto anexionista las más altas autoridades del entonces imperio español chantajearon al a la sazón presidente de Haití Fabré Geffrard quien provocó la salida precipitada de aquel país de decenas de dominicanos que se encontraban allí.
El general Santiago de Óleo se convirtió en la ocasión en el Judas Iscariote (en este caso sin calumnia) que provocó uno de los hechos más penosos de la historia dominicana.
El general De Oleo se había puesto de acuerdo con el patricio Francisco del Rosario Sánchez y demás patriotas para que penetraran al territorio dominicano por las estribaciones de Hondo Valle, pero cuando llegó la hora de la verdad dicho sujeto convirtió su sangre dominicana en agua turbia y con la fetidez de todo lo descompuesto.
Era el mes de junio de 1861 cuando Sánchez y muchos otros patriotas pisaron suelo dominicano para presentar batalla a los españoles, los santanistas y todos aquellos vendepatria que habían marchitado la soberanía nacional.
Un historiador cibaeño describe lo ocurrido así:
«El indigno general Santiago de Olio, para librarse de responsabilidad se convirtió en traidor y perpetró la pérdida de sus compañeros, volviendo pérfidamente sus armas contra ellos. Llegó por entre los montes al Mangal, al pié del primer paso del río Cañas, en la loma de Juan de la Cruz, camino de Hondo valle hacia Haití, e hizo una emboscada, en donde recibió a sus antiguos compañeros con descargas cerradas…El miserable criminal de Olio pudo apresar a Sánchez herido y a veinte de los compañeros del prócer, que no pudieron huir por no conocer los lugares.» 22
El trinitario Pina en Hondo Valle
Fue en los campos de Hondo Valle que el trinitario y prócer Pedro Alejandrino Pina pudo salvar su vida, gracias a la tenacidad, el coraje, la lealtad y el conocimiento de la zona del capitán Timoteo Ogando.
El salvamento de Pina ocurrió en medio de los fatídicos sucesos ocurridos en el 1861, en El Cercado, cuando ya Santana «había tronchado el árbol de la independencia nacional».
El antiguo héroe Santana, transformado en el traidor mayor de la Patria, patrocinó el crimen de Sánchez y decenas de otros patriotas dominicanos que se oponían, con sobrada razón, a la Anexión a España.
Pina volvió a la zona para enfrentar un nuevo intento de cercenar la soberanía nacional. Fue cuando Buenaventura Báez pretendía anexar el país a los Estados Unidos de Norteamérica. Murió en Las Matas de Farfán un gris 24 de agosto de 1870. Se relata en su hoja de vida que exhaló el último suspiro de vida «delirando con la patria y la familia.»
Comendador
El poblado de Comendador del Rey fue fundado por el gobernador colonial Nicolás de Ovando, quien ostentaba los títulos reales de Comendador de Lares y Caballero de Alcántara. Originalmente pertenecía a Las Matas de Farfán.
Del año 1930 al 1972 se le conoció como municipio Elías Piña, pero al denominarse la provincia con este prestigioso nombre ese municipio volvió a llamarse con su nombre anterior y actual, tal y como quedó establecido en la Ley 342, del 29 de mayo de 1972.
El poblado de Comendador fue uno de los lugares donde más se expresó en términos bélicos la decisión de hacer tragar el polvo de la derrota a los invasores.
Un sociólogo e historiador dominicano consignó lo siguiente:
«En uno de los primeros choques perdió la vida en Comendador el coronel Bronas, quien había atacado y ocupado el fuerte de Cachimán, sitio que estuvo en disputa por mucho tiempo por las tropas de ambos bandos, hasta el 13 de julio de ese mismo año, día en que el coronel Juan Contreras rechazó heroicamente el ataque de las fuerzas haitianas del general Télemaque.» 23
El presidente haitiano Salnave entró por Comendador
Fue por esa tierra que Salnave entró al país, en 1870, luego de atravesar las serranías de Belladere, el doblemente funesto general y ex presidente haitiano Silvain Salnave Ragonse: dañino para su país y también para la República Dominicana.
Prueba al canto de lo anterior: «La complicidad antinacional mantenida por el general Buenaventura Báez y el general Silvain Salnave, de Haití, se reflejó gravemente en diversas oportunidades sobre la vida institucional de la República Dominicana.» 24
El militar y político mencionado pensó que el entonces caserío de Comendador estaba controlado por su socio Báez. Calculó mal, pues creyó que entraba a un lugar adecuado para sus designios siniestros, como si llegara a una especie de eutopía, pero se encontró con un mal lugar para sus propósitos, algo así como la distopía.
En el poblado dominicano de Comendador del Rey Salnave no encontró a los secuaces de Báez, su cúmbila por excelencia, sino a sus contrarios, los patriotas que con el general José María Cabral a la cabeza, combatían al llamado gobierno de los Seis años.
Así como la República de Platón sólo es un mito de prosa, así era a Báez ese territorio. Definitivamente Salnave, a pesar de su educación burguesa elevada, no había leído ni siquiera la introducción de la Utopía de Tomás Moro. De haberlo hecho otra hubiera sido su decisión al respecto. 25
Cuando el presidente de Haití Jean-Louis Pierrot comenzó en mayo de 1845 las hostilidades contra el país, en toda la frontera los enfrentamientos fueron encarnizados, pues los dominicanos habían jurado no dejar jamás que los haitianos volvieran a gobernarlos.
El despiadado Faustino Soulouque, falseando la verdad, pues había sido derrotado, lanzó una proclama a sus soldados, ya en territorio de Comendador, invocando victorias que sólo existían en su mente y tildando a los patriotas dominicanos de «insurgentes en su loca empresa.»
Esa mentira salió publicada en la edición número 24 de fecha 5 de mayo de 1849, del periódico Le Moniteur Haitien, tal y como ha sido publicitada por historiadores de ambos países.26
El Municipio de Comendador tiene dos distritos municipales:
El distrito municipal de Sabana Larga, creado mediante la Ley 18-04, promulgada el 20 de enero del 2004, fue el resultado de compactar en bloque las secciones Sabana Larga, Angostura, Hato Viejo, Potroso y Potroso Blanco.
Además de los anteriores también forman parte de ese distrito municipal las zonas rurales conocidas como La Rosa, Escondidito, Los Jobazos, Piedra Hincada, Los Córbanos, Ojo de Agua, el Salto, Cañada Grande, etc.
El distrito municipal de Guayabo adquirió tal condición a través de la Ley 152-06, promulgada el 7 de abril del 2006.
En su territorio se cultivan maní, aguacate, guandul, yuca, plátanos y hay varias granjas de pollos. Varias familias se dedican allí a la crianza de vacas, burros, mulos, chivos, ovejas y caballos.
Su parte rural está integrada por lugares como Guazumal, Palermo, La Meseta, Isidro Martínez, Palo Grande, Zobacón, Guardia Vieja y El Cedro.
Del municipio de Comendador dependen muchas secciones entre ellas Guayabo, Juan Felipe, El Pino, Macasía, Puello, Las Patillas, Pinzón, La Jagua, Potroso, Potro Blanco, Hato Viejo, Angostura, Los Rinconcitos y decenas de parajes.
Hondo Valle
Hondo Valle es un municipio con sabor a historia. Su extensión territorial es de un poco más de 125 kilómetros cuadrados.
Es mayormente montañoso. Según investigaciones mineras en el interior de las montañas que forman este municipio hay millones de onzas de oro y cobre.
Hasta el 1942 era una sección del municipio de El Cercado, pero mediante la Ley 83, del 16 de septiembre de dicho año, fue elevado a Distrito Municipal y adherido al municipio de Comendador, dentro de la provincia Elías Piña.
Llegó a su actual condición de municipio a través de la Ley No.916, promulgada el 12 de agosto de 1978.
Hondo Valle es cortejado geográficamente por el distrito municipal Rancho de la Guardia, que es el resultado de la fusión de esa entonces sección con sus iguales Los Guineos y La Fuente.
Así quedó determinado mediante la Ley 210-06, promulgada el día 3 de mayo del año 2006.
En ese distrito municipal hay producción de arroz, café, plátanos, guineos, así como crianza de vacas, cerdos y chivos.
Su sección La Sahonada tiene tres parajes: El Puertón, Los Marranitos y La Sahonada Arriba.
Municipio Pedro Santana
Como el nombre de ese municipio lo indica, es en honor al General Pedro Santana, gran líder militar en las luchas posteriores a la declaración de Independencia, presidente de la República y luego renegado de la causa nacional al promover el cercenamiento de la soberanía dominicana con la Anexión a España.
Combatió a sus compatriotas que luchaban por restaurar la soberanía nacional. Su larga estela de crímenes comenzó desde que tomó el poder, en el 1844. Francisco del Rosario Sánchez, María Trinidad Sánchez y Antonio Duvergé fueron parte de sus víctimas. Por órdenes de Santana el Padre de la Patria Juan Pablo Duarte, su familia y otras personalidades sufrieron cárcel o exilio o ambas cosas.
Ese municipio tiene una extensión territorial de casi 600 kilómetros cuadrados, en parte de los cuales hay producción agrícola y ganadera. Está en la misma línea que establece la frontera domínico-haitiana.
Forman parte de la geografía del municipio de Pedro Santana el distrito municipal de Río Limpio y las secciones Guayajayuco, La Palma, Nicolás y El Hoyo.
Río Limpio tiene a su vez las secciones La Sierrecita y Billiguín y una decena de parajes.
Municipio Juan Santiago
Juan Santiago era distrito municipal desde el 29 de abril de 1987, en virtud de la Ley No.37, pero adquirió la categoría de municipio de la provincia de Elías Piña mediante la Ley 217-05, promulgada el 9 de mayo del 2005.
Es un valle con una extensión que rebasa los 100 kilómetros cuadrados, ubicado al norte de la Sierra de Neiba. Posee una agricultura en pequeña escala, con cultivos de cebolla, tayota, guineo, yuca, aguacate, maíz, guandules y auyama, entre otros productos agrícolas de gran consumo nacional. También tiene una ganadería extensiva, fomentada en las secciones Sabana de La Cruz, Monte Mayor y Juan de la Cruz y en casi 30 parajes.
En una plazoleta de la parte urbana del municipio hay un pequeño monumento con un busto del patricio Francisco del Rosario Sánchez, en su memoria y además en homenaje a los demás patriotas que fueron sacrificados en la zona cuando penetraron al territorio nacional para liberarlo del yugo español impuesto por la Anexión.
El Llano
Hasta el 1974 El Llano era una sección del municipio de Comendador, capital provincial de Elías Piña. El 2 de julio de ese año, por vía de la Ley 687, se le otorgó la categoría de municipio, con ese mismo nombre, y acompañado por la entonces secciones El Llano, Las Lagunas y Guanito; este último luego fue elevado a distrito municipal.
Por las razones políticas que fueran ese municipio no fue puesto a funcionar en la fecha prevista por la mencionada ley, prorrogándose ese estado de limbo institucional en virtud de lo indicado en la Ley 117, aprobada el 13 de enero de 1975, que sujetaba su entrada en vigencia a la aprobación de una ley especial para esos fines.27
Las primeras autoridades electas en ese municipio tomaron posesión de sus cargos el 16 de agosto de 1978.
Como su nombre lo indica es un territorio llano, con vegetación y pluviometría adecuadas para el fomento de una ganadería a cielo abierto.
También se cultivan arroz, papas, habichuelas y frutos menores. Incluso durante varias décadas operó en su territorio una colonia agrícola, mediante el sistema de colonato.
Al municipio de El Llano pertenece el distrito municipal de Guanito, creado mediante la Ley 503-05. Tiene una producción considerable de mango, arroz, maíz, aguacate, papas y crianza de aves de corral, y ganado vacuno, caballar, porcino y caprino.
De ese distrito municipal forman parte las secciones Blanco y Las Lagunas, así como decenas de parajes, entre otros Las Lajitas, Juan Cano, Bruno, La Nunuta, Cerro Mico, Rosa de la Piedra, Los Pinolitos y Plan Café y otros.
Del municipio de El Llano también son los lugares denominados Reboso, El Chivo, Los Fundos, Palo Seco, Venancio y El Coco.
Bibliografía:
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2018-09-30 07:35:39