Cultura

VILLA MELLA: CAPITAL DE LOS CHICHARRONES DOMINICANOS



POR TEÓFILO LAPPOT ROBLES

Villa Mella

El nombre más antiguo de San Felipe de Villa Mella era Sabana Grande del Espíritu Santo.

Villa Mella es un populoso poblado que hace parte del municipio Santo Domingo Norte, provincia Santo Domingo; pero para el imaginario popular Villa Mella es toda el área que queda al norte del río Isabela hasta su confluencia con el río Ozama, incluyendo llegar a Guanuma.

En esa zona hay un aeropuerto internacional; es el punto de partida de la primera línea del Metro Santo Domingo, posee un extenso parque-mirador, está ubicada una penitenciaría nacional, tiene una ciudad de la salud en proceso de construcción; es cuna de una agrupación religiosa-musical con fama mundial, punto de fomento de una selecta ganadería vacuna de leche y carne y de grandes granjas avícola, lugar de balnearios y otros atractivos.

La realidad es que en esa demarcación hay varias comunidades que tienen su propiedad identidad y algunas hasta con características muy diferentes entre sí.

El municipio Santo Domingo Norte como tal tiene 389 kilómetros cuadrados. De conformidad con el censo de población y vivienda del 2010 habitaban allí alrededor de 330 mil personas, pero su crecimiento exponencial dispara esa cifra a más de medio millón. Cerca del 85 por ciento de esa población vive en la parte urbanizada.

El municipio del cual Villa Mella forma parte fue creado mediante la Ley 163-01, promulgada el 16 de octubre del 2001, que en su artículo 8 dice así: «El municipio de Santo Domingo Norte estará constituido en lo fundamental por el territorio de las actuales secciones de Villa Mella, El Higüero, La Victoria y La Bomba, así como toda la parte de la ciudad de Santo Domingo situada al Norte del Río Isabela.»1

El municipio Santo Domingo Norte (integrado por Villa Mella, La Victoria, Guanuma, San Felipe, Mata Los Indios, Licey, Sierra Prieta, Las Mercedes, Chaparral, Los Morenos, Carlos Álvarez, San Mateo, Haras Nacionales, Juan Dinga, Hacienda Estrella y otros comarcas, caseríos y aldeas) forma parte de la Región de Desarrollo No.10-Ozama, en que se dividió administrativamente el país en el año 2004.2

En una historia oral recogida por el Archivo General de la Nación, con personajes de Villa Mella (entre ellos Dilia Magallanes, Víctor Julio Sánchez Piñeyro y Bartolo Chalas del Rosario-Bartolito,) se describen las principales manifestaciones artísticas de esa zona del país, así como el origen de sus primeros habitantes, las antiguas plantaciones de caña de azúcar, los hatos ganaderos, las expropiaciones arbitrarias cometidas allí por el tirano Trujillo y varios de sus secuaces y otras informaciones de gran interés.3

Polvo amargo y polvo dulce en Villa Mella

Hasta hace pocas décadas muchos de los habitantes de Villa Mella y comunidades aledañas solían decir con gran gracejo y no poca frecuencia: polvo amargo y polvo dulce, para referirse al café y la azúcar.

Fueron los villamelleros de antaño los que realmente popularizaron en todo el país esas expresiones; sin obviar que el Diccionario del Español Dominicano hace mención de esa forma del habla rural y popular criolla.4

Villa Mella, que como hemos dicho se llamaba antes Sabana Grande del Espíritu Santo, fue declarado puesto cantonal en el 1875, tal y como así lo consigna el Decreto 1492, de dicha fecha. Fue erigida en común el 13 de junio de 1888, en virtud de lo dispuesto por el Decreto 2644.

En ese 13 de junio de 1888 ese lugar pasó a llamarse Villa Mella, en prez y honra del patricio que con su trabucazo en la puerta de la Misericordia anunció al mundo el nacimiento de la República Dominicana. En la ocasión designaron al general José V. Martínez como Jefe Comunal y al señor Tomás de la Concha como Alcalde.

Como circunscripción política y administrativa fue degrada 53 años después, al emitirse la Ley No.514, de fecha primero de septiembre de 1941, en la cual volvió a ser una sección rural del Distrito de Santo Domingo.5

Producción de Villa Mella en las primeras décadas del Siglo XX

El territorio de Villa Mella y comunidades aledañas, como San Felipe, Mata los Indios, La Victoria, El Higüero, Guanuma, Sierra Prieta, Las Mercedes, Chaparral, Los Morenos, Haras Nacionales, Hacienda Estrella y otros eran en las primeras décadas del siglo XX centros de gran producción de ganado de carne y leche, cerdos, arroz, caña de azúcar, yuca, maíz, guineos, leña, diversas frutas tropicales, miel de abeja, carbón, así como de preparación de chicharrones, morcillas, asaduras, bobote, chola, obras de artesanía y otros productos que generalmente se vendían en la cercana ciudad capital de la República, donde eran llevados en botes, especies de chalupas y otras pequeñas embarcaciones que se movían por los otrora caudalosos ríos Isabela y Ozama.

En la historia oral de esas comunidades todavía se recuerda que la leche de vaca se vendía «a dos cheles la botella» y el arroz majado «a cuatro cheles el jarro.»

Los chicharrones de Villa Mella

Los chicharrones de cerdo reciben diferentes nombres en la mayoría de los países de América Latina. Los chicharrones se hacen de la parte grasosa de algunos animales, pero en país el más conocido y popular es el de cerdo.

Su cocción es con aceite bien caliente, generalmente en grandes calderos. Aunque fueron los españoles que lo introdujeron, entre nosotros ha adquirido la categoría de plato típico, acompañado de víveres salcochados, tostones, casabes, arroz, etc. Pero con tomando como base ese derivado animal se preparan mofongos, locrios y otros guisos de la deliciosa gastronomía criolla.

En la mayoría los paradores y pequeños puestos de vender comidas de las principales carreteras del país hay chicharrones. En los últimos años se ha incrementado su presencia en restaurantes y otros lugares urbanos.

Hay muchas personas que se dedican a vender chicharrones de manera ambulatoria en plazas y calles de casi todos los pueblos dominicanos.

Villa Mella ha sido, durante muchas décadas, el principal referente de los chicharrones criollos elaborados con la parte grasa de los cerdos.

A pesar de que se conocen muchos mitos sobre los efectos negativos o positivos que tienen los chicharrones de cerdo para la salud humana, lo cierto es que cada día hay más consumidores de este alimento cargado de grasas, proteínas y colágeno.

Se puede decir con propiedad que el altar supremo dominicano de ese crujiente y grasiento alimento está en Villa Mella, a pesar de los miles de lugares que cada día compiten para mellar su justa fama.

Desde el 1969 se realiza en noviembre de cada año la Feria del chicharrón de Villa Mella, con masiva participación de nativos y foráneos.

Mamá Tingó-primera línea del Metro de Santo Domingo

Es en el mismo centro de la población de Villa Mella donde comienza la primera línea del moderno Metro de Santo Domingo.

Ese moderno medio de transporte colectivo ha sido de gran utilidad para decenas de miles de moradores de toda la circunscripción que va desde la ribera norte del río Isabela, así como para sus visitantes.

Allí está la primera estación del Metro, bautizada con el nombre de Mamá Tingó, que era como se conocía a la líder campesina Florinda Soriano Muñoz, asesinada el primero de noviembre de 1974 por órdenes de un geófago de la zona que como la rana de vientre frío y vida opaca no soportaba la luz de esa luciérnaga que alentaba a sus congéneres para que tomaran conciencia social.

Esa mártir campesina, inspiradora de ensayos, biografías, poemas, canciones y documentales, nació el 8 de noviembre de 1921 y fue bautizada el 6 de diciembre de 1922, en la Parroquia Espíritu Santo, de Villa Mella.6

El escritor y legendario dirigente sindical dominicano José Gómez Cerda dijo de ella lo siguiente: «Mamá Tingó es un ejemplo de la participación de las mujeres en el sindicalismo…Décimas, poemas y canciones resaltan las virtudes de la líder sindical campesina….» 7

Los Congos de Villa Mella

Los más remotos orígenes de lo que hoy es La Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella provienen de dos siglos atrás, cuando en los campos de esa zona se celebraban fiestas populares con instrumentos de percusión, especialmente xilófonos, y voces populares que entonaban salve y alabanzas a los ancestros africanos.

Para entonces lo que participaban en esa cofradía no tenían una organización propiamente dicha, ni códigos de dirección, ni criterios organizativos, pero sí se han recogido a través del tiempo informes sobre sus actividades ocasionales, en las cuales se captaban perfiles del sincretismo mágico religioso del país.

La historia registra que en Villa Mella se fundó una Sociedad Recreativa, que estaba activa en el 1894 y que en un poblado cercano: «el 26 de mayo de 1885 fueron aprobados los Estatutos para el establecimiento de la Cofradía en la Parroquia de La Victoria. Instalada el 4 de junio del mismo año.»8

El surgimiento y desarrollo de los Congos de Villa Mella se produjo en un paraje de allí llamado Mata los Indios. Su principal mentor y guía fue el ilustre Sixto Minier, quien entre otras distinciones fue declarado «patrimonio viviente del folklore dominicano». Minier nació en Villa Mella el 28 de marzo de 1920 y falleció allí el 29 de abril del 2008.

Fue enterrado con todos los honores que su prestancia artística merecía, incluyendo los rituales kalunga, con reminiscencia del esclavismo en Brasil. Su sucesor fue Juan Pío Brazobán, otro grande del arte popular dominicano.

El 18 de mayo del año 2001 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declaró a los Congos de Villa Mella como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

Los Congos de Villa Mella, además de mantener una especie de unidad monolítica entre los cofrades, realizan como actividades inamovibles y sagradas las fiestas en honor al Espíritu Santo y a la Virgen del Rosario, así como las ceremonias funerarias.

Los antropólogos, sociólogos, folkloristas, musicólogos y otros investigadores conectados con las manifestaciones religiosas y artísticas populares han resaltado la dedicación y esmero con que la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella realiza las labores relacionadas con los ritos desplegados con motivo de la inmaterialización de una persona.

En el novenario, cabo de año y especialmente el banko de los difuntos, que es una ceremonia fundamental en la cual se hacen 21 toques instrumentales, con voces y coros, porque se cree que es el momento en que el espíritu del muerto se despide de entre los vivos y sus familiares se despojan del luto.

Oportuno es señalar también que en esa zona es famoso el Pri Pri, una especie de merengue «con palo acechao», expresión artística que ha sido resaltada en trabajos de investigación folklórica por el sociólogo Dagoberto Tejada y otros musicólogos e investigadores dominicanos.

Parque Nacional Mirador Norte

El Parque Nacional Mirador Norte, forma parte del cinturón verde del gran Santo Domingo y del Distrito Nacional. Tiene casi 10 kilómetros cuadrados. Es uno de los principales tesoros que tiene Villa Mella. Está situado en la orilla norte del río Isabela a su paso por ese territorio, en su ruta a convertirse en tributario del gran río Ozama.

Ese parque estatal fue inaugurado el día 11 de julio de 1996 y está dirigido por un patronato, pero al parecer los recursos económicos no son suficientes para mantenerlo con mayor esplendor y diversificando sus actividades.

Como todo parque de su tipo su función principal es preservar el medio ambiente y servir de medio de recreación y esparcimiento para los que a él acuden. Tiene varios puntos con sus propias especificidades.

Una de sus áreas está situada en un altozano desde el cual se puede observar gran parte de dicho parque, contemplando los frondosos árboles de diferentes especies y las aves que allí tienen su hábitat.

Una zona está destinada para la práctica de deportes, tales como beisbol y softball. Ahí jóvenes y niños también se desplazan en patines.

Otro segmento de dicho parque está reservado para juegos infantiles y paseos peatonales, con robustos árboles de robles, pinos, mangos, caobas, framboyanes y otros.

Posee un lago artificial, navegable en pequeñas yolas y esquifes. En el entorno inmediato del lago hay un panel conteniendo información valiosa sobre la biodiversidad.

Hay una amplia zona con árboles frutales tales como mangos, cítricos, nísperos, mangos, cajuiles, tamarindo, zapote, guayaba y cocoteros.

En resumen, el Parque Nacional Mirador Norte, patrimonio primigenio de Villa Mella es un lugar de gran importancia recreativa y didáctica e invita a los visitantes a ser más protectores de la naturaleza.

Hospital Ney Arias Lora, el más moderno

El hospital cuyo nombre fue puesto en honor al eminente médico y científico dominicano Ney Arias Lora está en territorio de Villa Mella.

Es el hospital de Traumatología más moderno del país y gran parte del Caribe.Hace parte de la denominada Ciudad de la Salud, que es un Complejo Sanitario en proceso de construcción.

Ese hospital fue inaugurado el 11 de agosto del año 2010. Tiene como misión principal atender a pacientes necesitados de servicios traumatológicos, ortopedia, neurológicas, de cirugía y rehabilitación.

Desde sus inicios, por la calidad de los servicios que allí se prestan, es un punto de referencia nacional y allende nuestras fronteras, habiendo recibido miles de pacientes nacionales y extranjeros.

El nombre lo lleva muy merecidamente, puesto que el famoso neurocirujano Dr. Ney Bienvenido Arias Lora, fue un ilustre petromacorisano que llenó con gran calidad profesional y sentido de humanidad una amplia hoja de servicios en favor del pueblo dominicano. Fue un científico y un hombre de bien que en vida colmó de orgullo a la clase médica dominicana.

Balnearios

Villa Mella, La Victoria, San Felipe, Los Guaricanos, Santa Cruz, La Isabela, Guanuma, Punta, Cruce de La Bomba, Sabana Perdida, Haras Nacionales, Hacienda Estrella, San Jino, Duquesa, Mata San Juan, Los Casabes, Cruce de La Virgen, Juan Tomás, Tosa, La Primavera, El Dajao y otras comunidades de la zona poseen varios balnearios en el curso de los ríos Guanuma, el Higüero, Yuca, Yaguaza y otros.

Aeropuerto La Isabela

Villa Mella también tiene un aeropuerto. El nombre oficial es Aeropuerto Internacional La Isabela, también se le llama Higüero, por estar enclavado en ese paraje, además se le apoda Joaquín Balaguer.

Tiene dos terminales y once posiciones de rampa, con una pista que alcanza una dimensión de 1680 metros lineales.

Ese aeropuerto villamellero comenzó a ofrecer sus servicios para vuelos domésticos e internacionales en febrero del año 2006. Posee todas las áreas de servicios requeridas por los estándares internacionales para un aeropuerto de su categoría, albergando oficinales del Instituto de Aviación Civil, Migración, Aduanas, Policía y otras.

Guerra vadeando el fango

Cuando el entonces caserío de Villa Mella era conocido como Sabana Grande del Espíritu Santo sus campos fueron escenario de la guerra de liberación conocida como la Restauración.

Las condiciones para ambos bandos enfrentados eran penosas, al extremo que un parcializado cronista militar español, refiriéndose a esa zona, tomó un tramo de la misma como ejemplo para describir lo que allí existía:

«El trayecto de La Bomba a Guanuma era tan sumamente malo, por lo cenagoso, que toda ponderación es poca; la gente se hundía hasta las rodillas, y las caballerías se atascaban y caían con la mayor frecuencia.»9

Histórico varón de un cementerio de Villa Mella

Uno de los cementerios de Villa Mella, el inaugurado en febrero del 2010, al lado del antiguo camposanto público, se destaca entre los demás por haber recibido su primer cadáver a ritmo de salves y descarga de conga. Quien fue enterrado allí el 5 de febrero del referido año, con más de cien años de edad, fue don Juan Pío Brazobán, que al momento de muerte era el jefe supremo de Los Congos de Villa Mella.

«Los moradores acuden escurridizamente al mismo a rendirle culto al Varón del cementerio, quien es nada menos que Juan Pío Brazobán, Rey de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella.»10

Guanuma

Guanuma es una comunidad que siempre se ha asociado a Villa Mella, principal poblado del ahora municipio Santo Domingo Norte.

Es también el nombre de un río, ambos en honor a un jefe indígena que vivía en la zona.

De ese río escribió un historiador y geógrafo dominicano lo siguiente:»Guanuma. Río que nace en los siete picos y cuyo curso no tiene menos de 50 kilómetros por el valle de su nombre y se incorpora en el Ozama al que le entra por el Norte.11

Tal vez por el gran protagonismo histórico que esa tierra tuvo en el pasado fue que el gran novelista Federico García Godoy decidió ponerle el nombre de Guanuma a la última de su trilogía de novelas históricas (la primera fue Rufinito y la segunda Alma Dominicana), en las cuales hace una radiografía de la sociedad dominicana decimonónica (en su primera acepción) y también dicho escritor repasó en ella, con maestría sin igual, la primera década y media del siglo XX criollo.

Aunque parezca extraño y surrealista, pero al día de hoy mantienen vigencia intacta ( producto de la anomia de la sociedad dominicana) las palabras que para introducir la novela Guanuma escribió su autor el 16 de agosto de 1912, hace más de 115 años:

«Una ola de negro pesimismo arrollándolo todo, amenaza cubrir las cimas mismas en que se han refugiado los idealismos más ingentes y luminosos de la vida…el culto de un utilitarismo burdo y grosero tiende a ahuyentar de muchas almas el amor mismo de la patria. Solo hay simpatías y genuflexiones para el becerro de oro.»12

Ese pequeño poblado recibe a los visitantes con una valla con la sugerente consigna: Guanuma, ciudad de Dios.

El protagonismo de Guanuma en la historia dominicana es alto, por los hechos ocurridos en su territorio, pero también por las vinculaciones con acontecimientos que han marcado la existencia misma de la República Dominicana.

Un ejemplo claro de lo anterior fue la invocación que de Guanuma hizo el 21 de enero de 1918 el entonces Arzobispo de Santo Domingo, Adolfo Alejandro Nouel Bobadilla, cuando en una homilía de gran trascendencia dijo, refiriéndose a los pesares del General Pedro Santana, luego de la fatal Anexión a España:

«…grande era su pesar en las obscuras noches del campamento de Guanuma, cuando rodeado de centenares de cadáveres de los valerosos españoles que comandaba y hostilizado de continuo por sus heroicos compatriotas, oía resonar en las sinuosidades de nuestros campos, desolados por la guerra que él había provocado, las palabras fatídicas del ultrajado Arzobispo Portes: «Ud. se acordará de mí algún día…»13

El 16 de agosto de 1963, con motivo del Centenario de la Restauración, el entonces Presidente de la República Juan Bosch Gaviño evocó al caserío de Guanuma, cuando expresó que:

«Los dominicanos de hace un siglo no podían ser menos que nosotros. Fueron mucho más…y al verlos así, con los ojos de la imaginación, ir de combate en combate hasta el incendio de Santiago, hasta Guanuma, hasta La Canela, no podemos evitar que esa sucesión de luchas, de sacrificios y de heroísmos deje en todos nosotros el valor de una lección.»14

En ese discurrir se observa que entre el 30 de septiembre y el primero de octubre de 1863 el General Pedro Santana abandonó la plaza de San Pedro de Macorís y se refugió en Guanuma, ya totalmente convencido del fracaso anexionista.

Al enfermarse el General Pedro Santana, unido a lo que podría ser una especie de depresión melancólica, el poderoso campamento de Guanuma pasó a ser dirigido por el también anexionista General Cayetano Abad Alfau.

Puede pensarse, rin romper la lógica de la realidad que se vivía en los campos de Villa Mella, incluyendo por supuesto Guanuma, que los patriotas restauradores surcaban esa tierra entonando varias estrofas del himno de Capotillo, especialmente ésta: «La victoria feliz nos espera/Ya se ven los traidores temblar/Que al fijar nuestra sacra bandera/Gloria eterna nos va a coronar.»

Era tan vital para los restauradores derrotar por completo el campamento que los anexionistas habían establecido en Guanuma que el General Luperón «tan pronto atacaba a Monte Plata como a Guanuma, sin mover su cuartel general de Bermejo.» Luperón también se enfrentó personalmente a un piquete que iba de ese poblado hacia Monte Plata, provocándole varios muertos y once prisioneros.

En las notas autobiográficas del adalid restaurador se hace constar que él le ordenó al General Manzueta, comandante en Yamasá, que incendiara y hostigara «sin tregua al campamento de Guanuma…»15

Un acucioso historiador especializado en la Guerra de la Restauración plantea lo ocurrido en los campos de Villa Mella con diferencia de lo anterior, pues atribuye esa orden al Presidente Pepillo Salcedo: «Salcedo le escribió al general E. Manzueta que atacase a Guanuma y que incendiara ese campamento. El Presidente estaba acompañado de su secretario el Dr. Don Manuel Ponce de León y del coronel José Epifanio Márquez.»16

Luego las tropas restauradores establecieron varios puestos de defensa en los campos diseminados entre el lugar denominado La Bomba y la ribera norte del río Isabela. Esos patriotas atacaban con la fuerza moral de su causa justa a los anexionistas, tanto en los campamentos de éstos como en sus movimientos tácticos, a los cuales les cortaban las comunicaciones y les capturaban los convoyes con armas y vituallas, causándoles bajas y frustración.

Por la debacle ocurrida en Guanuma fue que el Capitán General y Gobernador anexionista Carlos de Vargas Machuca Cerveto, en una evidente muestra de desesperación, dictó un agonizante bando cuyo artículo primero reflejaba de cuerpo entero lo que estaba ocurriendo en el campo militar:

«El espía, el que desempeñe comisiones, el propagandista y conquistador, el incendiario, asesino y escalador que fuere cogido por las tropas del Ejército y las Reservas, será pasado por las armas, procurando formar por escrito, si fuere posible, la sumaria averiguación del caso y de la identidad de la persona.»17

Las tropas anexionistas acampadas en Guanuma, integradas por varios cientos de soldados de los batallones de Valladolid, de Puerto Rico y de Bailén atacaban diariamente a los restauradores acantonados en Yamasá, quienes siempre lo repelían, con resultados negativos para los intrusos y sus socios criollos, los cuales finalmente tuvieron que abandonar la zona en abril de 1864 por disposición del capitán general de la neo colonia anexada (cuya existencia afortunadamente fue efímera) valiendo hacer un símil con el carruaje de Faetón, el de la mitología griega, cuyos caballos blancos desbocados provocaron un desastre.

En los tediosos años en que se mantuvo la Anexión de la República Dominicana a España Villa Mella y lugares vecinos se convirtieron en tumbas colectivas para cientos de soldados españoles y sus secuaces criollos.

Yolanda Guzmán asesinada en Mata Redonda

En el fragor de la guerra patriótica del 1965 la combatiente revolucionaria Yolanda Guzmán fue hecha prisionera y luego asesinada en una llamada operación limpieza, por los grupos retrógrados se que oponían (con el avasallante apoyo de las fuerzas militares interventoras) a los cauces democráticos del país.

En esas condiciones ella fue capturaba en una acción de trampa bélica de las denominadas pinzas, y llevada al paraje Mata Redonda, en los contornos de Guanuma, donde fue fusilada junto con otros valientes luchadores por las libertades del pueblo dominicano, entre ellos Luis Reyes Acosta.

Luis Acosta Tejeda fue un periodista y locutor de origen cubano que se incorporó a la lucha popular del pueblo dominicano en la guerra que comenzó el 24 de abril de 1965.

El sagaz locutor y periodista cubano Luis Reyes Acosta, que vivía entre nosotros cuando estalló la guerra de abril de 1965 ( acontecimiento armado que primero fratricida y luego devenida en patriótica con la invasión de que fue víctima el país) ha sido objeto de reconocimiento nacional y su memoria sigue viva.

Luis Reyes Acosta formó parte de esa legión de intelectuales y artistas que en medio de la guerra abrileña se jugaron la vida desde su atalaya inerme.

Como bien lo dijo un consagrado educador dominicano, que por su preparación militar desempeñó un rol importante en aquel acontecimiento bélico, y que se refiere entre otros a Luis Reyes Acosta, fue de gran significación histórica el papel de «los combatientes civiles de la Guerra de Abril y defensores a ultranza de la soberanía nacional y del derecho de autodeterminación del pueblo dominicano.»18

Luis Reyes Acosta estuvo al lado del Dr. José Francisco Peña Gómez la tarde del 24 de abril de 1965 en que ese formidable líder de masas llamó al pueblo dominicano a tomar las armas en las calles, desde la cabina de Radio Santo Domingo Televisión.

Se hizo famosa la consigna de aliento revolucionario de Reyes Acosta: «Un día más dominicanos, y la victoria será nuestra.»19

Luis Reyes Acosta aparece en una lista de 83 personas tildadas por los servicios de espionaje de los Estados Unidos como comunistas que querían convertir a la República Dominicana «en otra Cuba». Ese infundio fue elaborado con fines siniestros el 7 de mayo de 1965, desde los sótanos de contrainteligencia de la Embajada de los EE.UU. en el país.

Sobre ese valiente locutor cubano despacharon hacia Whashington este párrafo: «Su afiliación partidaria es desconocida, pero él es un agitador profesional. Acosta fue uno de los miembros de un grupo que tomó Radio Santo Domingo el 24 de abril y transmitió llamados de apoyo al golpe contra el gobierno de Reid.»20

En una Comunicación hecha llegar al Secretario General de las Naciones Unidas los criminólogos Daniel Schweitzer, Alfonso Quiroz y Jorge Avendaño, en comisión internacional, informaron que en la zona de Villa Mella: «…recobraron flotando aguas abajo en el río Yuca cuatro cadáveres más. La tercera tumba, con ocho cadáveres, en la margen derecha del mismo río hacia abajo, no fue posible encontrarla….Mientras procedíamos a realizar las labores referidas….en el lugar denominado Mata Redonda, fue posible determinar tres lugares de los que se extrajeron otros cinco cadáveres…Se trataba de las siguientes personas: Rafael Antonio Vásquez García; Luis Reyes Acosta; Félix Fernando Taveras; José María Reyes y Yolanda viuda Guzmán.»21

En la nota 111 de un impactante libro del periodista francés Marcel Niedergang se recoge ese alevoso crimen colectivo, cuyos culpables materiales e intelectuales quedaron evidenciados: «En un sitio llamado Mata Redonda en las cercanías rurales de la ciudad de Santo Domingo, fueron asesinados varios ciudadanos en forma tan atroz por los hombres del Gobierno de Reconstrucción Nacional, que ello originó que la dócil Organización de Estados Americanos designara una comisión de criminalistas que realizaran una investigación del caso…La investigación se realizó…Esto no obstante que los funcionarios del Gobierno de Reconstrucción Nacional…hicieron todo lo posible por obstaculizar la investigación.»22

La decisión de informar esos hechos macabros se hizo en cumplimiento de un mandato estatutario de las Naciones Unidas que reza así: «Se deberá mantener en todo tiempo al Consejo de Seguridad plenamente informado de las actividades emprendidas o proyectadas de conformidad con acuerdos regionales o por organismos regionales con el propósito de mantener la paz y la seguridad internacionales.»23

La Victoria

La Victoria está en la margen occidental del río Ozama, se atribuye su fundación al General Marcos Evangelista Adón Abad y al sacerdote Francisco Díaz Páez.

En un libro didáctico sobre geografía dominicana, publicado por primera vez en 1867 y citado mil y una vez, monseñor Fernando Arturo de Meriño Ramírez escribió lo siguiente: «Victoria del Ozama. Común de la provincia de Santo Domingo. Tiene sus límites entre los ríos Isabela y Ozama, desde los Tres Brazos hasta Yabacao y son sus secciones Tosa y Dajao.»24

En el lejano 1867 el poblado de La Victoria ya era cabecera común. En un libro publicado en el 1907 se indica que a esa fecha esa comunidad contaba con 3,500 habitantes para esa fecha, en la cual el Jefe Comunal era el General Damián Núñez y el Alcalde Luciano E. Adón, teniendo como Oficial Civil a Eulogio Adón, como Agente de Correo estaba Juan Aquino y el Cura Párroco era e Antonio Martínez.25

En plena guerra restauradora el General Marcos Adón, cumpliendo órdenes del General Gregorio Luperón, ocupó La Victoria, «para impedir al enemigo la navegación del Ozama con el Yabacao y sus afluentes.»26

La Ley 163-01, que segregó gran parte del antiguo territorio del Distrito Nacional, se dispuso que el municipio de Santo Domingo Norte quedaba integrado entre otros por el pueblo de La Victoria.27

En la actualidad La Victoria es un distrito municipal; no obstante hay un activo movimiento social que procura que se le otorgue la condición de municipio para lo cual se invocan una serie de factores económicos, sociales, religiosos, culturales y políticos.

Santuario de Schoenstatt en La Victoria

En la comunidad de La Victoria existe uno de los lugares religiosos más acogedores que alguien, creyente o no, pueda imaginarse. La espiritualidad que se percibe en ese lugar trasciende cualquier posición que se tenga en el amplio marco del arcoíris religioso.

El santuario de Schoenstatt, que así se llama el referido sitio, significa en la lengua alemana, de donde procede, lugar bello. Y así es.

El Instituto Secular de Schoenstatt Hermanas de María, llegó al hoy distrito municipal de La Victoria de manera silenciosa y sin muchas pretensiones el día 7 de septiembre de 1966, cuando se colocó en una endeble edificación, levantada en un pequeño predio, una imagen de quien sus fervorosos seguidores llaman «la Virgen María madre tres veces admirable, reina y vencedora de Schoenstatt.»

El día 8 de julio de 1978 fue la creación formal del santuario que desde hace años es famoso a nivel nacional. La afluencia de peregrinos y turistas es cada vez mayor.

Ese lugar, en un recodo de La Victoria, es de una belleza no sólo física por el vaivén que la brisa provoca en los frondosos árboles y el trinar de las aves canoras que allí abren sus alas a los visitantes, sino por el recogimiento espiritual que casi de manera mística se capta al penetrar al lugar.

Lo que los visitantes sienten en ese santuario, sin necesariamente estar imbuidos por la doctrina católica, es algo que se capta sin siquiera tener que leer la Novena de la Virgen María que para Schoenstatt compuso la religiosa de María Adoratrices M. Gunthildis Kley.28

Schoenstatt, como expresión del catolicismo, surge en un lugar donde se unen los ríos Mosela y Rhin, muy lejos de aquí, en la antigua ciudad de Coblenza, legado arquitectónico de los romanos al pueblo alemán.

La idea creativa llegó a la mente del sacerdote José Kentenich casi al mismo tiempo que comenzaban a rodar los cascos de hierro de la Primera Guerra Mundial, en el año 1914.

A partir del 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, los santuarios de Schoenstatt comenzaron a expandirse por gran parte del mundo, comenzando su larga y fructífera singladura en la República Oriental del Uruguay.

Un sabio sacerdote que forma parte de la historia de ese movimiento apostólico al desglosar lo que es Schoenstatt lo puntualizó como un lugar, una familia, una misión y un camino, explicando con sencillez y maestría cada de esas estaciones definitorias.29

Cárcel en La Victoria

En el poblado de La Victoria se construyó, y fue inaugurada el 16 de agosto de 1952, la llamada Penitenciaría Nacional de La Victoria, la cual supuestamente dejaría atrás el horror de los presidios de Nigua y la Fortaleza Ozama.

Ese tenebroso centro carcelario es un verdadero antro de torturas, atropellos, crímenes, robos y todas las perversiones de que es susceptible la naturaleza humana.

Muchos dominicanos ilustres han ido a parar con sus huesos a esa inmunda cárcel (sólo por sus ideas políticas). Se cuentan por cientos los que allí murieron.

Más que un lugar de rehabilitación para aquellas personas que hayan cometido hechos al margen de las leyes, la cárcel de La Victoria es una réplica de las ergástulas de la antigua Roma donde encerraban a los esclavos para escarmentarlos por lo que se les antojara a los mandones de turno.

Al dejar en funcionamiento dicha cárcel, la propaganda del régimen de Trujillo, con tufo del estilo de Joseph Goebbels, el famoso ministro de información de Hitler, la alababa como uno de los pasos de avance de la época, resaltando una supuesta magnanimidad del llamado perínclito de San Cristóbal.30

Bibliografía:

1-Ley 163-01, promulgada el 16 de octubre del 2001.

2- Decreto No. 710-04, de fecha 30 de junio del 2004.

3-Historia Oral de Villa Mella. Archivo General de la Nación. Entrevistas de fechas 9 de marzo 2009; 4-septiembre-2009 y 16 de febrero del 2011.

4-Diccionario del Español Dominicano. Editora Corripio. lera. reimpresión abril 2014.p561.

5- Ley No.514, de fecha lero. de septiembre de 1941.

6-Libro de Bautismos. Parroquia Espíritu Santo, Villa Mella, 1922.

7-Pensamiento y Acción. Publicado en el 2009. José Gómez Cerda.

8-Sociedades, Cofradías, Escuelas, Gremios y otras Corporaciones Dominicanas. Editora Educativa Dominicana.p146 y 150. Emilio Rodríguez Demorizi.

9-Historia de la Dominación y Última Guerra de España en Santo Domingo. Editora Santo Domingo, 1974. pp198 y 199.Capitán de infantería española Ramón González Tablas.

10- De Cementerios, Varones y Tumbas. Editora Serigraf, 2012.p67.Franklin Gutiérrez.

11-Diccionario Geográfico-Histórico de la República Dominicana. Inserto en el v5 de las Obras Completas de José Gabriel García. Editora Amigo del Hogar, 2017.p416.

12-Novela Guanuma. Reeditada por Librería Dominicana, 1963. Federico García Godoy.

13-Homilía del 21 de enero de 1918 de monseñor Adolfo Alejandro Nouel y Bobadilla. Boletín Eclesiástico, Arzobispado de Santo Domingo, febrero 1918.

14-Discurso ante el Congreso Nacional, reunido en Santiago de los Caballeros, 16 de agosto de 1963. Juan Bosch.

15-Notas Autobiográficas y Apuntes Históricos, tI. Editora de Santo Domingo, 1974. p198. Gregorio Luperón.

16- Historia de la Restauración. Editora Taller, 4ta edición, 1981.p181.Pedro M. Archambault.

17-Bando del Gobernador Colonial Carlos de Vargas Machuca Cerveto. Santo Domingo, 27 de enero de 1864.

18-Periódico Hoy, artículo del 8 de abril del 2005. Jesús De la Rosa.

19-La Guerra de los Locutores, abril 1965. Editado por la Biblioteca Pedro Henríquez Ureña, 2009. José Antonio Núñez Fernández.

20-Golpe y Revolución, 4ta. edición, 2008. Reproducción, p185. Víctor Grimaldi.

21-Informe a la ONU del 7 de julio de 1965. Daniel Schweitzer, Alfonso Quiroz y Jorge Avendaño.

22-La Revolución de Santo Domingo. Editora Renovación, 1969.p208. Marcel Niedergang. Nota de Ramón Pina Acevedo y Martínez.

23-Artículo 54-Carta de las Naciones Unidas.

24- Geografía Física, Política e Histórica de la República Dominicana, publicada originalmente en 1867. Fernando Arturo de Meriño Ramírez.

25-La República Dominicana. Directorio y Guía. Editora Búho, 2003.tercera edición facsimilar. Segunda Parte.p166. Enrique Deschamps.

26-Notas Autobiográficas y Apuntes Históricos, tomo i, editora de santo domingo, 1974. p216. Gregorio Luperón.

27-Artículo 8, Ley 163-01, promulgada el 2 de octubre del 2001.

28-Novena en honor a la Virgen María. Editor Schoenstatt Sister of Mary, 1968. Hermana M. Gunthildis Kley, S.A.C.

29- Descripción de Schoenstatt. Padre Esteban Uriburu.

30-Reportaje periódico El Caribe.17 de agosto de 1952.

2018-11-24 00:18:05