Cultura

SAN JOSÉ DE LAS MATAS, UN PARAÍSO DE RÍOS Y FLORESTA



POR TEÓFILO LAPPOT ROBLES

Riquezas naturales de Sajoma

San José de Las Matas se identifica con el acrónimo de Sajoma. Es uno de los municipios más grandes del país. Está enclavado en la vertiente norte de la Cordillera Central, dentro de la provincia Santiago, a una altitud en promedio de 523 metros sobre el nivel del mar, y con una extensión superficial de 1500 kilómetros cuadrados.

Esa tierra cordillerana posee extraordinarias riquezas naturales en el presente, y también las tuvo en el pasado, con el añadido de que antes era un filón de bienes minerales que provocó no poca codicia entre extranjeros y allegados a los gobiernos de turno.

Comisionados que vinieron a explorar las potencialidades económicas para anexionar el país a los EE.UU., en connivencia con el dictador Buenaventura Báez, indicaron que la región en que está enclavado el municipio de San José de las Matas «….es sumamente rica y productiva; contiene sabanas y maderas preciosas, y está bien regada por corrientes de buen caudal y abundantes lluvias.»1

Orígenes de Sajoma

San José de las Matas comenzó a formarse con personas que huían a las partes montañosas cuando se produjeron, a partir del 1605, las llamadas devastaciones de Osorio, en la parte norte de la isla La Española.

En el 1801 se le dio la categoría de parroquia, pero tres años después fue escenario de una de las más crueles matanzas cometidas por el vesánico general haitiano Jean Jacques Dessalines.

Uno se puede imaginar que esa entonces aldehuela era un conjunto de simples bohíos con paredes y techos de materiales de origen vegetal y piso de tierra, con escasos ajuares.

Todavía 20 años después de la Independencia Nacional la ruta que conducía hacia San José de las Matas era una simple vereda llena de atajos y dificultades, «como todos los del país, no era más que una senda practicable por el uso.»2

A partir de esa lejana fecha San José de las Matas ha sido designada con diferentes categorías en la distribución geográfica y administrativa del país. Es oportuno decir que cuando se restauró la soberanía nacional, en el 1865, ese hermoso pueblo volvió a tener su condición de común, que era el nombre con que antes se denominaban los territorios que luego se clasificaron administrativamente como municipios.

Atractivos turísticos

El municipio de San José de las Matas tiene varios puntos de interés turístico, para dominicanos y extranjeros, comenzando por las vistas panorámicas de la zona, con una policromía de verdes, y continuando con sus diversas fuentes de agua, la limpieza de sus calles y caminos rurales, las artesanías, su rica gastronomía, su clima benigno, su historia, y en fin un conjunto de elementos que motivan a muchos visitantes a repetir la experiencia del viaje.

La calidez de los materos, así como sus bosques, sus ríos, la variedad de sus comidas con sabor y olor a monte y muchas otras cosas hacen de San José de las Matas un lugar idílico para visitarlo en plan de ocio y esparcimiento.

Entre los principales establecimientos que reciben y deleitan a los visitantes están el parque temático Arroyo Hondo, que tiene como principal atractivo sus balnearios sobre el río Inoa, teniendo como centro de admiración la que fue la primera hidroeléctrica construída en el país.

El parque acuático La Ventana, con su escenario en una parte privilegiada de la cuenca del río Ámina, también ofrece grandes atractivos para los turistas nacionales y extranjeros.

No menos significativo, como distintivo turístico de San José de las Matas, es el Parque Natural Termas de Aguas Calientes, con piscinas termales de aguas azufradas.

En ese municipio también hay una casa de arte, en la cual los visitantes pueden disfrutar de la ingeniosidad de los serranos y aprender de su evolución artística en el tiempo.

Sin olvidar que de conformidad con la cartografía actual es en el extremo oriental del municipio de San José de las Matas que está la loma Rusilla, en cuyo punto llamado Agüita Fría, en la Sierra de la Diferencia, nace el poderoso río Yaque del Norte.

Tradiciones materas

Desde su lenta formación inicial con campesinos emigrados de diferentes lugares del Cibao, hasta el presente, San José de las Matas ha mantenido sin grandes modificaciones el caudal de sus tradiciones y costumbres.

Son numerosas las pruebas documentales, orales y vivenciales que demuestran lo anterior. Sería prolijo hacer en este espacio un cotejo de esa verdad con categoría de axioma.

Me valgo de un personaje extranjero que anduvo escudriñado por el Caribe Insular en el año 1924, y que dejó un ensayo de viaje en el cual describió a ese pueblo situado en el lomo de la Cordillera Central de la siguiente manera:

«Aquí, a una gran altura y en medio de un fragante bosque de pinos, está este pueblecito con su iglesia de cuatrocientos años y su pacífica población que lleva más o menos la misma vida simple y primitiva que llevaron sus ancestros hace varios cientos de años. La principal ocupación de sus habitantes es tejer cestos, canastas y aparejos de hojas de palmas, pero en los arroyos circundantes aparece oro en cantidades considerables y muchos nativos se ganan la vida, sin mucho esfuerzo, lavando unas cuantas onzas de polvo cada semana.»3

Oro en Sajoma

San José de las Matas, y todos sus contornos, fueron en el pasado lugares de gran atractivo para los buscadores de oro.

La historia del frenesí por el oro se remonta a los tiempos coloniales. Así lo registran los cronistas de aquella época, como Gonzalo Fernández de Oviedo y Bartolomé de las Casas.

Pero de esa riqueza aurífera, de la cual Sajoma era de los mayores contribuyentes, también hacen mención otros relatores que siguieron en el tiempo a los arriba mencionados, como Antonio Sánchez Valverde, quien citando al Padre Charlevoix, se refiere, aplicable a la época en que mandaba aquí el gobernador colonial Nicolás de Ovando, a «uno de los más terribles Uracanes que hasta entonces se habían visto en aquellos mares, destrozó veinte y un Navíos, cargados todos de oro y los mejores de la flota, sin que pudiese escapar siquiera un hombre…»4

Quedó registrado para la historia que en los años 1905, 1906 y 1907 se otorgaron varios permisos a diferentes personas para explotar el oro de San José de las Matas, Jánico y otros lugares. Con esos favoritismos se hacían múltiples negocios, sin que necesariamente los beneficiarios originales tuvieran que hacer ningún esfuerzo ni en incurrir en gasto alguno.

El geólogo alemán Willy Lengweiler, quien realizó exploraciones científicas sobres los minerales del país, dio a conocer sus hallazgos en una serie de publicaciones efectuada tanto aquí como en el exterior, en el período 1934-39.

Sobre San José de las Matas y comarcas cercanas, Lengweiler escribió que esos territorios cordilleranos «son las más ricas en oro que tiene la República Dominicana…..no hay bohío que no tenga sus bateas, ni hay mujer ni niño que no sepa lavar oro…desde los primeros días de la llegada de Colón a esta isla, en las serranías de San José de las Matas se está lavando oro nativo tal como lo demuestra el haber fundado Colón el fuerte de Santo Tomás, cerca de Jánico.»5

Antes de cumplirse el primer año de la dictadura trujillista el gobierno le concedió al señor Charles A. McLaughlin la exploración de más de un millón de tareas de tierra para la ubicación de oro en varios lugares del país, entre ellos en San José de las Matas y todos sus alrededores. Ese individuo había sido un oficial estadounidense que participó en la ocupación que sufrió el país de 1916 a 1924, y quiera con el tiempo sería el suegro del señor Negro Trujillo.6

Permitida sea la digresión para decir que San José de las Matas, por la realidad de haber tenido en el pasado, tanto en el subsuelo como en el lecho y las orillas de sus ríos, cantidades considerables de uno de los minerales más codiciados en todo el discurrir de la humanidad, tiene cierto parecido con las descripciones que hace la escritora Isabel Allende, en la segunda parte de su novela Hija de la Fortuna, sobre lo que ocurrió en la costa oeste de los Estados Unidos, específicamente en California, a mediado del siglo XIX, cuando alguien lanzó el grito de la aparición allí de oro, desatando una verdadera fiebre de personas de diferentes lugares que acudieron pensando encontrar una especie de nuevo maná.7

Primera hidroeléctrica del país

El 20 de febrero de 1944 fue inaugurada en el paraje Arroyo Hondo, San José de las Matas, la primera hidroeléctrica del país.

Aunque de modestas dimensiones, fue todo un acontecimiento en aquella época. Se le llamó central hidroeléctrica Inoa, pues el río de ese nombre fue represado para hacerla posible.

Esa obra de ingeniería hidráulica tenía como parte de su estructura un generador eléctrico, una rueda hidromecánica, una bomba y un reservorio.

Esa primera hidroeléctrica dominicana se utilizaba para suministrar agua y también energía eléctrica al pueblo de San José de las Matas y algunas comunidades aledañas.

Estuvo brindando sus valiosos servicios durante décadas, pero desde hace muchos años dejó de operar, por la típica desidia de los entes estatales criollos.

Hoy forma parte, como uno de los principales atractivos, de un parque temático llamado Arroyo Hondo.

Cooperativismo en Sajoma

El cooperativismo nacional tiene entre los materos o matenses a unos de los grupos más entusiastas de ese valioso sistema de ahorro, convirtiendo una cooperativa surgida allí en uno de los símbolos de ese tipo de sociedad autónoma cuya filosofía existencial propicia el mejoramiento de la colectividad, al amparo de la Ley 127-64, cuyo artículo 59 contiene la razón de ser de ese tipo de entidades:

«Declárase de interés público la promoción y asistencia de las sociedades cooperativas, reconociendo en la existencia de estas instituciones orientadas y reguladas, por el medio necesario para promover el mejoramiento socioeconómico de la comunidad nacional y el fortalecimiento de los principios democráticos de la nación.»8

Sajoma en la guerra contra invasores de Haití

San José de las Matas comenzó sus preparativos de guerra, en defensa de la Independencia Nacional, el día 10 de marzo de 1844, horas después de que el presidente de Haití, Charles Hérard, declarara el 9 de ese mismo mes y año, refiriéndose al pueblo dominicano, que iba a «ahogar en su cuna la hidra de la discordia que ha osado levantar su cabeza en la Parte del Este», y que los periódicos haitianos proclamaran, con todo y bovarismo, que el ejército haitiano llegaría «a paso de carga a Santo Domingo.»9

La disposición de los habitantes de San José de las Matas de ser parte activa en la guerra patriótica que arrancó en el mismo 1844 y duraría 11 largos años, quedó fijada en una proclama, con la participación de todos los habitantes hábiles para el combate, siendo firmada por el Corregidor del pueblo, Ramón Suazo; así como también por los señores Dionisio Romero, Pedro López, Rafael Torres, Antonio Azcona, José Espinal, Pedro, Dionisio, Emerejildo y Francisco Esteves, Bartolo Aybar, José Espinal y muchos otros representativos de esa comunidad serrana.

En un importante medio de comunicación masiva de la ciudad de Santiago de los Caballeros se publicó hace ahora más de 80 años un documento extraído de los archivos del General Pedro M. Hungría (atesorado por él en su etapa de independentista) que hace referencia directa de los aprestos bélicos del pueblo de San José de las Matas:

«Dios, Patria y Libertad, República Dominicana. He recibido de la Comisión Municipal de esta Común treinta y cinco paquetes de cartuchos útiles, cuatro paquetes inútiles y tres potes de hoja de lata llenos de pólvora. Cuartel de San José de las Matas a 11 de marzo de 1844 y l de la Patria. El Comdate.de la plaza y Común. Bartolo Aybar.»10

Sajoma en la Guerra de Restauración

El general Santiago Rodríguez, poderosa bujía de la Restauración, dictó las instrucciones correspondientes a sus asistentes militares para que se organizara en febrero de 1863 un ataque a Santiago, utilizando como punto central a San José de las Matas. Para ello se formó «una columna al mando del general Batista (José) con el joven Gregorio Luperón en la vanguardia y el coronel Ignacio Reyes en la retaguardia…» Ese cuerpo de combate fue apoyado por el héroe independentista general Bartolo Mejías, que era el jefe de la guerra restauradora en San José de las Matas.11

La bravura y el espíritu de combate de los materos quedó demostrado en múltiples ocasiones. Cuando el 24 de febrero de 1864 estalló una de las más sólidas rebeliones restauradoras en Santiago de los Caballeros las autoridades anexionistas enviaron al general Esteban Roca y Comas con «600 hombres de las milicias de La Vega a recuperar a San José de Las Matas, población de Las Sierras, que habían ya ocupado los rebeldes…»12

Recoge la historia de la guerra restauradora que ya acosado por una derrota inevitable, el anexionista General José Hungría, en ruta hacia su destino de frustrado vendepatria, durmió una noche en la comunidad de El Rubio y al día siguiente pudo llegar a San José de las Matas, con el auxilio de las tropas anexionistas que bajo la dirección del gobernador vegano tenían ocupada esa población, la cual tuvieron que abandonar precipitadamente, por la fuerza de los acontecimientos adversos, y en ese momento «el irreductible general Bartolo Mejías hizo al punto el pronunciamiento de Las Matas.»

Plan Sierra

El Plan Sierra fue un proyecto concebido en la década de los años 70s del siglo pasado por la preclara mente el entonces obispo de Santiago, Monseñor Roque Antonio Adames Rodríguez, nativo del paraje Gurabo del municipio de Jánico, en el corazón de la Cordillera Central.

En el 1975 ese dominicano de cultura enciclopédica publicó en la prensa nacional 17 artículos en una columna que bautizó «Pinos y penas». Ese fue el germen que transformaría positivamente lo que iba convirtiéndose entonces en empinados eriales en una importante porción de la parte alta del Cibao.

El objetivo del ilustre janiquero era realizar una masiva reforestación, ante el acelerado deterioro de los bosques de una amplia franja de la vertiente norte de la Cordillera Central.

Gracias al prestigio y la perseverancia de monseñor Roque Antonio Adames Rodríguez (fallecido en el año 2009) el proyecto prosperó, contando con la colaboración de empresarios, comerciantes, campesinos, y diversas organizaciones nacionales e internacionales vinculadas con la preservación del medioambiente.

Las comunidades originalmente agraciadas por esa magnífica obra de conservación de la naturaleza son San José de las Matas, Monción y Jánico, pero todo el país, de manera indirecta recibe los beneficios, pues con esa iniciativa no sólo se ha logrado reforestar una zona vital, sino que se ha evitado la desaparición de muchas fuentes de agua dulce.

Gracias al Plan Sierra la agricultura de la zona logró repuntar, los ríos ensancharon sus cauces, la temperatura se mantiene agradable y la riqueza forestal se incrementó, con una adecuada implementación de programas de silvicultura. Además, la economía de muchos moradores mejoró mediante un uso industrial de los productos de origen vegetal.

Oportuno es indicar que el ingeniero agrónomo y gran ambientalista dominicano Paíno Abreu Collado ha venido abogando, desde hace décadas, para que se creen los mecanismos necesarios de incentivo, mediante pagos por servicios ambientales, a las poblaciones a fin de que se tome conciencia de la importancia de conservar los bosques y cuidar las corrientes de aguas superficiales y subterráneas con que está dotada la naturaleza dominicana.

Se pregunta muy apropiadamente el Ing. Abreu Collado, «¿Qué son los Servicios Ambientales? en el caso específico de una cuenca, son los beneficios que genera el bosque como productor de agua y retenedor de la misma en el subsuelo. La Ley General de Medio Ambiente y Recursos Naturales en su Capítulo IX, dedicado al tema de Incentivos, reconoce «los servicios ambientales que prestan los distintos recursos naturales.»13

Ya La Sierra es diferente

Múltiples y complejos fueron los motivos que hacían languidecer los bosques en esa zona del país.

Durante décadas el conuquismo, el pastoreo desorganizado de una ganadería extensiva, la tala indiscriminada de árboles, los hornos de carbón y mil maneras más de atacar la naturaleza fueron deprimiendo aquellos lugares.

El historiador Frank Moya Pons escribió sobre el territorio dominicano donde funciona el Plan Sierra y sobre éste mismo, lo siguiente:

«Los dominicanos denominan La Sierra a una amplia región ubicada en la vertiente norte de la Cordillera Central de la isla de Santo Domingo…La Sierra posee tres pisos orográficos…»Refiriéndose a las migraciones que se produjeron a partir del 1805 hacia La Sierra, dice que: «De esa época data la formación de los primeros pueblos serranos: Baitoa, Sabana Iglesia, Jánico y San José de las Matas…Hoy los bosques promovidos por el Plan Sierra son la otra cara del paisaje de la región…La Sierra es hoy, nuevamente, una región en intenso proceso de transformación.»14

Sajoma, sede del gobierno dominicano

Hasta hace menos de un año la Mansión de San José de las Matas era un hotel, con una estructura majestuosa, pero con servicios deficientes. Sus habitaciones se identificaban con nombres de personajes indígenas. Hasta un helipuerto le llegaron a construir poco tiempo antes de su cierre.

Esa edificación fue construída por el presidente Horacio Vázquez, con unos fines iniciales que no cuajaron y luego la convirtió en su casa campestre. Posteriormente el dictador Trujillo se apoderó de ella, ampliándola y convirtiéndola en uno de sus centros preferidos para realizar bacanales y para despachar desde allí los negocios oficiales y no se sabe cuántas diabluras ayunas de los asuntos estatales.

Durante seis meses, en el año 1932, La Mansión fue sede del Poder Ejecutivo, y por ende San José de las Matas era el centro de las principales actividades del gobierno dominicano.

Al sufrir un voraz incendio de origen desconocido, a mediado de los años 60s del siglo pasado, el presidente Balaguer ordenó su reconstrucción, añadiéndole cabañas que en los primeros años promovieron el turismo de la zona. En el presente la historia de ese conjunto inmobiliario es tema para un recuento diferente a éste.

Manolo Tavárez Justo fusilado en Sajoma

El montecristeño doctor Manuel Aurelio Tavárez Justo (Manolo) fue uno de los líderes políticos dominicanos de mayor proyección en los primeros años de la década de los 60s del siglo XX.

Todavía no se ha escrito la última hoja sobre el viacrucis de su vida, y su lugar cimero en el largo martirologio criollo. La trascendencia didáctica de su papel en la historia criolla no se limita a su accionar político y a su insurrección armada en los mogotes de San José de las Matas.

El 14 de junio de 1962, luego de un aguacero en la ciudad capital, y cuando la capa de la noche comenzaba a cubrir a una muchedumbre congregada en el Parque Independencia, la voz estentórea de Manolo, en una premonición de lo que ocurría luego, dijo estas frases indelebles:

«…el 14 de junio sabe muy bien donde están las montañas escarpadas de Quisqueya, y a ellas iremos, siguiendo el ejemplo y para realizar la obra de los héroes de junio del 59, y en ellas mantendremos encendida la antorcha de la libertad, de la justicia, el espíritu revolucionario, porque no nos quedará entonces otra alternativa que la libertad o muerte.»15

Exactamente un año después, y en el mismo lugar, Manolo volvería a decirle al pueblo congregado que su movimiento de liberación nacional no dejaría de luchar, vaticinando que «no desmayará un solo instante» aunque «cada uno de nosotros tenga que morir todos los días en la cruz del sacrificio.»16

El 28 de noviembre de 1963, con motivo del derrocamiento del gobierno presidido por el profesor Juan Bosch, hecho perpetrado el 25 de septiembre de dicho año, Manolo Tavárez Justo encabezó un alzamiento armado que se ramificó en diversos lugares del país.

Ese líder señero dominicano fue fusilado, en un acto de cobardía suprema, el 21 de diciembre de 1963, en un campo de San José de las Matas, dentro del territorio que ahora forma parte del distrito municipal El Rubio.

Así describe el poeta y escritor Tony Raful el asesinato en San José de las Matas de ese inmenso líder político, y varios de sus compañeros, que subieron a las montañas a defender desde allí la dignidad del pueblo dominicano:

«Los campesinos de Diferencia escucharon la descarga de fusilería que en horas de la tarde arrancó la vida de Manolo Tavárez Justo y sus compañeros. Todos los guerrilleros tenían una bala detrás de la cabeza, un tiro de gracia. El cadáver de Manolo tenía un bayonetazo o una herida profunda hecha con puñal o largo cuchillo…Su rostro estaba sereno. Tenía una bala en la palma de la mano derecha, orificio de entrada y salida….La noche cayó sobre Manaclas con un manto de inexplicable tristeza y sopor.»17

Asesinato de Martínez Reyna

El doctor Virginio Martínez Reyna, ilustre Santiaguero que fue abogado, periodista, político y poeta, fue asesinado en San José de las Matas.

A través del tiempo se han tejido diferentes versiones sobre la autoría intelectual de ese vil asesinato. Su esposa, Altagracia Almánzar, en estado de gestación en fase terminal, también fue cruelmente eliminada con saña inaudita.

José Jáquez Rodríguez, periodista, escritor, actor, libretista, poeta epigramático de altos vuelos y chispeante ingenio, creador entre nosotros de greguerías superiores a la del español Ramón Gómez de la Serna, pero sobre todo matero, nacido y criado en la sección Los Montones, apegado a la verdad, y con informaciones fidedignas, describe la escena dantesca de aquel hecho así:

«El primero de junio de 1930, es decir, quince días después de Trujillo ocupar la Presidencia, ocurrió un suceso que conmovió al país: la muerte del líder horacista Virgilio Martínez Reyna y su esposa Altagracia Almánzar, hecho ocurrido en horas de la noche en la comunidad montañosa de San José de las Matas, cuando un grupo de facinerosos, bajo las órdenes del general José Estrella, penetró hasta la misma habitación del dirigente político, quien se encontraba enfermo, asesinándolo a tiros y machetazos. Un machetazo le arrancó de cuajo la nariz.»18

Otro historiador señala ese hecho sangriento así: «Apenas quince días después de realizadas las elecciones fue consumado un crimen brutal en la persona de uno de sus más aguerridos opositores: El 1 de junio fue asaltado en su residencia campestre de San José de las Matas, el Lic. Virgilio Martínez Reyna…asesinado junto a su joven esposa, embarazada, quien identificó algunos de los asesinos llamándolos por su nombres…Trujillo y Estrella Ureña, en círculos de amigos, se acusaron mutuamente de la responsabilidad del crimen…Trujillo afirmaba, en conversaciones íntimas, que la muerte de Martínez Reyna y su esposa no se había ejecutado por órdenes suyas sino por decisión del general José Estrella, aunque reconocía que la responsabilidad histórica le correspondía a él…»19

Ese espantoso triple crimen (porque había una criatura que murió en el claustro materno de Altagracia Almánzar) fue ordenado por Trujillo. Martínez Reyna siempre supo que Trujillo era un matón y por eso lo adversaba, desde que la víctima formaba parte del gabinete de Horacio Vásquez. Nunca ha habido posibilidad de dorar la píldora, en cuanto a la autoría intelectual de ese hecho abominable.

Los asesinatos se consumaron con Trujillo tutelando los resortes del poder. El historiador Fernando Infante recrea de la manera que sigue el hecho materializado en San José de las Matas, a poco de asumir la Presidencia de la República el gendarme entorchado que nunca estuvo ni siquiera en una escaramuza bélica:

«…se produjo el asesinato de Virgilio Martínez Reyna, quien sufría de tuberculosis y se había retirado a su casa solariega en el agradable ambiente del poblado de San José de las Matas. A las diez de la noche, la planta eléctrica que alumbraba el pueblo como de costumbre fue sacada de servicio, y en la oscuridad su casa fue asaltada por un grupo de hombres al servicio del general José Estrella. Ese fue un hecho escandaloso y grandemente repudiado, no solo por la amplia popularidad del político y poeta tan brutalmente asesinado, sino además porque en ese hecho fue también muerta su esposa Altagracia Almánzar, que se encontraba en los últimos meses de embarazo.»20

Distrito Municipal El Rubio

El distrito municipal El Rubio está ubicado a medio camino entre las pequeñas ciudades de San José de las Matas y Monción.

La que era una antigua sección, escenario de hechos de gran importancia para la historia del país, fue elevada a distrito municipal mediante la Ley 360-98. El Congreso Nacional motivó su decisión al respecto en el segundo considerando de dicho texto al exponer que:

«La sección de El Rubio, del municipio de San José de las Matas, fundada hace más de un siglo, ha mostrado desde entonces hasta la fecha un importante desarrollo en el orden económico, social y cultural.»21

En las siguientes motivaciones de dicha ley se hace énfasis en la rica historia de ese territorio cordillerano, así como en sus potencialidades humanas, sociales y económicas.

Recorrer hoy sus calles y ver la laboriosidad y el dinamismo de su población, permite decir que la comunidad de El Rubio simboliza en gran medida el afán de superación que caracteriza al pueblo dominicano.

Ese distrito municipal está formado por 11 secciones (El Rubio, que es la cabecera, Manacla, Diferencia, La Celestina, Naranjo-Bojón, Cañafistol, Jicomé, Mata del Dajao, Corocito, Pananao y Maguá) y cerca de setenta parajes.

Distrito Municipal La Cuesta

La Cuesta fue declarada distrito municipal, subiendo un importante escalón en la escala de distribución administrativa del país, mediante la Ley 161-03, la cual establece en su segundo considerando que:

«La Sección La Cuesta, tiene una infraestructura productiva considerable, de productos de exportación y consumo nacional muy variable, tales como tabaco, plátanos, yuca, batata, guineo, aguacate, naranja, limones, mango, ganado, apicultura y uno de los planes de manejo de avicultura más importantes del municipio.»22

Ese distrito municipal está integrado por seis secciones (Loma de los Palos, Guama, Jarquí Picao, Eugenio Perdomo, La Cuesta Abajo y Loma Quemada), así como 49 parajes.

Distrito Municipal Las Placetas

El distrito municipal de Las Placetas fue creado a través de la Ley 162-03.

En dicha ley se consigna, y es verdad, que su territorio «posee uno de los planes de manejo forestal más importante de la región, de donde se extraen millones de pies cúbicos de madera al año, además disfruta de todos los servicios indispensables…»

En el tercer considerando del referido texto fundacional de esa comunidad como distrito municipal se expone que: «la Sección Las Placetas está ubicada en la zona de la Cordillera Central, siendo su límite: al Sur, Parque J. Armando Bermúdez; al Norte, el municipio de Jánico; al Este, Río Jagua y al Oeste, Río Bao, con acceso al Pico Duarte, con balnearios de agua térmica muy poco abundante en el país y un turismo ecológico.23

El distrito municipal Las Placetas está formado por las secciones Damajagua, Las Lagunas, Los Limones y Jamamú, así como por 14 parajes.

Bibliografía:

1-Informe de la Comisión de Investigación de los E.U.A. en Santo Domingo, 1871.Editora Montalvo, 1960, p300. Henry B. Blackwell y Samuel Hazard.

2-Memoria de la Segunda Reincorporación de Santo Domingo a España, tII.pp 231-232. Adriano López Morillo.

3-Los primeros turistas en Santo Domingo. Editora Amigo del Hogar 2011.p167. Hyatt Verril.

4-Idea del Valor de la Isla Española. Editora Nacional.1971.p101, edición anotada. Antonio Sánchez Valverde.

5-Citado en el Oro en la Historia Dominicana. Editora Amigo del Hogar, 2016.pp194 y 195. Frank Moya Pons.

6-Decreto No.175, del 11 de julio de 1931.

7-Hija de la Fortuna. Editora Planeta & Janés, 1998.Isabel Allende.

8-Ley 127-64, artículo 59, promulgada el 27 de enero de 1964.

9-Guerra Domínico-Haitiana. Impresora Dominicana, 1957. p11. Emilio Rodríguez Demorizi.

10-Gaceta Judicial No. 5, Santiago de los Caballeros, marzo de 1935.

11-Historia de la Restauración. Editora Taller, 4ta.edición, 1981.p27.Pedro M. Archambault.

12-Hojas de Servicios del Ejército Dominicano (1844-1865).vI. Editora del Caribe, 1968.p322.Emilio Rodríguez Demorizi.

13-Pagos por Servicios Ambientales. Periódico Hoy, 30 de enero del 2007.Paíno Abreu Collado.

14-La Sierra y el Plan Sierra. Editora Amigo del Hogar, 2017.pp15-22.Editor Frank Moya Pons.

15-Discursos políticos, publicación del 15 de diciembre del 1977.Manolo Tavárez Justo.

16-Discurso del 14 de junio de 1963.Parque Independencia. Manolo Tavárez Justo.

17-Movimiento 14 de Junio. Historia y documentos. Editora Búho.2da.edición, 2007.p473. Tony Raful.

18-Sin miedo a Trujillo. Editorial Argos, abril 2011.pp48 y 49. José Jáquez Rodríguez.

19-Trujillo monarca sin corona. Editora Corripio, febrero 2008.pp85, 86 y 497. Euclides Gutiérrez Félix.

20-Trujillo, aproximación al hombre y su tiempo. Editorial Letra Grande, 2002. pp52 y 53. Fernando Infante.

21-Ley 360-98, del 18 de agosto de 1998.

22-Ley 161-03, del 25 de agosto del 2003.

23-Ley 162-03, del 3 de septiembre del 2003.

2018-12-01 16:51:54