

POR TEÓFILO LAPPOT ROBLES
Municipio Miches
El Municipio de Miches tiene un área superficial de 444 kilómetros cuadrados. Hasta hace 9 años, de conformidad con el Censo de Población y Vivienda del 2010, tenía una población superior a los 20 mil habitantes.1
Está enclavado en unas de las zonas más hermosas del país, entre montañas, agua marina, lagunas, mangles y cocotales.
Posee una rica variedad de flora y fauna y grandes y diversos atractivos para impulsar el turismo. Sus tierras son en su mayor parte altamente productivas para el agro, la pecuaria y la silvicultura.
Sus principales ríos son La Yaguada, Jovero, Cuarón, Jaya y Cedro, los cuales garantizan la fertilidad de los suelos; juntos con el agua de escorrentía que por sus contornos es frecuente.
La ciudad cabecera de ese municipio lleva su nombre, y en ella se realizan sus más importantes actividades colectivas y de administración gubernamental.
Miches es una ciudad marinera, no sólo por su ubicación geográfica, sino por la tradición de vida de sus habitantes, que incluye su gastronomía, sus hábitos de nadar, pescar por cuenta propia y realizar viajes de cabotaje, etc. Muchas de sus calles tienen como límites las aguas espumosas de la bahía que le queda al frente.
El ahora Municipio Miches fue una Sección de El Seybo hasta el 1883. Mediante Decreto No.2127, del 10 de junio de dicho año, fue declarado Puesto Cantonal, con el mismo nombre y bajo la misma jurisdicción provincial.2
Al proclamarse el 9 de septiembre de 1907 una nueva Constitución, y sustituirse con ella la expresión Puesto Cantonal por el vocablo Común, pasó a tener esta última denominación.
El sustento legal de dicho cambio quedó enmarcado en el título primero, sección segunda, del referido texto constitucional, el cual en su artículo 4 rezaba así: «El territorio dominicano se divide en provincias y éstas a su vez se subdividen en comunes.»3
Mediante la Ley No.1186, de fecha 19 de octubre de 1936, fue eliminada la denominación El Jovero por la de Miches, en honor al bayaguanero General Eugenio Miches.
El Congreso Nacional explicó en la ocasión que basaba su decisión para exaltar la memoria del referido personaje, en «la grandeza de su heroísmo y por la ejemplarizadora austeridad de su vida ligada a brillantes páginas de la historia dominicana.»4
Pero El Jovero no desapareció de la toponimia de la zona, pues en la actualidad una playa es conocida como Arriba Jovero y un paraje de la Sección El Guaraguo se designa así. Hasta el 31 de diciembre del 2001 una Sección también llevaba ese nombre, fecha en que fue elevada a Distrito Municipal, cambiándose Jovero por El Cedro.
El Municipio de Miches tiene, además de la ciudad común cabecera, los Distritos Municipales El Cedro y La Gina.
Refugio de vida silvestre
Una parte considerable del territorio del Municipio de Miches tiene el privilegio de ser refugio de vida silvestre.
En efecto, dos importantes cuerpos de agua léntica, como son las lagunas Redonda y Limón, se encuentran en Miches. La primera está cerca del pobladito conocido como Hicaco Blanco, y la segunda a un paso de la aldea Los Guineos.
Desde el 11 de agosto de 1983, mediante el Decreto 1315, esas importantes lagunas comenzaron su larga andadura por el tinglado legal del país. A través de dicho precepto fueron declaradas reservas científicas, tomando en cuenta que ambas poseen una rica diversidad de avifauna y en su entorno hay una flora endémica, que constituyen un preciado tesoro cuya importancia traspasa sus límites.5
Mediante el Decreto 319, del 31 de diciembre de 1997, se le dio la categoría de Parque Nacional al área donde se encuentran dichas lagunas. En dicha fecha se fijó una superficie de 53 kilómetros cuadrados; pero los intereses creados de que hablaba don Jacinto Benavente bascularon para que dicho texto legal quedara sin efecto.
Dos años después se emitió el Decreto 309, el cual hizo fuertes ajustes en los límites que inicialmente se habían establecido para la preservación de esa importante porción del Este dominicano.
Al promulgarse la Ley sobre áreas protegidas las lagunas Redonda y Limón fueron ubicadas en la cuarta categoría de Refugio de Vida Silvestre.
El artículo 37, numeral 48, de la Ley 202-04, dispone que los límites superficiales de la Laguna Redonda parten de unos humedades situados al Oeste del caño Celedonio y luego de un amplio recorrido concluyen en ese referido punto de origen.
De igual modo dispone dicho texto legal que la delimitación de la Laguna Limón arranca cerca del lado Oeste de la mencionada Laguna Redonda y cuando su espacio va llegando al final las coordenadas se mueven unos cien metros al norte de aquella, hasta concluir en su punto de partida.6
No obstante estar dichos cuerpos de agua protegidos por disposiciones legales, son víctimas de múltiples ataques que les acortan su existencia, ora por la misma naturaleza, ora por las acciones depredadoras de los humanos o por la dejación de funciones de los responsables de proteger el medio ambiente y los recursos naturales.
Un ilustre michero, el doctor Antoliano Peralta Romero, que une a su condición de prestigioso jurista su apego y defensa al lar nativo, ha denunciado desde hace años esa situación.
Así se ha expresado Peralta Romero sobre la Laguna Limón:»El hecho es alarmante y debería llamar la atención de las autoridades y de la opinión pública…Laguna Limón, en Miches, está enferma de muerte y hasta podría desaparecer amenazada por una hierba denominada hydrilla…En Miches seguimos preguntándonos: ¿Qué haremos para salvar Laguna Limón?7
Oro en Miches
Siempre se ha sostenido que en la jurisdicción de Miches el oro sobrevivió a la desaparición de los indígenas. Es una opinión frecuente, especialmente entre los pobladores de la región Este del país.
Se narran interesantes anécdotas sobre el manejo artesanal del oro aluvional en los ríos Cuarón, Yeguada, Cedro y varios arroyos de Miches. Así como el uso de batea y canaletas para obtener pequeñas porciones de tan codiciado metal.
En la primera mitad del siglo pasado un alto porcentaje de la población de Miches tenía como principal sustento económico el negocio del oro.
Hay abundantes documentos sobre ese tema. Entre otros, un geólogo alemán de nombre Willy Lengweiler, quien estuvo en el país a mediado de la tercera década del siglo pasado, publicó sus hallazgos auríferos en Miches en varios ensayos científicos, así como en su libro Minerales en la República Dominicana, publicada en el 1936.8
El referido científico alemán escribió lo siguiente: «En Miches se descubrió no hace mucho una pepita enorme de oro macizo, lo que motivó un «rush» de lavadores de todas partes de la República. Muchos sabían lavar y sacaban buen provecho, otros nunca habían visto siquiera la clásica batea y lo que hacían era estorbar a los demás y desperdiciar el oro…»
En su obra El Oro en la Historia Dominicana Frank Moya Pons, al hacer un recuento de los yacimientos de oro en diferentes lugares del país, para lo cual hizo acopio de investigaciones realizadas por geólogos dominicanos y extranjeros, recala en Miches con importantes detalles:
«Pese a la importancia de esos yacimientos ubicados en la vertiente norte de la Cordillera Central, ninguno tenía el tamaño del famoso yacimiento de Miches que también fue descrito en 1949 por el geólogo italiano Renato Zoppis…»9
El citado Renato Zoppis, citado por Moya, puntualizó que el área de Miches con porciones de oro «cubre una extensión de unos 100 kilómetros cuadrados, aunque no se encuentra, en ella, uniformemente distribuido el oro…los estudios efectuados en Miches han sido amplios y minuciosos, y se posee hoy una buena documentación…»10
En la llamada Era de Trujillo, como el dictador tenía interés en participar en ese lucrativo negocio, se promulgó una ley que obligaba a los que se dedicaban a la búsqueda, compra y venta de ese codiciado metal a someterse a un régimen de fiscalización, bajo el ojo escrutador del Estado Dominicano.
Así dice el texto legal aludido: «Obligación para los traficantes en oro y los que trafiquen en prendas u objetos manufacturados de plata, platino u otro metal precioso cualquiera, de llevar un libro en el cual asentarán todas las operaciones de compra que realicen.»11
Bahía de la Gina
La Bahía de la Gina es una de las más importantes del frente norte de la ribera marina dominicana. La serenidad de sus aguas y su riqueza piscícola la convierten en una apetecible fuente de trabajo para decenas de los moradores de su área de influencia, particularmente para aquellos que se dedican a capturar peces, mariscos y otras especies marinas para su comercialización.
Una parte considerable de la Bahía de la Gina, especialmente su lado oriental (entre las puntas Jayán e Hicaco) queda frente a la ciudad de Miches. Sus mangles y sus arrecifes la convierten en un refugio de la flora y la avifauna que habita la zona. Además, así consta en diferentes disposiciones legales.
En los bordes de la Bahía de la Gina hay varias pequeñas playas y una considerable población de cocoteros, que compiten con los manglares. Pero también se observan decenas de parcelas sembradas de arroz, hortalizas y otros productos de la tierra.
Playa Esmeralda
Una de las más importantes playas de la costa de Miches es Esmeralda. Tiene casi 5 kilómetros de largo y a su arena fina se le suman hileras de matas de cocos que convierten el azul del mar en un paraíso.
Una definición poética y verídica de esa playa se extrae del libro biblia del litoral marino dominicano, titulado Ecos de la Costa: «…En días laborables el área parece un inmenso santuario del silencio, interrumpido solo por el sonido acompasado de las olas. Playa Esmeralda es una joya que enriquece al país…»12
Culinaria marina de Miches
Como muchos pueblos costeros que en el mundo hay, Miches se caracteriza por tener una riqueza culinaria basada en productos del Mar. Los pescados y los mariscos han formado parte tradicionalmente de la alimentación de sus moradores, tomando en cuenta que muchos de ellos tienen como medio de vida faenar en toda el área ribereña cercana.
Tan arraigada está allí la alimentación con pescados, crustáceos, mariscos, caracoles marinos y moluscos que incluso ha sido objeto de temas literarios.
Fue en una cocina de Miches que ocurrió esto, conforme cita el michero Sélvido Candelaria sobre una novela de otro michero, Rafael Peralta Romero: «Cuando las cosas quedaron arregladas, la señora pidió se acercaran a comer. Había preparado una inmensa cantidad de cangrejos guisados con coco, como se solían comer en Guaco…»13
La naturaleza vestida de árboles y aves silvestres
El ambiente bucólico que existía en Miches, en un pasado no lejano, quedó reflejado en la fértil imaginación de un ilustre michero, como lo es el culto lingüista Rafael Peralta Romero:
«…Las tierras para el ingenio de la Jovero Land constituían una inmensa selva natural poblada de uvas playeras, almendros y otras plantas nativas, donde anidaban también multitud de aves silvestres que volaban con plena libertad o cantaban a sus anchas como si celebrasen la ausencia de cazadores o como si se dieran por enteradas de que aquellas tierras no serían plantadas de cañas…»14
A pesar del ecocidio, que como un crimen continuo se comete contra la naturaleza en esa zona del país, todavía se conservan lugares donde la floresta y la fauna regalan su existencia como un tesoro a preservar por encima de las apetencias de algunos que no paran mientes a la hora de su lucro particular.
Un turista extranjero en Miches, hace un siglo
Dentro de poco se cumplirá un siglo de la excursión que por la Bahía de la Gina hizo un escritor y turista estadounidense quien arribó al pueblo entonces llamado Jovero, luego designado con el nombre de Miches.
En un libro titulado Andando por las Indias Occidentales, Harry A. Frank escribió estas reveladoras notas:
«…Pequeños botes de pesca con velas de hojas de palma que se aventuraban varias millas fuera de la costa, luego nos cedieron el panorama marítimo, el cual permaneció imperturbado hasta que nos acercamos a la orilla sur, ya entrada la tarde…ya era noche cerrada antes de que escaláramos por encima de la empapada carga en el precario muelle de Jovero…Siendo una descuidada aldea de unos 600 habitantes que ostenta una sola casa de dos pisos, este lugar «fuera del mundo» se entregó rápidamente a un furor de curiosidad hacia sus inesperados visitantes blancos…Las escasas exportaciones del distrito consistían en ganado, cerdos, cacao y un tabaco sin curar que se vendía en rollos con olor a moho, de seis pies de largo, denominados andullos.»15
Ochenta años después de aquella descripción hecha por un foráneo, un prestante ciudadano nativo de Miches, Antoliano Peralta Romero, se quejaba con razón de la dura realidad en que viven sus compueblanos:
«En Miches vivimos desprotegidos, carentes de todos los servicios propios de la civilización, vivimos como podemos, como decía mi abuelo…Al ser Miches un lugar donde la naturaleza se desbordó en privilegios, habrá siempre motivo para sonreír sin importar el olvido en que vivimos por parte de las autoridades de los distintos gobiernos.»16
¿Quién fue Eugenio Miches?
El municipio sobre el que versa la presente crónica lleva el nombre Miches. Es preciso decir brevemente quien fue el General Eugenio Miches, cuyo apellido fue resaltado en la toponimia criolla.
Eugenio Miches nació en un campo de Bayaguana. En los primeros años de su vida adulta fue un comerciante dedicado al fomento de apiarios y a la venta de miel y cera, entre otros productos criollos. Luego se transformó en un personaje de importancia en la historia dominicana.
Miches fue un aguerrido combatiente por el sostenimiento de la Independencia Nacional, con destacada participación en varias de las más célebres batallas libradas por el pueblo dominicano contra los intrusos invasores haitianos.
Después tuvo varias acciones bélicas en diferentes luchas internas libradas por los caudillos que surgieron en la primera camada de dirigentes que tuvo la incipiente vida republicana dominicana.
El General Eugenio Miches fue un acérrimo seguidor del General Pedro Santana y como tal, de manera imperdonable, se prestó a dirigir una farsa judicial el 9 de abril de 1855, en El Seybo, contra el héroe Antonio Duvergé, su hijo veinteañero Alcides y el héroe y novio de Rosa Duarte, Tomás de la Concha, quienes tenían seis años confinados en aquel pueblo.
El fusilamiento de las víctimas del odio santanista se produjo dos días después, frente a una tapia del cementerio seybano. Dicen que poco después el General Miches proclamaba su arrepentimiento por aquella terrible e injusta decisión.
Hay abundantes informaciones sobre lo que más tarde le ocurrió al General Miches. El gran historiador higüeyano Vetilio Alfau Durán resumió parte de su vida así: «El 31 de enero de 1868 Cabral y sus principales partidarios tomaron el camino del destierro; los que quedaron en el país, como Espaillat, Miches y otros, fueron encarcelados en la Torre del Homenaje…»17
El declive de Eugenio Miches, según narra en su novela Pablo Mamá, Freddy Prestol Castillo, comenzó así:
«El General Miches entregó al mayoral el cuchillo con que operaba la res enferma, y apenas preguntó una palabra a la tropa que había ido a hacerlo preso en su hacienda….Sin inmutarse, y mirando al jefe de la tropa con sus ojos llenos de desprecio, sólo dijo tres palabras, con la misma altivez con que había hablado a los peones: -¡Indique el camino!…No tenía él la culpa de los temores del Presidente de la República.»18
Lo cierto es que actitudes caudillescas provocaron que Buenaventura Báez ordenara la captura de Miches, a quien consideraba como un enemigo peligroso. Pasó 5 años engrillado, en penosas condiciones, en los tenebrosos calabozos de la Fortaleza Ozama.
Esa larga y mortificante prisión fue para el General Eugenio Miches su casilla de salida de la vida pública nacional. Ahí culminó su protagonismo como militar y político.
Nadie nunca ha puesto en duda su valentía, demostrada en los campos de batalla, donde sobresalía hasta en las condiciones más adversas, como cuando herido y atado a una camilla dirigió la toma de la fortaleza San Luis, de la ciudad de Santiago de los Caballeros.
Las costas de Miches y la Reconquista
El armador por excelencia de los preparativos que pusieron términos a la llamada Era de Francia en el país fue el hacendado cotuisano Juan Sánchez Ramírez. Eso dio inicio al período conocido como La Reconquista, que luego devino en la mentada España Boba.
Descubiertas por el General Ferrand las acciones que llevaba a cabo el caudillo referido, ordenó la persecución y captura del mismo. Informado este por Pedro Vásquez, uno de sus seguidores más leales, pudo guarecerse en la espesa vegetación de Jamao hasta que pudo llegar a Sabana de la Mar, y desde allí su amigo Diego de Lira, según cuenta la historia, «le facilitó de una manera indirecta los medios de embarcarse para Puerto Rico por las costas, entonces desiertas, del Jovero.»19
Fue en la ribera marina del antiguo Jovero, luego Miches, donde se daría el empuje final para finiquitar la Era de Francia en el territorio que luego sería la República Dominicana.
Los registros históricos recogen el retorno de Juan Sánchez Ramírez desde Puerto Rico, «entrando en pleno día por la costa del Jovero.»
Fue apresado en el paraje Las Cuchillas, pero el piquete que lo capturó, encabezado por Vicente Mercedes, se sumó a la causa de Sánchez Ramírez y la parte sustantiva de los hechos posteriores se produjo en la Batalla de Palo Hincado, con la cabeza del General francés Ferrand enarbolada en una estaca por las calles onduladas de El Seybo por el padre de los gemelos Pedro y Ramón Santana.
En el Diario de la Reconquista, con notas del capuchino Fray Cipriano de Utrera, hay importantes informaciones con relación al desempeño que tuvieron las costas del antiguo El Jovero, hoy Miches, en los preparativos y las acciones que culminaron con la derrota de los franceses a manos de los criollos, en quienes ya había germinado un espíritu de Nación, aunque otro fuera el pensamiento de Juan Sánchez Ramírez y parte de sus allegados. Una carta hecha y firmada en El Jovero, el 17 de septiembre de 1808, por el referido cacique cotuisano, es bastante reveladora.20
Distrito Municipal El Cedro
La antigua Sección El Jovero fue convertida en el Distrito Municipal de El Cedro, formando parte del Municipio Miches. El cambio se produjo mediante la Ley 22-01, promulgada el 31 de diciembre del año 2001.
El Congreso Nacional indicó entonces que elevaba de categoría esa comunidad por su importancia agrícola, ganadera y pesquera, así como por su potencial turístico.
Al Distrito Municipal El Cedro se le integraron las Secciones Las Lisas y El Guaraguao.
La Sección Las Lisas tiene los parajes Sabana de Nisibón, Los Guineos, Cucharetas, La Llovedera, Guaco y otros.
La Sección El Guaraguo está formada por los parajes El Perro, El Oro, El Hato, La Mina, Altamira, Las Cabirmas, Los Dos ríos, Los Guayacanes, etc.21
Distrito Municipal La Gina
El Paraje La Gina formaba parte de la Sección El Morro, pero el 25 de agosto del año 2005, mediante la Ley 297-05, fue subido a la clasificación de Distrito Municipal, como parte del Municipio Miches.
Se tomó en cuenta para impulsar esa decisión que ya para dicha fecha la comunidad de La Gina contaba con una gran producción de arroz, café y cacao; su población iba en acelerado crecimiento, se apreciaba un auge de la ganadería bovina y caballar y había una activa pesca artesanal, importante fuente para el sostenimiento económico de decenas de familias de allí.
El artículo 2 de la referida ley dispone que: «El Distrito La Gina estará integrado por la Sección La Culebra, la que a su vez estará compuesta por los parajes Arroyo Rico, 26 de Enero, Jayán y La Mireya.»22
Bibliografía:
1-Noveno Censo de Población y Vivienda, 2010.
2-Decreto No.2127 del 10 de junio de 1883.
3-Constitución de la República. Reforma del 14 de junio del 1907.Pp573-608.Libro la Constitución Dominicana y sus Reformas (1844-2010).Tomo I. Editora Búho.2014.
4-Gaceta Oficial No.4956.Bloque de Leyes 1936.Tomo 43.P221.
5- Decreto 1315 del 11 de agosto de 1983.
6-Ley No. 202-04. Artículo 37, numeral 48.Bloque de Leyes del 2004.
7-Precisiones Jurídicas y otros temas. Editorial Gente, 2012.Pp149 y 150. Antoliano Peralta Romero.
8-Minerales en la República Dominicana, 1936.
9-El Oro en la Historia Dominicana. Editora Amigo del Hogar, 2016. P202.Frank Moya Pons.
10-Artículos sobre minerales en República Dominicana. Revista de la Secretaría de Estado de Economía Nacional. Septiembre-octubre 1949 y enero-febrero 1950.
11-Ley No. 1408, del 30 de octubre de 1937.Bloque de Leyes 1937.Pp475 y siguientes.
12- Ecos de la Costa. Editora Amigo del Hogar, 2016.P172. Domingo Marte.
13- De Cueros, Chulos y Maipiolos. Impresora Soto, 2012.P67. Sélvido Candelaria.
14-Los Tres Entierros de Dino Bidal. Editora Manatí, 2000.P14. Rafael Peralta Romero.
15-Andandos por las Indias Occidentales,1921.Inserto en el libro Los primeros turistas en Santo Domingo.P293.Editora Amigo del Hogar, 2011. Harry A. Frank.
16-Precisiones Jurídicas y Otros Temas. Editorial Gente, 2012.Pp165 y 166.Antoliano Peralta Romero.
17-Por la Verdad Histórica. Editora Búho, 2015.P220. Vetilio Alfau Durán.
18-Pablo Mamá.Pp93 y 94. Editora Taller, 1985.Freddy Prestol Castillo.
19-Rasgos Biográficos de Dominicanos Célebres. Editora del Caribe, 1971.P90. José Gabriel García.
20-Diario de la Reconquista. Editora Montalvo,1957.Pp 17,22,27,62 y 248. Juan Sánchez Ramírez.
21-Ley No.22-01, promulgada el 31 de diciembre del año 2001.
22-Ley No.297-05, promulgada el 25 de agosto del 2005.
2019-06-08 00:13:30