Cultura

HAINA, RIQUEZA Y POBREZA ORILLANDO EL MAR CARIBE



POR TEÓFILO LAPPOT ROBLES

Municipio Bajos de Haina

El nombre oficial es Municipio Bajos de Haina, pero para los demás fines es Haina nomás.

Originalmente era una zona militar, que en el siglo 17 servía como principal defensa externa de la ciudad de Santo Domingo. Con soldados destacados en los fortines que allí existían para esa época, y familiares y allegados de los mismos, se fue formando el núcleo poblacional que hoy es el activo municipio de Haina.

Desde los primeros años de la Colonia se tiene al territorio de Haina como una de las mayores fuentes generadoras de riqueza. Así quedó consignado en las páginas amarillas de los cronistas de Indias, y así también lo indicaron historiadores que les siguieron en el tiempo.

Casi todos los gobernadores coloniales, y otros jerarcas que ejercieron funciones en la isla de Santo Domingo, tuvieron propiedades diversas en el territorio de Haina, tal y como consta en muchos de los documentos que reposan en el llamado Archivo de Las Indias, en Sevilla, España.

En los documentos recopilados con motivo del pleito Ovando-Tapia, «tan rico en sugestiones para la evocación histórica», figuran ubicadas en Haina casas, hatos y otros bienes de destacadas figuras de la burocracia colonial.

Basta un ejemplo enunciativo para comprender la importancia de Haina en lo dicho más arriba, Francisco Tostado, en su calidad de «escribano de cámara del Rey e de la Reyna nuestros señores» declaró que el día 3 de enero del año 1508, estando en la jurisdicción de Haina levantó acta de unas transferencias o donaciones de una cofradía a otra que allí hizo el Gobernador Nicolás de Ovando.1

Carlos Larrazábal Blanco, al referirse a la vida económica colonial sustentaba que en principio la principal riqueza de la isla era el oro y hablaba sobre «las célebres minas del Haina.» Comentaba, también, sobre los ingenios azucareros de Haina refirió a que allí, y en otros lugares cercanos, los Padres Jerónimos fundaron «haciendas y plantíos de trigo, algodón, caña de azúcar, cañafístolas, vides y otras plantas…»2

La explotación en favor de particulares de las riquezas diversas de Haina y sus contornos no terminó con la fundación de la República. Son abundantes las pruebas del otorgamiento de favores a los validos de ocasión para que incrementaran sus bienes a cuenta de minerales de esa zona.

La siguiente nota suelta describe esa realidad, en el gobierno de Buenaventura Báez: «Concesión a Sres. Cambiaso & Cía. para explotar una mina de cobre en el lugar llamado Cuayo Medina, Haina Arriba, San Cristóbal, 24 de octubre de 1867.»3

El auge que comenzó a adquirir a partir del 1951 esa área del país, más los intereses económicos personales que allí tenía el tirano Trujillo, motivaron que la entonces Sección de Haina fuera convertida en Distrito Municipal, para lo cual se promulgó el 27 de marzo de 1958 la Ley 4882, en cuyos párrafos motivadores se resalta la importancia de esa comunidad. La cabecera era la villa Bajos de Haina, la cual estaba flanqueada por las para entonces Secciones El Carril y Quita Sueño.4

Los Bajos de Haina adquirió su estatuto de Municipio mediante la Ley 178, promulgada el 27 de octubre de 1980. En esa fecha se le integraron las entonces Secciones El Carril y La Pared, conjuntamente con decenas de parajes.5

De conformidad con las estadísticas demográficas surgidas del Noveno Censo de Población y Vivienda del 2010 el municipio Bajos de Haina tenía para entonces 124,193 habitantes. Eso demuestra que hace 9 años había en esa demarcación vecina a la Capital de la República más población que la que ahora existe en muchas de las islas Estados del Caribe y de otras situadas en la porción del Océano el Atlántico que penetra a esta zona del mundo.

Bajos de Haina es el principal municipio industrial del país, con decenas de fábricas de cosméticos, medicamentos, equipos de metalmecánica, productos químicos, etc.

Es, además, una comunidad marítima, teniendo todo su lado sur de cara al Mar Caribe. Sus costas están salpicadas por una larga ristra de acontecimientos de relieve histórico.

Forma parte de la provincia San Cristóbal. Está entre los principales municipios en aportes al erario nacional, debido a las muchas operaciones comerciales e industriales que se desarrollan en su territorio.

Según las crónicas de antaño fue en Haina, que entonces abarcaba hasta el lugar conocido como Madrigal (hoy haciendo parte del municipio de Villa Altagracia) donde se encontró el «grano de oro» más grande jamás visto en la isla de Santo Domingo; el mismo que luego se perdió en el fondo del turbulento Mar Caribe, en un naufragio en el cual pereció, en el 1502, el comendador de la orden de Calatrava, Francisco Bobadilla, el célebre apresador de Cristóbal Colón y Gobernador General de las Indias.

De esa pepita de oro se había apoderado el gerifalte Miguel Díaz, quien fue uno de los primeros en edificar un casoplón en la cercanía de la desembocadura del río Ozama. Para el 1510 ese personaje ejercía como alguacil Mayor en la ciudad de San Juan, Puerto Rico.6

Escenario de enfrentamientos armados

El territorio de Haina siempre ha sido un lugar de encuentros armados, tanto entre los indígenas y los colonialistas españoles, como entre los dominicanos contra los haitianos, en las luchas por la consolidación de la Independencia Nacional; así como en la epopeya restauradora contra los españoles anexionistas.

Pero también allí se libraron batallas contra los ingleses, franceses, estadounidenses y otros intrusos que llegaron hasta pretendiendo oprimir al pueblo dominicano.

A pesar de que se han tergiversado muchas de las realidades del pasado, fue en tierra de Haina donde el célebre Valeriano Weyler sufrió una de sus más duras derrotas. Weyler fue uno de los más despiadados jefes militares que tuvo España, tanto aquí como en Cuba.

El aludido general mallorquín admitió que fue en tierra de Haina donde vivió «el más difícil momento de su accidentada carrera militar.»7

En el pueblo de Haina también hubo enfrentamientos armados entre los llamados bolos (partidarios de Juan Isidro Jimenes) y coludos (seguidores de Horacio Vázquez). Los mencionados fueron dos caciques políticos que ensangrentaron el país a principios del siglo XX. Actuaban más por apetencias políticas individuales que por cuestiones ideológicas.

En abril de 1902, mientras gobernaba el jefe de los bolos, que era Jimenes, se inició una rebelión en su contra, de los coludos, seguidores del Vicepresidente Vázquez, con el fin de derrocarlo, lo cual lograron. Esa vez ocurrió en Haina lo siguiente:

«De conformidad a las instrucciones recibidas, los revolucionarios salieron a interceptar las fuerzas del general Dujarric, y el encuentro tuvo lugar en Haina, el cual fue bastante reñido, decidiéndose en contra de las armas del gobierno.»8

Ese pugilato entre bandos criollos fue uno de los pretextos esgrimidos (con una pesada carga de abuso, prepotencia ilicitud e insensatez) por los EE.UU. de América para invadir el país en el 1916.

Puerto de Haina

El puerto de Haina es uno de los más activos de la República Dominicana, con cargas y descargas de mercancías nacionales y extranjeras. Sus operaciones se desarrollan tanto en el lado oriental como en el occidental de la ría que allí se forma con la penetración del mar.

Desde hace varios siglos en el lugar en el cual ahora está el referido puerto operaba un muelle por donde llegaban mercancías ultramarinas, pero también se enviaban allende de los litorales dominicanos productos tan variados como madera, cera, tasajos, reses vivas, miel de abejas, salazón, casabe y productos derivados de la caña de azúcar como panelas, melaza, guarapo, bagacillo, variantes de alcoholes y otros.

El auto golpe de Morales Languasco

Fue hacia Haina, al despuntar el día de Nochebuena del año 1905, donde el entonces Presidente de la República Carlos Felipe Morales Languasco se dirigió para fraguar un autogolpe de Estado.

Ese puertoplateño que primero fue sacerdote y luego militar y político esperaba encontrar en Haina el apoyo de combatientes leales a él, así como pertrechos militares para aniquilar a sus contrarios, que eran los seguidores del General Horacio Vázquez.

Aquel intento (uno más en la larga lista de tragicomedias nacionales) quedó frustrado por falta de apoyo. Las gentes de Haina, de masiva militancia horacista, le negaron la ayuda que requería el presidente fugitivo. Rumbo a Azua fue capturado por sus persecutores, quienes cumplían órdenes del entonces Vicepresidente de la República Ramón Cáceres. Fue forzado a renunciar a la Primera Magistratura de la Nación, a cambio de preservar la vida.

Río Haina

El río Haina tiene una triple importancia hídrica, económica e histórica.

Desde los primeros escritos que se hicieron sobre América figura el nombre del río Haina. El cronista Gonzalo Fernández de Oviedo, refiriéndose a la necesidad de abastecer de agua a la ciudad de Santo Domingo, lo describió así:

«…ser muy posible traerse el agua a esta cibdad desde un río que se llama Hayna, que está a tres leguas de aquí, de muy buena agua e pueden facer que venga a la placa desta cibdad e a todas las casas que aquí hay: con la qual seria una de las poblaciones muy buenas del mundo, e assi cessaria el defecto de agua.»9

Antonio Sánchez Valverde, en sus recopilaciones hechas sobrepasada la mitad del siglo 18, relacionadas con el valor de la isla en la que está enclavada la República Dominicana, anotó como dato relevante del río Haina lo siguiente:

«El nacimiento de éste no es muy distante del de otro llamado Nigua; pero desde el principio van separándose en su curso….abrazando entre los dos una dilatada y fértil llanura, que en los principios del descubrimiento fue el más precioso manantial de nuestras riquezas y comercio, así por el mucho y finísimo oro que hay en sus cabezadas, como por las azucarerías, cacaguales, añilerías y otros frutos, que hacían ascender los diezmos de aquel distrito más de lo que suben hoy los de toda la Isla…»10

Sobre el río Haina el escritor escocés Charles Mackenzie dejó para la posteridad unas notas fechadas en el 1830: «Cruzamos en un bote ferry, que corre sobre un cable extendido a través del río. El río es profundo y rápido, con tiburones de un inmenso tamaño retozando sin ninguna restricción…»11

Es en la desembocadura del río Haina, en las turbulentas aguas del Mar Caribe, donde comienza por su lado Este la provincia San Cristóbal

Tal vez por la impronta que caracteriza a esa corriente de agua dulce fue que una minuciosa escudriñadora visual de las cuencas hidrográficas del país le otorgó simbólicamente el elevado rango de general y al presentar sus hallazgos en el curso del mismo, con la magia del arte fotográfico, ha resaltado sus «flores de piedras.»12

Refinería Dominicana de Petróleo

La Refinería Dominicana de Petróleo, controlada por el Estado Dominicano, fue creada el 7 de noviembre de 1969. El objetivo inicial era refinar el petróleo crudo para producir gasolina, gasoil, kerosene y otros subproductos del llamado oro negro.

En la realidad hace una función más bien de importación de esos productos elaborados en otros lugares, los cuales comercializa en el país con pingües beneficios.

Al revisar las estadísticas sobre los ingresos del Estado Dominicano se comprueba que Refidomsa es una de las más grandes tributadoras de las arcas estatales. Es prácticamente nulo el beneficio que dicha empresa estatal aporta al procomún de Haina.

Ingenio Río Haina

Siempre se le conoció como Haina, pero el nombre completo de ese ingenio era Río Haina, el cual para el año 1951 y hasta el 1961, formaba de un holding de centrales azucareros pertenecientes a la empresa Azucarera Haina. C. por A., dirigida por áulico trujillista Anselmo Paulino Álvarez, el famoso Ojo Mágico.

El proceso de su instalación comenzó en el 1948, por órdenes de su dueño, que lo era el tirano Trujillo.

La primera zafra del Central Río Haina se produjo en el 1951, siendo su primer administrador el montecristeño José Antonio Jimenes Álvarez.

Sus campos cañeros se extendían hasta Yamasá, Guanuma, Boyá, Sabana Grande de Boya y el Batey Gonzalo, en la hoy provincia Monte Plata. En esos lugares, hasta no hace muchos años, se cultivaba la llamada dulce gramínea, tenían potreros acondicionados para alimentar la boyada del Consejo Estatal del Azúcar y guardaban en sus suelos los rieles y durmientes por donde tantas veces pasaron las locomotoras cargadas de vagones repletos de caña en ruta hacia el Ingenio Río Haina.

Abundante información sobre los diez primeros años de esa empresa azucarera, con sede en el Municipio de Haina, figura contenida en la obra Memorias de la Era de Trujillo, de Ramón Saviñón, un burócrata de larga data, que fue sub-auditor de la misma.13

Parques industriales

El Municipio de Haina tiene como concentración fabril el distrito industrial que lleva su nombre y la zona franca llamada Itabo.

Ambos grupos de empresas manufactureras tienen la ventaja de que a unos pasos de sus instalaciones está uno de los puertos más activos del país.

La pujanza económica que suponen esas fábricas y sociedades de servicios no necesariamente se traduje en calidad de vida para los miles de moradores de Haina.

Resulta una gran paradoja que una comunidad que contribuye tan eficazmente con el crecimiento de las arcas públicas tenga uno de los más altos índices de pobreza del país. Los salarios de empleados y operarios de dichas entidades de comercio son muy bajos; clasificados como de mera subsistencia, en el primer quintil de ingreso, vale decir en el más bajo.

Contaminación en Haina

Se impone decir que las operaciones de muchas empresas en un territorio relativamente pequeño como el que concentra a las industrias de Haina, y sin un control estricto del medio ambiente, ha afectado seriamente la calidad del aire y consecuencialmente la salud de muchos de sus moradores.

En diferentes ocasiones organismos internacionales de gran prestigio en la medición de la polución ambiental han hecho al respecto en esa comunidad y han realizado análisis de sangre a muchas personas residentes allí, clasificando a Haina como uno de los lugares de mayor concentración de plomo a nivel planetario.14

Hace apenas 3 años fue el mismísimo Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales del país el que (rendido ante las contundentes evidencias del deterioro medioambiental de Haina) divulgó la grave noticia de que cada año ese territorio es el receptáculo de: «9.8 toneladas de formaldehido, 416 toneladas de amonio, 18.5 toneladas de ácido sulfúrico y 1.2 toneladas de plomo.»15

Playa Gringo

Playa Gringo es la primera que se avista cuando se penetra a Haina por la ruta más concurrida. Es de arena amarillenta y sus aguas tienen cierto nivel de agitación y turbidez, razón por la cual aunque está abierta al público no se permite su uso como balneario en ciertas épocas del año.

Pero las dificultades de esa playa no radican exclusivamente en su estructura natural. Factores humanos han degradado sus encantos originales.

Los inconvenientes de Playa Gringo han sido descritos por el explorador del litoral dominicano Domingo Marte de esta manera: «El manejo inapropiado de productos industriales ha deteriorado la playa y su entorno a niveles tan altos que el área ha sido colocada entre las diez más contaminadas del mundo…»16

La contaminación de la ribera marina donde está esa playa ha sido utilizada como mascarón de proa por insensatos extranjeros para, en una extrapolación maliciosa, hacer creen que todas las playas dominicanas sufren de ese mal, cuando eso no es cierto.

El nombre de Gringo le viene por unos operarios estadounidenses que participaron desde el año 1948 en el proceso de instalación y calibración del ya desaparecido ingenio Haina.

En la cercanía de Playa Gringo hay otras pequeñas, con rocas y ondulaciones, así como mangles y humedales que completan la visual marina de esa demarcación del país.

La invasión de Penn y Venables

Refiriéndose a los «surgideros» ubicados entre Nizao y Haina un cronista criollo del siglo 18 (aunque con un error garrafal, pues situó el acontecimiento en el 1652) se refirió a la invasión encabezada por el vicealmirante William Penn y el General Robert Venables, cuyo desembarco se produjo el 23 de abril de 1655, de la siguiente manera:

«Por esta Costa desembarcó…el Vicealmirante Penn el Exército de 8 ó 10,000 hombres que enviaba a la Conquista de la Isla el Tirano de Inglaterra Oliverio Cromwel al mando del General Venables, que fue felizmente derrotado y rechazado con mucha pérdida. Este desembarque se hizo a la vela y manifiesta, así lo accesible de aquellas Costas para el transporte de frutas, como el descubierto de ellas sin defensa y tan inmediato a la Capital.»17

Otros historiadores sostienen que por varios factores, entre ellos contradicciones entre Penn y Venables, no se produjo desembarco por Haina, sino en Nizao.

Es pertinente acotar que en esa ocasión dichos soldados y combatientes reclutados en las islas del arco oriental del Caribe llegaron a las costas (necesariamente hay que decir que dominicanas, aunque todavía no existía la República Dominicana) a bordo de 57 barcos en flotación de guerra, que no estuvieron expuestos a sotafuego, dada la experiencia en guerra marina de los ingleses.

La historia de esa invasión es bien conocida, pues los enviados por la llamada Pérfida Albión fueron derrotados por menos de mil hombres, entre gendarmes coloniales españoles y lanceros criollos como el bayaguanero Álvaro Garabito, 82 higüeyanos y seybanos, 67 azuanos, 90 santiagueros, 35 cotuisanos, 35 veganos, 45 monteplateños, y también de otros lugares del país.

En su libro titulado La derrota de Penn y Venables en Santo Domingo, 1655, el historiador Bernardo Vega resume que la suerte de dichos jefes militares pasó por ser juzgados y enviados a prisión a la Torre de Londres.

Agrega el referido autor que: «tanto el almirante como el general fueron informados de que si escribían una carta admitiendo sus errores serían dejados en libertad. Ambos lo hicieron y fueron liberados el mismo día.»18

Bibliografía:

1-El pleito Ovando-Tapia. Editora del Caribe.P297.Recopilador Emilio Rodríguez Demorizi.

2-Manual de historia de Santo Domingo y otros temas históricos.Editora Corripio, 2015.Pp97-104. Carlos Larrazábal Blanco.

3-Informe de la Iomisión de investigación de los EE.UU. en Santo Domingo en 1871. Editora Montalvo, 1960.P367.

4-Ley No.4882, promulgada el 27 de marzo de 1958. Bloque de Leyes de 1958.

5-Ley No.178,27 de octubre de 1980. Gaceta Oficial 9541.Bloque de Leyes de 1980.

6-Los Dominicos y Las Encomiendas de indios de la isla La Española. Editora del Caribe,1971. Emilio Rodríguez Demorizi.

7-Los apuros de Weyler en Santo Domingo.Revista Clío,1954. Alcides García Lluberes.

8-Reseña histórica de Baní.Editora Búho 2001.P251. Joaquín S. Incháustegui.

9-Historia de las Indias, Volumen I, Gonzalo Fernández de Oviedo.

10-Idea del Valor de la Isla Española.Editora Nacional, con notas de Emilio Rodríguez Demorizi y Fray Cipriano de Utrera. Talleres Gráficos Manuel Pareja, 1971.P142. Antonio Sánchez Valverde.

11-Notas sobre Haití.Editado por el Archivo General de la Nación,2016.P214. Charles Mackenzie.

12-Pacto con las aguas. Ocean Grafic Printing China,2015.Pp42-56.Miriam Calzada.

13-Memoria de la Era de Trujillo 1916-1961.Editora Amigo del Hogar, 2002.Pp225-257.Ramón Emilio Saviñón M.

14-The Blacksmith Institute, octubre 2006.

15-Perfil nacional de sustancias químicas y residuos peligrosos de la República Dominicana, mayo 2016. Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

16-Ecos de la Costa. Amigo del Hogar,2016.P246. Domingo Marte.

17- Idea del Valor de la Isla Española.Editora Nacional, con notas de Emilio Rodríguez Demorizi y Fray Cipriano de Utrera.Talleres Gráficos Manuel Pareja, 1971.P12. Antonio Sánchez Valverde.

18-La derrota de Penn y Venables en Santo Domingo, 1655.Editora Búho 2013.P125. Bernardo Vega.

2019-07-13 01:07:31