

POR TEÓFILO LAPPOT ROBLES
El Nordeste es una de las zonas de mayor riqueza y diversidad agropecuaria del país.
Su densa historia pasada de alternar las armas con la coa, el pico y el arado nunca dejó languidecer la producción del campo.
Tal vez inspirado en esa realidad es que en su obra Camino Real Juan Bosch se expresó de manera abierta, y con plenitud de conciencia de los alcances de sus palabras, textualmente así: «¡Es tan rico y tan grande este Cibao y son tantos los caminos que lo cruzan!» Y en el cuento mismo que lleva ese nombre puntualiza: «Al amanecer, empezando el sol a hacer cristales en las pencas de las palmeras, venía Silvano con los burros para llevar la leche a la casa.»1
Estas tierras que hoy comento están en la ruta del valle del Cibao que corren hacia su parte oriental, con los ríos Yuna y Camú como principales fuentes hídricas desplazándose hacia su encuentro con el mar.
En Las Guáranas y Pimentel, así como en pueblos aledaños, existieron en el pasado grandes bosques con una variada población arbórea, de lo que dio testimonio, en el siglo XIX, el geógrafo José Ramón Abad.2
Dicho lo anterior, aunque está registrado que con motivo de las devastaciones llamadas de Osorio, en las franjas Norte y Oeste de la isla que compartimos con Haití, hubo mucho desplazamiento de personas hasta la zona donde están enclavados Pimentel y Las Guáranas, cuya incidencia sobre la masa vegetal necesariamente la hacía disminuir.
Sobre esa realidad migratoria hacia el interior del valle del Cibao hay mucha información en la bibliografía criolla. Sería sobreabundante hacer detalles pormenorizados de eso, pero muchos memoriales sustanciosos sobre el tema los recopiló Emilio Rodríguez Demorizi, en una de sus esclarecedoras obras que el pueblo dominicano en su conjunto tendrá que agradecerle siempre.3
Es verdad que los grandes bosques de esa zona del país que se describían en el pasado ya no se ven, lo que tienta al viajero a pensar en una oda de Neruda, el bardo de Parral, Chile, en cuyos versos se queja así:
«Volví a la tierra verde, /trémulos, vastos bosques,/provincias montañosas y ya no estaba, y ya no estaba la tierra, se ha ido…/Tierra, qué darás a tus hijos, madre mía, mañana, así destruida, así arrasada tu naturaleza, así deshecha tu matriz materna, qué pan repartirás entre los hombres?»4
Estos pueblos tuvieron una activa participación, especialmente Barbero (Pimentel) en el comercio de distintos productos agropecuarios, cuando funcionaba el ferrocarril que se extendía de Sánchez a La Vega, el cual tenía un ramal hacia el principal núcleo alrededor del cual giraban y todavía giran estos pueblos, léase San Francisco de Macorís.
Mucho se ha escrito sobre los ferrocarriles dominicanos, y su significación como medio de transporte de productos agropecuarios, mercancías y pasajeros, en una etapa del pasado dominicano.
Sobre la importancia económica de esos caminos de hierro, entre ellos el cercano a los pueblos arriba mencionados, abunda el investigador Harry Hoetink, en su clásica obra El Pueblo Dominicano. (1850-1900).5
Con la instalación de la línea férrea en esa zona del Cibao se produjo un fenómeno semejante a un pugilato, aplicable en sentido general a todo ese fértil valle, tal y como dejaron constancia sus propios protagonistas, que no fueron otros que los productores agropecuarios, diestros y aprovechados comerciantes, los políticos de turno y exportadores de lo que ahora se les denomina commodities, en ese caso específico ganado y carne y productos agrícolas. Las estadísticas económicas del siglo XIX dominicano así lo revelan.
Un investigador puertorriqueño que analizó a fondo las operaciones crematísticas surgidas en torno a los trenes cibaeños lo planteó, con gran fundamento, así:
«Aunque algunos comerciantes se hicieron agricultores, los exportadores continuaron dependiendo de la producción campesina para satisfacer su demanda de cultivos comerciales. Esta situación también limitó el desarrollo de la agricultura a gran escala en el Cibao…»6
En el capítulo 16 de su libro Santo Domingo, su Pasado y Presente, Samuel Hazard da una idea aproximada de las diversas maneras de ganarse la vida y de cómo en sentido general era lo acostumbrado en la zona cercana a estos lugares del Nordeste criollo, remontada la mitad del siglo XIX.
Al referirse a la actividad en torno al río Yuna Hazard dijo: «Los barqueros negros fueron muy hábiles cruzando el río sin ninguna pérdida con nuestros caballos y equipaje. Tenían para ello una canoa hecha de un gran tronco de ceiba ahuecado mediante fuero y el hacha.»7
Las Guáranas
El Municipio Las Guáranas, según la tradición oral de sus habitantes, recibió su nombre de unos árboles que poblaban la zona y que a pesar del parecido fonético en nada se parece al arbusto cuyo fruto es el guaraná, fuente de un delicioso jugo cargado de vitaminas, hierro y potasio, muy abundante en Suramérica, especialmente en Brasil.
Esa hermosa comunidad está situada entre Cotuí y San Francisco de Macorís, más cerca de esta última ciudad, que es la capital de la provincia Duarte.
A parte de ser un municipio arrocero, también se distingue por una diversificada producción de musáceas y tubérculos, además de cítricos y otros frutos de la tierra.
Esa gran producción agrícola es posible, en gran medida, por el desplazamiento que en su territorio tienen los ríos Camú y Güiza.
Áreas delimitadas
Tiene un poco más de 70 kilómetros cuadrados. Los límites geográficos del Municipio Las Guáranas son al Norte y el Oeste con el Municipio San Francisco de Macorís; al Este se encuentra con Pimentel y al Sur es vecino de La Mata y Fantino.
El poblado cabecera de ese municipio se fue formando en un cruce de caminos, por donde transitaban los trabajadores agrícolas de las grandes fincas arroceras que dominan los sembradíos de ese territorio.
Por un largo tiempo se mantuvo como Paraje y luego como Sección de San Francisco de Macorís.
Las Guáranas obtuvo su ascenso a Distrito Municipal en virtud de la Ley 186, del 22 de diciembre de 1983, al cual se le adhirieron los entonces parajes La Enea, Honduras, El Hato, Los Rivera, Los Genao, Aguas Vivas, La Verma, Barrio San Juan, Rincón Camú y La Palmilla. Ya algunos de esos lugares son Secciones y otros forman parte del casco urbano del pueblo cabecera.8
Quince años después el entonces Distrito Municipal Las Guáranas fue elevado a Municipio. Esa categoría en la distribución política-administrativa del país se produjo mediante la Ley 268-98, publicada en la Gaceta Oficial No.9991 del 25 de julio del 1998.-9
Como parte de ese nuevo municipio quedaron las Secciones La Enea, Los Rivera, El Hato y Rincón de los Genaos, así como decenas de Parajes, que convierten los 70 kilómetros cuadrados de Las Guáranas en un dinámico y productivo territorio en el corazón del Cibao.
Su gran producción arrocera no significa que la población tenga una economía en consonancia con el sacrificio laboral, pues se conspira mucho contra la estabilidad del producto de mayor consumo nacional.
Ramón Arturo Guerrera Valera, ido a destiempo, un sabio y pleno conocedor de las interioridades del campo dominicano y especialmente de las maldades que se cometen contra los productores arroceros, hace casi 35 años habló sin ambages y con el gran sentido de la responsabilidad social que le caracterizaba:
«La importancia del arroz como producto de consumo hace que éste, en ocasiones, adquiera relevancia política y hasta poner en peligro la estabilidad de cualquier gobierno sin importar lo popular, fuerte y constitucional que este sea.»10
En la actualidad, haciendo una proyección del Censo de población del 2010, el Municipio Las Guáranas tiene alrededor de 20 mil habitantes.11
Municipio Pimentel
El Municipio Pimentel debe su nombre al héroe nacional Pedro Antonio Pimentel, llegado a la vida pública nacional desde un campo de Castañuelas, en plena Línea Noroeste.
Aunque estas notas no se tratan de una biografía de ese personaje, es pertinente decir que fue Gobernador de Santiago, Ministro de Guerra y Diputado al Congreso Nacional.
La posición más elevada del General Pedro Antonio Pimentel fue Presidente de la República durante cinco meses, en el año 1865, breve período en el cual concluyó la gran contienda bélica en la cual el pueblo dominicano se vistió de gloria, en una epopeya que despertó muchas conciencias dormidas alrededor del mundo, pues el triunfo de las armas criollas en la Guerra de Restauración fue contra el entonces poderoso imperio español. La hazaña, en términos reales, fue más impactante que la que obtuvo el israelita David contra el gigante filisteo Goliat.
Su principalía en la Guerra Restauradora fue de tanta resonancia que José Gabriel García hace mención de él 73 veces en un sólo tomo de su densa obra historiográfica.12
El General Gregorio Luperón (personaje que tuvo un papel protagónico inobjetable en la Restauración de la República) en el primer tomo de su autobiografía hace referencia de él en 90 páginas, calificándolo en uno de sus celebrados comentarios sobre los personajes que lucharon con él para recuperar la soberanía nacional mancilla por la Anexión a España como un individuo «audaz y previsor en la guerra restauradora.13
Tres nombres
El hoy Municipio Pimentel antes fue llamado Cuaba, en los tiempos en que era un simple caserío, poblado por algunos cientos de personas y se lo disputaban San Francisco de Macorís y Cotuí. Dicen que por el agua que corría por su demarcación.
Posteriormente comenzó a conocerse el lugar como Barbero, y no precisamente por El Barbero de Sevilla, sino por un fígaro de carne y hueso, muy alejado de escenarios operísticos, pero que se sostiene todavía que atrajo la atención de muchos moradores de allí y pueblos vecinos, por sus buenos servicios en la práctica de su oficio.
El nombre de Pimentel fue decidido por el dictador Ulises Heureaux, Lilís (que en los hechos fue una especie de hijo maldito de la Restauración). La decisión la tomó en una de sus visitas a esa comunidad, la cual era una de las principales estaciones del ferrocarril que iba de Sánchez a La Vega.
Ese movimiento toponímico fue posteriormente refrendado por decisión mayoritaria del Congreso Nacional, tal y como consta en el acta de la sesión realizada el 18 de marzo de 1898.14
Ya con el nombre de Pimentel fue elevado a Puesto Cantonal, el 8 de agosto de 1898, dejando atrás su otrora condición de Sección.15
Meses después, el 12 de octubre del referido 1998, Pimentel ascendió a la categoría de Común, como parte del entonces Distrito Pacificador, hoy provincia Duarte. Como se ve, ese fue un año clave para la vida institucional de esa población del nordeste dominicano.
En la reforma constitucional del 14 de junio de 1907, Pimentel seguía figurando como parte del Distrito Municipal Pacificador, el cual de conformidad con el artículo 79 de dicha Carta Magna estaba integrado por las siguientes comunes:
«San Francisco de Macorís, Villa Rivas, Matanzas, Gaspar Hernández, Pimentel, Cabrera y Castillo.»16
Pimentel en la producción y el comercio del siglo XIX
Con el referido ferrocarril de Sánchez a La Vega, creado en el siglo XIX, Pimentel se convirtió en una pequeña, pero muy activa ciudad, donde concurrían ciudadanos de diferentes lugares del país y de muchas partes del mundo.
Era, y es, una área gran productora de cacao, arroz, plátanos, guineos, yuca, vegetales, así como fomentadora de una apreciable ganadería vacuna de carne y leche.
Mientras estuvo funcionando el camino de hierro, con una parada clave allí, el comercio floreció y con él la afluencia de ciudadanos que llegaron de otros lugares y establecieron sus hogares en Pimentel.
Con la desaparición del mencionado tren Pimentel entró por largo tiempo en una postración económica cuyas secuelas perduran a pesar del paso de los años.
Al realizar un cotejo comparativo sobre la cantidad de los habitantes de Pimentel que arrojó el censo del 2002 (18,280) con el llevado a cabo en el 2010 se observa una disminución poblacional que ronda el 3%, lo que indica que ese municipio forma parte de las comunidades dominicanas donde la emigración cuantificable es un elemento de su cotidianidad, especialmente por razones económicas.17
Límites fronterizos
Los límites del Municipio de Pimentel son los siguientes: Al Norte con San Francisco de Macorís. Al Oeste con Las Guáranas. Al Este con Castillo y al Sur con La Mata y Cotuí.
Al crearse la Vicaría de San Francisco de Macorís se incluyó como parte de su circunscripción a la parroquia de Pimentel, tal y como consta el Decreto emitido el 25 de enero de 1920, por el a la sazón Arzobispo de Santo Domingo, Adolfo Alejandro Nouel.18
Entre los muchos sacerdotes católicos que han ejercido su ministerio en Pimentel hay que destacar un sanjuanero que tuvo gran nombradía en su época como párroco en Higüey, San Francisco de Macorís, San José de Ocoa, San Cristóbal, Hato Mayor y Moca. Me refiero a «Joaquín Gómez y Gómez. Cura Interino de Pimentel, nombramiento de Enero de 1901.» 19
Hay que hacer constar, por la verdad histórica, que la parroquia San Juan Bautista de Pimentel fue formalmente creada el 10 de mayo del año 1901, por disposición del Arzobispo de Santo Domingo, Fernando Arturo de Meriño.20
Personajes de Pimentel
Los 125 kilómetros cuadrados que forman el territorio de Pimentel no sólo son pródigos en la producción agropecuaria, sino que también constituyen una cantera de personas que han sobresalido en la colectividad dominicana por sus valiosos aportes a las artes, la cultura, la política y la economía nacional.
El pimentelense de gran valía que es Heddel Cordero publicó en el 2009 una lista no limitativa de personalidades que nacieron en Pimentel, o que lo son o han sido por haber vivido y amado esa pequeña ciudad como tierra propia.
Reiterando que son simples muestras, una lista enunciativa y no limitativa, y siguiendo el breve recuento de Cordero, podemos citar a mi amigo Freddy Ortiz Landrón, Manuel Mora Serrano, Tiberio Castellanos, Luis Molina Achécar, Bienvenido Brens, Luis Kalaf, Osvaldo Cepeda Cepeda, Luis Lladó, Isis Duarte, Juan Ramón de la Cruz Martínez, Felito Brens, Freddy Gatón Arce, Elías Achécar, Rogelio Cordero, Milán Lora Gómez. Manuel Padilla y muchos más.21
Bibliografía:
1-Camino Real,1933. Juan Bosch.
2-La República Dominicana: Reseña General Geográfico-estadística.Imprenta García Hermanos, 1888. José Ramón Abad.
3- Relaciones Históricas de Santo Domingo. Cuatro volúmenes. Editora
Montalvo,1957. Emilio Rodríguez Demorizi.
4-Oda a la erosión en la provincia de Malleco. Nuevas odas elementales.Editora
Debolsillo,1956.Pablo Neruda.
5-El Pueblo Dominicano (1850-1900. Harry Hoetink.
6-Campesinos del Cibao.Editora Búho, 2012.P105, Pedro L. San Miguel.
7-Santo Domingo, su pasado y presente.SDB. Editora serigraf,2012.Pp296-
301.Samuel Hazard.
8-Ley No.186. Gaceta Oficial No.9628, publicada el 31 de diciembre de 1983.
9-Ley No.186, promulgada el 22 de diciembre de 1983.
10-La Coyuntura Agraria Dominicana,1976-1990.Editora Amigo del Hogar,
2017.Pp249 y 250. Ramón Arturo Guerrero Valera.
11-Censo de Población y Familia, 2010.
12-Obras Completas.Tomo 6.Editora Amigo del Hogar, 2017. José Gabriel
García.
13-Notas Autobiográficas y Apuntes Históricos. Tomo I. Editora de Santo
Domingo,1974. Gregorio Luperón.
14- Bloque de Leyes de 1898.
15-Decreto No.3816 del 8 de septiembre de 1898.Bloque de Leyes de 1998.
16- La Constitución Dominicana y sus Reformas (1844-2010). Tomo I. Editora
Búho,2014.Constitución del 1907. Artículo 79.
17-Censos Nacionales de Población y Vivienda, años 2002 y 2010.
18-Decreto del 25 de enero de 1920. Arzobispo de Santo
Domingo, Adolfo Alejandro Nouel.
19-Historia de la parroquia de Santa Ana. Editora Tele 3,1979.Pp143 y 144. Hugo
Eduardo Polanco Brito.
20-Papeles de Fernando Arturo de Meriño, correspondientes al 1901.
21- Listín Diario,30 de abril del 2009. Heddel Cordero.
2019-09-27 22:19:01