Cultura

QUISQUEYA, CONSUELO, COLÓN Y PORVENIR, UN ARCHIPIÉLAGO DE INGENIOS



Diariodominicano.com

POR TEÓFILO LAPPOT ROBLES

Los pueblos Quisqueya, Consuelo, Cristóbal Colón y Porvenir, así como otros a sus alrededores, surgieron como resultado del establecimiento de varios ingenios azucareros con esos nombres.

Es por ello que cualquier crónica o reportaje que de los mismos se haga tienen necesariamente que estar vinculados con caña, azúcar, bateyes, obreros, cultivos y otras expresiones relacionadas.

Caña de azúcar

La caña de azúcar fue traída por los conquistadores españoles en el 1493.Su historia es larga. No hay discusión con relación a que fue en tierra de lo que ahora es la República Dominicana donde se clavó el primer esqueje de la misma. Diferentes fuentes le atribuyen haberlo hecho a Cristóbal Colón, en un llano del sitio conocido como La Isabela, en el extremo norte del país.

Es bien sabido que su siembra, corte y procesamiento fue una de las razones para que se implantara aquí y en otros lugares del Caribe insular la esclavitud de indios que habitaban estas tierras a la llegada de los españoles y de negros traídos de África.

Muchas obras se han escrito sobre esa gramínea y su transformación en productos dulces, siendo el principal de ellos el azúcar en sus diferentes variedades.

Uno de esos libros impactantes lo escribió como tesis doctoral en historia Arturo Martínez Moya. La Caña da para todo es su título sugerente. Aunque el muestrario y análisis que hace en el mismo, se queda en el año 1930, que es la fecha que él fija como la tercera etapa de la industria cañera en esta parte de América Latina, no por ello deja de ser importante para entender el presente de la industria azucarera

nacional. Su contenido es más explicativo que narrativo.

Explica el referido autor, en síntesis, que la primera producción de miel de caña de azúcar, en la entonces conocida como isla La Española, fue en el año 1501. Esa tarea estuvo dirigida por los señores Pedro de Atienza y Miguel Ballester. Que la siembra, cosecha y procesamiento de dicha planta arrancó y se mantuvo con rentabilidad. Que el azúcar propiamente dicha, para fines de ser consumida en

España, estuvo a cargo de Gonzalo de Velosa, propietario de un molino que funcionaba con flujos de agua. Eso ocurrió en el 1515, es decir, 23 años después de la llegada de Colón a esta tierra.1

Surgimiento del azúcar como principal industria

Existen muchas opiniones sobre el surgimiento del azúcar de caña como principal renglón de una larga etapa de la economía dominicana. Un rastreo informativo al respecto lo brinda, en su obra La Otra Historia Dominicana, el historiador Frank Moya Pons al expresar lo siguiente:

«Un decreto de 1881 reafirmó el propósito oficial de desarrollar la industria azucarera en gran escala ofreciendo concesiones a toda empresa que produjera un mínimo de 400 toneladas de azúcar…Gracias a esas concesiones, se construyeron 21 ingenios azucareros entre 1875 y 1882.»2

Por su parte el historiador Roberto Cassá al referirse a la época moderna de la producción de azúcar en el país puntualiza lo siguiente: «…Desde su mismo inicio en la década de los años 80 del siglo XIX, la industria azucarera moderna fue una actividad puramente capitalista…El azúcar no puede ser visto como un renglón económico divorciado de la formación social dominicana, un mero «enclave»…Desde finales del siglo XIX, toda la formación social dominicana está condicionada en su funcionamiento global por el renglón principal del aparato exportador, el azúcar.»3

Auge y declive del azúcar

Según las estadísticas mercantiles disponibles, las primeras exportaciones dominicanas de azúcar de caña comenzaron en el año 1875, e incluso hasta el año anterior aquí las cosas se endulzaban con la llamada raspadura.

Otras informaciones que también forman parte del serial histórico del producto

que hasta hace varios lustros fue el principal soporte de la economía exportadora

dominicana contienen datos tan reveladores como que en la última década del siglo

XIX entre la ciudad de Santo Domingo y el extremo oriental y la parte norte de la

provincia de San Pedro de Macorís operaban 35 ingenios azucareros con 8,000

hectáreas en pleno y continuo cultivo de ese miembro de la familia poáceas, los

cuales disponían de más de 250 kilómetros de caminos de hierro entre los

inmensos cañaverales, y con exportaciones cercanas a las 40 mil toneladas.

El historiador Franklin Franco, en su obra Historia del Pueblo Dominicano, al

explicar que luego de la ocupación estadounidense al país, en el 1916, los ingenios

azucareros quintuplicaron sus posesiones, señala que: «…la reforma más

importante registrada durante los años 1916 a 1920, ocurrió en el plano de la

propiedad de la tierra…fundamentalmente a causa de los despojos y las compras

«legales» efectuadas por empresas azucareras, bananeras, madereras, etc.»4

El año anterior a la toma del poder por Trujillo ya la República Dominicana

producía más de 400 mil toneladas de azúcar de caña, en su gran parte bajo el

control de empresas estadounidenses.

Dicha producción se fue incrementando de tal manera que 25 años después del

ajusticiamiento del referido tirano el país llegó a sobrepasar las 800 mil toneladas

de indicado producto, para lo cual se produjo una inconmensurable labor de tala de

árboles y quema de tierra, especialmente en los llanos orientales, provocando un

verdadero ecocidio que afectó la floresta de tal manera que no se ha vuelto a

recuperar.

Hace varias décadas comenzó un proceso de decline, al parecer indetenible, de la

producción de azúcar del país. La comparación de las estadísticas de producción

cañera de antaño con las de hogaño es la más elocuente prueba de que ese renglón

de la economía nacional fue superado con creces por otros.

Arrendamiento de Quisqueya, Consuelo, Santa Fe y Porvenir

En el 1999 los ingenios Consuelo y Quisqueya fueron arrendados a una empresa de

nombre Sucarmex. A su vez Santa Fe y Porvenir pasaron a manos de un grupo de

colonos que crearon un llamado Consorcio Pringamosa.

La lectura de las entrelíneas de los respectivos contratos aludidos permite decir, sin

necesidad de penetrar profundamente el escalpelo del análisis legal, que eran

convenios leoninos en los cuales salía de entrada perjudicado el Estado

Dominicano, que debiera ser en la práctica la concreción de los genuinos intereses

población criolla, aunque en la realidad no es así.

Ingenio Quisqueya

En los registros históricos figura el señor Juan Fernández de Castro como

fundador del Ingenio Quisqueya. Las notas consultadas indican que su propietario

utilizó las más modernas técnicas de producción de azúcar de caña que existían en

el 1892, así como también grandes extensiones de tierra para los cultivos.

El centro principal de dicho ingenio azucarero se estableció en el lugar que

entonces se conocía como Las Mellizas, en el ámbito correspondiente a la amplia

cuenca del río Higuamo; pero con sus plantaciones también favorecidas por otras

fuentes acuíferas, como los ríos Caño y Gengibral.

Posteriormente la propiedad de ese ingenio fue pasando a diferentes entidades y

personas hasta el año1996 cuando fue cerrado, sumiendo en grandes dificultades a

miles de personas que tenían como sustento la siembra, cultivo y corte de la caña

de azúcar, así como los trabajos en labores fabriles y de oficinas vinculados con la

producción de azúcar.

Cuando ese ingenio pasó a ser propiedad de Trujillo su administrador lo era el

señor Joaquín O. Milán, a quien todavía algunos ancianos del lugar recuerdan

como un sujeto cuyo principal afán era demostrarle al llamado perínclito de San

Cristóbal su eficiencia para hacer cada vez más sustancial los beneficios

económicos, sin parar mientes en la explotación de los obreros y empleados.

Quisqueya, Municipio en el 1998

La comunidad cañera de Quisqueya fue declarada municipio el día primero de julio

de 1998, mediante la Ley 217, la cual resaltó una serie de condiciones sociales,

económicas y culturales que hacían susceptible que sus más de 30,000 habitantes

pudieran disponer de una serie de facilidades que otorga dicho nivel en la

distribución administrativa del país.

El segundo considerando del referido texto legal indica de manera expresa lo

siguiente: «Que el Distrito Municipal de Quisqueya cuenta con un pujante

desarrollo económico, que se manifiesta en industrias, como fábrica de cemento y

destilería, e innumerables pequeñas empresas agroindustriales y grandes hatos

ganaderos y se manifiesta un alto índice educativo y cultural…»5

Dicha ley contenía una serie de errores que requirieron su pronta modificación,

para ponerla en sintonía con la realidad de la distribución geográfica del nuevo

municipio.

Para ello se promulgó el 31 de diciembre del 2001 la Ley 218-01, en cuyo artículo

1 se dispone que son parte del Municipio Quisqueya la Sección Los Montones y

sus Parajes La Jagua, Los Fundos, Palmarito, Moruno del Guano, La Ceiba, Monte

Largo, Las Mercedes y La Ciria.

El artículo 2 de dicha ley elevó el lugar conocido como Ulloa a Sección de

Quisqueya, y en esa categoría jurídica le fueron adheridos los parajes Jengibral,

Canutillo, La Tumba, Pajarito, y los Higüamo I y 2.

El Municipio de Quisqueya tiene una extensión superficial de un poco más de 90

kilómetros cuadrados, los cuales hacen frontera con Los Llanos, Hato Mayor, San

Pedro de Macorís y Guayacanes.

De conformidad con el Censo de Población y Vivienda efectuado en el año 2010

Quisqueya tenía para esa fecha 19,034 habitantes, con más del 80% de ellos

residiendo en la parte urbana. Aunque la ley de su creación, promulgada 12 años

antes, cifraba su población en 30,000 personas. Esa disparidad de números forma

parte de las cosas paródicas de la aplicación de la matemática en el país.6

El ingenio Quisqueya, como los demás del país, tuvieron uno de sus momentos de

mayor esplendor económico en el tramo final de la segunda década del siglo

pasado, cuando se produjo lo que fue denominado como la danza de los millones.

En dicha época hubo un elevado aumento en el precio internacional del azúcar de

caña, especialmente con motivo de la primera guerra mundial (1914-1918), la cual

diezmó los cultivos de remolacha azucarera en Europa.

Para tener una idea sobre la trascendencia que para los moradores de Quisqueya y

otros ingenios circunvecinos tuvo en el pasado la producción cañera, y el proceso

de industrialización de la misma, es importante la lectura y el estudio de la obra de

investigación titulada La Caña en Santo Domingo, cuyo autor es Juan José

Sánchez, un conocedor a fondo del tema en términos no sólo teóricos sino también

prácticos, por su oriundez de la zona.7

Ingenio Consuelo

El Ingenio Consuelo fue fundado en el año 1881 por los señores Padró y Solau.

También se menciona en sus bases fundacionales al señor Guillermo Bass. Las

maquinarias y parte de los campos de caña estaban en el lugar entonces llamado

Agua Dulce.

Cuando Trujillo era el propietario de ese ingenio designó como administrador del

mismo al señor Jorge Lluberes, cuyo objetivo principal, como los demás

administradores de las empresas del apodado Jefe, se centraba en demostrar sus

dotes de buen administrador, al margen de cualquier cuestión de índole humana.

En el año 1993, en virtud de la Ley 176, fue elevado a la condición de Distrito

Municipal, luego de ponderarse en el Congreso Nacional sus potencialidades como

comunidad integrada esencialmente por trabajadores de la caña de azúcar y sus

familiares, así como el importante aporte a la economía del país.8

Lo que era el Ingenio Consuelo fue declarado municipio mediante la Ley número

71, publicada en la Gaceta Oficial No.9943, del 31 de diciembre del 1996. Como

parte de la literatura del artículo 2 de la referida ley se dispone lo siguiente:

«El paraje Alejandro Bass, del municipio de Consuelo, queda elevado a la

categoría de Sección. Estará integrado por los Parajes Santo Ángel, AB-4, San

Felipe, Euskarduna, Margarita, Amelia, Vasca, Icotea, La Grúa, Los Higos y La

Felipa.; Alejandro Bass como cabecera.» La Sección Las Callas quedará como

sigue: Parajes Los Chicharrones, Victoria, Consuelito, Cachenas, Experimental,

San Luis, Cañada del Negro, Don Juan; Las Callas como su cabecera.»9

El Municipio de Consuelo, con sus 132 kilómetros cuadrados, se encuentra

ubicado cerca de la ribera oriental del Río Higüamo, comprende el cuadrante que

tiene por límites al Norte las provincias de Hato Mayor y El Seibo. Al Este el

Municipio Ramón Santana. Al Sur el Municipio San Pedro de Macorís y al Oeste

la Provincia Hato Mayor.

El escudo del municipio Consuelo tiene como principal distintivo una locomotora,

que era la maquinaria con la cual se transportaba la caña de azúcar en ruta a ser

molina en dicho ingenio.

Su himno lo escribió un gran hijo de Consuelo, el laureado escritor Miguel Phipps,

parte de cuyas letras dicen así: «Rodeado por cañaverales/Lleno de gente alegre y

hospitalaria/Mezcla de negro, haitianos, cocolos y dominicanos/Pero en el fondo

somos uno solo/El humear de tu chimenea/Que en la zafra nos alegra/Y llama al

obrero a trabajar.»10

En su libro Historia del sindicalismo en la República Dominicana el reputado

sindicalista y prolífico escritor sobre temas diversos José Gómez Cerda, al relatar

detalles del segundo congreso obrero panamericano, realizado en julio del año

1919 en la ciudad de New York, EE.UU., hace mención del Ingenio Consuelo.

En ese evento internacional la delegación dominicana expuso la cruda realidad de

los bateyes del país, denunciando incluso los muchos mecanismos que usaban las

fuerzas que tenían invadido el país para restringir aún más los ingresos económicos

de las familias que desenvolvían su vida en medio de cañaverales.

Así lo resume Gómez Cerda: «En la denuncia Kunhardt explicó que el Gobierno

Militar de Ocupación realizó la emigración de 800 braceros procedentes de las

islas Martinica, Saint Kitts y Saint Maarten, para trabajar en el Ingenio Consuelo,

por salarios muy bajos…»11

El proceso de capitalización de los ingenios, una mancha gubernamental que

comenzó a expandirse en el 1996, abrió una etapa de desasosiego entre los

moradores del entonces Ingenio Consuelo, y de los vecinos. En pocos años se

produjo el colapso, con el desmantelamiento del conjunto de máquinas y de las

piezas del ferrocarril.

Ese ingenio fue clausurado en el año 2006, lo cual ha provocado no solo nostalgia

entre la mayoría de sus moradores, sino un notable incremento en el desempleo y

consecuencialmente una merma en la economía familiar.

Donde antes estaban las maquinarias de ese central azucarero ahora funciona un

hermoso parque, que en cierto modo es un rescoldo de lo que hubo allí.

Ingenio Cristóbal Colón

De todos los ingenios que operaban en una gran parte de la zona costera llana que

cubre una amplia franja del territorio que va de la ciudad de Santo Domingo hasta

San Pedro de Macorís, el único que no terminó siendo propiedad de Trujillo fue el

Cristóbal Colón.

Ese ingenio fue fundado en el lejano 1882 por la empresa Castro, Molá & Cía.

Luego fue adquirido por la familia Vicini, la cual desde entonces lo tiene bajo

producción con niveles de eficiencia que han sido reconocidos internacionalmente.

Aunque el cultivo de la caña de azúcar sigue siendo el centro de esa entidad fabril,

es pertinente señalar que se ha ido diversificando, en renglones como la ganadería

e incluso en la producción de energía eléctrica con bagazo de dicha gramínea.

En el ingenio Cristóbal Colón nació, el día 3 de junio de 1913, Pedro Julio Mir

Valentín, una figura prominente de las letras dominicanas, el cual fue declarado en

el 1984, por el Congreso Nacional, como Poeta Nacional de la República

Dominicana.

Las vivencias del gran Pedro Mir en los ingenieros cañeros del Este dominicano, y

especialmente en su lar nativo, lo inspiraron para al referirse al país y situarlo «en

el mismo trayecto del sol», también lo colocó «en un inverosímil archipiélago de

azúcar y de alcohol…/donde un campesino breve, seco y agrio muere y muerde

descalzo su polvo derruido, y la tierra no alcanza para su bronca muerte…/Miro un

brusco tropel de raíles/son del ingenio/ y las mansas montañas de origen/son del

ingenio/ y la caña y la yerba y el mimbre/son del ingenio/y los muelles y el agua y

el liquen/son del ingenio…/y los brazos del hombre más simple son del ingenio.»12

Ingenio Porvenir

El ingenio Porvenir fue fundado en el año 1879 por el señor Santiago W. Mellor.

Luego de estar por largo tiempo en manos de un grupo empresarial estadounidense

fue comprado, en el año 1953, por el tirano que regía con manos de hierro los

destinos del país.

Aunque el escenario en que se desarrollan los aspectos puntuales de la novela Over

(de la autoría de Ramón Marrero Aristy, novelista e historiador oriundo del hoy

municipio San Rafael de Yuma, que al momento de su nacimiento era una

dependencia rural de Higüey) no es ninguno de los ingenios que titulan esta

crónica, lo cierto es que lo que se vivía allí permite extrapolar partes sustantivas de

esa obra clásica de la literatura dominicana y situarlas en ellos.

Algunos acontecimientos sufridos y padecidos en los bateyes del ingenio Porvenir,

y que forman parte de su memoria oral, facilitan aplicar de manera particular a ese

centro agrícola-fabril muchos de los párrafos de dicho libro.

Una prueba elocuente de lo anterior es el siguiente texto, referente a los dueños de

centrales azucareros: «Cegados por su fiebre de atesorar dinero, y empecinados en

conceptos de superioridad racial, explotan, oprimen y siembran tal rencor en los

hombres, que cuando el día del estallido inevitable llegue, la venganza de las

masas lo arrasará todo como un huracán!»13

Una parte interesante del ingenio Porvenir, y de varios más, lo describe Manuel

Leopoldo Richiez Bernardino en una obra sobre la historia de la provincia de San

Pedro de Macorís y que por razones de espacio sólo enuncio aquí.14

Ingenios en manos de extranjeros

Los registros históricos consignan que para el 1925 la mayoría de los ingenios

azucareros del país estaban en poder de individuos o empresas estadounidenses. A

modo de ejemplo cito los siguientes: Consuelo, con una extensión de tierra de

49,354 acres bajo cultivo. Quisqueya, con 8,593 acres. Santa Fe con 61,069 acres

y Porvenir controlaba 10,877 acres. Así también varios más en diferentes lugares

del país, tal y como lo detalló en el 1939 en un interesante y completo recuento el

mister M. Knight.15

Todos los Ingenios de S.P.M., menos el Cristóbal Colón, eran de Trujillo

A partir de los años 50 del siglo pasado todos los ingenios que operaban en S.P.M.,

excepto el Cristóbal Colón, eran propiedad de Trujillo. Unos los compró y otros los

creó. La caña de azúcar y la ganadería eran dos de las actividades más lucrativas

del sátrapa, quien no tenía miramientos a la hora de expandir, como un geófago

insaciable, la extensión territorial de sus dominios agropecuarios.

En el 1957 Trujillo compró los ingenios Quisqueya, Consuelo y Santa Fe. Para ese

año tenía 12 centros fabriles de ese tipo. Con ellos formó la gigantesca empresa

Azucarera Haina C. por A.

Hans Paul Wiese Delgado, en su libro Trujillo, amado por muchos, odiado por

otros, temido por todos, relata el ir y venir de negociantes y expertos en asuntos

azucareros desde los EE.UU., así como de aquí para allá. Hace particular mención

de Samuel Schoenfeld, quien fue una autoridad en la materia. Llegó al país «en

agosto de 1953… vino a la República Dominicana…a negociar los azúcares

dominicanos que producían los ingenios de Trujillo…En marzo de 1955, el

gobierno de la República Dominicana cursó una invitación al Comité de

Agricultura de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, para «que

pudieran comprobar el desarrollo de su moderna industria azucarera.»16

Un hombre enraizado en las operaciones comerciales del trujillismo, como lo fue

Ramón Emilio Saviñón, escribió una obra en la cual da muchos detalles del funcionamiento de los negocios azucareros del tirano, haciendo varias referencias a los ingenios arriba mencionados.

Revela Saviñón, entre otras cosas, que existía una Comisión de Defensa del Azúcar y Fomento de la Caña. En vista de que varios de los ingenios que integraban el emporio azucarero de Trujillo estaban en las cercanías de San Pedro de Macorís se estableció en esa zona la División Melazas Dominicanas, dirigida por el señor Sergio Soto.17

Bibliografía:

1-La Caña da para todo. Auspiciado por el Archivo General de la Nación,

2011.Arturo Martínez Moya.

2- La otra historia dominicana. Editora Búho, 2008. Pp202 y 203. Frank Moya

Pons.

3-Modos de producción, clases sociales y luchas políticas. Editora Alfa y Omega,

septiembre 1978.Pp5 y 6.Roberto Cassá.

4-Historia del Pueblo Dominicano. Séptima edición. Editora Mediabyte, 2008.

P464.Franklin Franco Pichardo.

5- Ley No.217, promulgada el 1-7-1998.Bloque de Leyes de 1998.

6-IX Censo de Población y Vivienda, 2010.

7-La Caña en Santo Domingo. Imprenta García hermanos, 1983.Juan José

Sánchez.

8-Ley No.176-93.Bloque de Leyes de 1993.

9-Ley No.71.Gaceta Oficial No.9943, 31 de diciembre del 1996.

10-Himno Consuelo Mío. Miguel Phipps.

11-Historia del sindicalismo en la República Dominicana. Capítulo I. José Gómez

Cerda.

12-Hay un país en el mundo (poema).La Habana,1949. Pedro Mir.

13-Over (novela).Editada por Librería Dominicana, 1963.P206. Ramón Marrero

Aristy.

14-Historia de la provincia y especialmente de la ciudad de San Pedro de Macorís.

Editora Búho, 2002. Manuel Leopoldo Richiez Bernardino.

15-Los americanos en Santo Domingo. Editora Universidad de Santo Domingo,

1939. M. Knight.

16-Trujillo, amado por muchos, odiado por otros, temido por todos. Editora Búho,

2000.Pp103-107. Hans Paul Wiese Delgado.

17-Memorias de la era de Trujillo. Impresora Amigo del Hogar, 2002. Pp235-258.

Ramón Emilio Saviñón M.

2019-11-01 22:22:49