Opiniones

EL TIRO RAPIDO

Mario Rivadulla

Martes 30, 03,10

La noticia de que la nueva Carta de Intención firmada con el Fondo Monetario Internacional incluye una sugerencia de ?flexibilización?, entiéndase aumento de la tarifa eléctrica, que sería reajustada en forma progresiva a partir del mes de Junio hasta Diciembre, ha caído como un balde de agua fría en el ánimo de la ciudadanía.

El anuncio no podía haber llegado en peor momento. Precisamente cuando se había dejado correr la versión de que al liquidar la cuantiosa deuda acumulada con las empresas generadoras, no solo iban a desaparecer los irritantes, costosos y frecuentes apagones financieros sino que la tarifa o pudiera bajar o al menos se mantendría en el mismo nivel actual, ya bastante elevado.

Tampoco resulta favorable a los intereses políticos del gobierno abocado a unas elecciones a celebrarse en poco más de cuarenta y cinco días, en las que se decidirá el control del Congreso por los próximos seis años, pero que además tendrán una obvia incidencia en los comicios generales, en los que estará en juego la posibilidad de que la coalición oficial electoral pueda extender su permanencia en el poder más allá del 2012.

Pero aparte del trago amargo que representará para los usuarios del servicio en general, que, justificado o no, tienen la percepción de que al presente están pagando la energía que consumen pero también la que utilizan de manera fraudulenta ese cuarenta por ciento que se roba la luz o no paga su factura, hay otro factor de gran incidencia negativa. Se trata del sobrecosto que gravará la mayoría de los productos y servicios, incrementando sus precios y elevando la presión inflacionaria sobre el presupuesto familiar. En ese mismo orden se verá afectada el ya bastante disminuído nivel de competitividad del sector productivo nacional frente a la competencia extranjera.

Ayer mismo, tuvimos en Teledebate la interesante y orientadora comparecencia del licenciado Kai Schoenhals, Presidente de la Asociación Dominicana de Exportadores (ADOEXPO). Las informaciones que ofreció sobre el déficit de nuestro comercio exterior no pueden resultar más preocupantes. Ese déficit, tan solo para el presente año, se estima en unos seis mil millones de pesos en números redondos. Pero esa cifra no refleja toda la historia, ya que es solo un eslabón más de una cadena que venimos arrastrando desde tiempo atrás en el marco, primero del tratado de libre comercio con Centroamérica y posteriormente con el DRCafta. Tanto en uno como en otro, el intercambio resulta altamente negativo para el país en una tendencia cada vez más creciente que se torna más grave en la misma medida en que a tenor de dichos convenios, mayor cantidad de productos fabricados en el exterior se benefician de la desgravación arancelaria.

No se trata de que nuestros productores sean ineficientes. Antes al contrario, si han sobrevivido hasta ahora es por los ingentes esfuerzos que han hecho para mantener su espacio en el mercado local y lograr nichos en el internacional. Esto así, pese a que deben competir afrontando costos mucho más elevados que los competidores extranjeros, dentro de los cuales la actual tarifa eléctrica frente a la mucho más moderada que pagan aquellos constituye uno de los componentes de mayor incidencia. Un nuevo incremento no hará más que incrementar dichos costos y ampliar la brecha que deben cubrir para poder seguir operando, sin posibilidad de obtener medidas de protección prohibidas por dichos tratados.

Son realidades que no podemos ignorar pero que lamentablemente solo tienen un valor retórico, por cuanto se trata al parecer de una decisión irreversible. Esperemos que el mismo no agrave en demasía el costo de la vida, lo que se traduciría en mayores niveles de pobreza y causa de explosivas demostraciones de inconformidad y protesta, ni tampoco la ya excesiva carga que soportan nuestros productores, provocando cierre de negocios y aumento de despidos laborales.

TELEDEBATE. Telefuturo, Canal 23. ?teledebate(a)hotmai.l.com?

2010-03-31 14:15:31