Opiniones

EL TIRO RAPIDO

Mario Rivadulla

20 de Abril de 2010

El Vicepresidente de la Corporación de Empresas Estatales de Electricidad, Celso Marranzini, acaba de revelar que en estos momentos está llevando a cabo un proceso de buena voluntad de revisión de los contratos con algunas empresas generadoras, posiblemente justificados en su momento pero que por circunstancias cambiantes se han tornado onerosos. Ya anteriormente, el alto ejecutivo del sector eléctrico había anunciado su intención de iniciar esta gestión una vez que se hubiese cubierto la cuantiosa deuda multimillonaria acumulada con las compañías suplidoras de energía. Cerrar esa brecha resultaba un previo paso indispensable para sentarse a discutir condiciones más favorables para el sistema y por ende, para los usuarios.

Por otra parte, hace bien Marranzini en aclarar que se trata de una negociación de buena voluntad. Esto así, ya que el solo hecho de llevar los atrasos a cero y mantener al día el pago de la energía servida como al parecer se ha logrado gracias al aumento de los clientes de las EDES, la reducción de gastos y el aumento de los ingresos no faculta a la Corporación para imponer nuevas condiciones a las generadoras que cuentan con el amparo legal de sus respectivos contratos.

La gestión por consiguiente, tiene que ser encaminada a base de prudencia y buen juicio, llevando al ánimo de los generadores que en la medida en que condiciones onerosas puedan ser sustituídas por otras más razonables, redundará en beneficio de la estabilidad del sistema y por consiguiente, de su propia conveniencia, evitando caer en nuevos procesos de atraso en los pagos que afectan sus flujos de caja y conllevan costos financieros. Marranzini tiene mucha razón cuando al dar cuenta del inicio de estas negociaciones, advierte que el tema eléctrico compromete a todos sus actores, entre los cuales figuran de manera muy preponderante los propios generadores.

Pero también hay que recordar e insistir en que los usuarios somos igualmente parte del sistema y así como nos corresponde el derecho a recibir un servicio eficiente, sostenido y al más bajo costo posible, estamos en la obligación de pagar por el consumo. Conectarse al sistema de manera ilegal, ?arreglar? los medidores o utilizar artimañas para falsear el consumo real son formas de robo. Y quien se roba la luz está cometiendo un delito como el que pueda llevar a cabo cualquier ladrón y merece ser sancionado.

El gobierno ha estado subsidiando hasta ahora el servicio de energía eléctrica, arropando así a los que consumen la luz y no la pagan o pagan menos de lo consumido con cientos de millones de dólares que bien pudieron ser dedicados a mejorar la educación y la salud. Pero el subsidio ha ido reduciéndose y tenderá a desaparecer en no muy largo plazo. Esto implica que de aquí a entonces, habrá que incrementar los cobros en la misma medida en que el subsidio decrezca.

De esperar que las negociaciones que ha emprendido el licenciado Marranzini se vean coronadas por el éxito. Pero también que su reiterada advertencia de que el sistema es responsabilidad de todos no caiga en el vacío. Porque de lo contrario, las deficiencias en el servicio se mantendrán y probablemente tenderán a agudizarse sin que ni siquiera con una inexistente varita mágica logremos librarnos de los molestosos, irritantes y costosos apagones.

TELEDEBATE. Telefuturo, Canal 23. ?teledebate(a)hotmail.com?

2010-04-21 18:16:38