Mario Rivadulla
Hoy vamos a enfocar un tema que afecta las creencias religiosas de un gran número de dominicanos, cuya inmensa mayoría se inscribe dentro del credo católico. Se trata de los ataques que ha venido recibiendo la Iglesia a consecuencia de los casos que se han estado develando de sacerdotes pedófilos, principalmente en los Estados Unidos, que es al parecer donde se han registrado en mayor medida.
Paradójicamente la más efectiva y ardorosa defensa de la maltratada imagen eclesial procede de Sean Miller, un empresario judío no católico que reside en la ciudad de Cleveland, cuyo envío agradecemos a un cura de los buenos, el padre Arnaldo Bazán, enteramente dedicado a su ministerio de fe. Sus argumentos respaldados por cifras y hechos concretos no tienen desperdicio. He aquí un resumen de ellos en obsequio de la grey católica dominicana, en la cual también figura quien habla.
Pregunta Sean Miller ¿por qué los periódicos se ensañan en continuar una vendetta sobre una de las más importantes instituciones hoy en los Estados Unidos, de nombre Iglesia Católica? Esta, dice, educa a 2 millones 600 mil estudiantes en el país más poderoso de la tierra a un costo propio de 10 mil millones de dólares y ahorrándole al contribuyente norteamericano, 18 mil millones.
La Iglesia Católica posee y sostiene en Norteamérica, 230 colleges y universidades con una nómina de 700 mil estudiantes, el 92 porciento de los cuales terminan sus carreras con cargo a los fondos de caridad aportados por los católicos, sin que le cueste un solo centavo al resto de los norteamericanos que pertenecen a otros credos religiosos o no militan en ninguno.
La Iglesia Católica mantiene un sistema de 637 hospitales sin fines de lucro. Uno de cada cinco habitantes de los Estados Unidos, sin importar su condición o no de católicos, son atendidos en dichos centros.
El judío no católico Sean Miller, sigue argumentando: Acusar a la Iglesia Católica de la enfermedad de la pedofilia sería tanto como pretender culpar al matrimonio de ser responsable del adulterio. Y agrega algunos datos reveladores: 12 porciento de 300 miembros del clero protestante encuestados admitieron haber sostenido relaciones sexuales con algún feligrés, otro 38 porciento, relaciones sexuales inapropiadas. En un estudio llevado a cabo por la Iglesia Metodista, el 41.8 porciento de las mujeres del clero encuestadas reportó abusos en comportamientos sexuales no deseados, un 17 porciento de las mujeres laicas han sufrido hostigamiento sexual. Apenas el 1.7 porciento del clero católico norteamericano ha sido encontrado culpable de pedofilia, frente a un 10 porciento de los ministros protestantes.
Bueno recordar que la Iglesia Católica, como cualquier otra, está compuesta por seres humanos. Son falibles y sujetos a tentaciones y desvíos. Pero no es una minoría que se deja seducir y arrastrar al fango la que determina la imagen de la institución. El judío no católico Miller lo señala ?La agonía que los católicos han sentido y sufrido, no es necesariamente culpa de la Iglesia. Ustedes han sido dañados por un pequeño número de sacerdotes desviados quienes para ahora probablemente han sido removidos?.
En compensación por los que caen, agregamos nosotros, son muchos más los sacerdotes que por el contrario, dan ejemplo de vida y respaldan su prédica evangélica con sus acciones. En República Dominicana, tenemos casos de sobra. Si acaso se le puede imputar a la jerarquía eclesiástica el no haber sancionado anteriormente los casos de que tuvo conocimiento con el debido rigor. Ahora, en cambio, el Papa al condenar los casos de pedofilia en la clerecía como pecado y delito, no solo está planteando la expulsión de los responsables sino su sometimiento a la justicia ordinaria. Es el paso correcto.
La Iglesia ha logrado sobrevivir a lo largo de más de dos mil años a pesar de los errores que en determinado momento haya podido cometer como entidad humana al fin, mientras la fe católica, a despecho de cruentas y crueles persecuciones que ha sufrido a lo largo de esos más de veinte siglos, ha mantenido su plena vigencia espiritual como un hermoso credo de amor e insustituible referente moral. Son motivos más que suficientes para al igual que el judío no católico Sam Miller, exhortar a la grey católica a andar con la cabeza levantada y los hombros erguidos y a defender su fe y su condición con orgullo y reverencia.
TELEDEBATE. Telefuturo, Canal 23. ?teledebate(a)hotmail.com?
2010-04-22 15:57:24