Opiniones

EL TIRO RAPIDO

Mario Rivadulla

Jueves 22,04,10

El Presidente Leonel Fernández, quien no le ha perdido pie ni pisada a la dramática situación prevaleciente en Haití como consecuencia del devastador terremoto que sufrió tres meses atrás, ha planteado materializar las ayudas ofrecidas para la refundación del infortunado vecino, pasando de las ofertas a las acciones.

El trágico evento sísmico que destruyó gran parte de la ciudad de Puerto Príncipe, provocó cerca de un cuarto de millón de víctimas y privó de sus hogares a más de un millón de personas impactó la conciencia internacional y concitó la atención internacional y motorizó un sentimiento generalizado de compasión por infortunado pueblo haitiano.

Buena parte de ese impacto, traducido en una campaña de solidaridad y compromisos de ayuda masiva hay que atribuirlo al gobierno y al pueblo dominicanos. No solo fuimos los primeros en tender la mano para llevar alivio a los damnificados más allá inclusive de nuestras reales posibilidades, sino que hemos sido también los más constantes. Tal como oportunamente planteó el Presidente Fernández, hay que evitar que la comunidad mundial se olvide de Haití. De justicia reconocer que él se ha preocupado y ocupado de ello como ningún otro mandatario.

Las promesas de ayuda para levantar un nuevo Haití, ya antes del terremoto, un Estado fallido y casi inexistente como tal, han sido cuantiosas y han rebasado los cálculos más optimistas. Miles de millones de dólares y euros han sido ofrecidos para esa obra que es de tanta importancia para los haitianos como para nosotros, los dominicanos.

Ahora bien, para que esas ayudas se lleven a efecto son precisas dos condiciones. La primera es recomponer el gobierno de Haití para saber a través de quién se canalizarán los fondos y se hará responsable de su utilización y la segunda, elaborar un programa de refundación a base de proyectos concretos. Quienes donan, quieren tener la seguridad de que sus aportes van a ser adecuadamente utilizados sin desvíos dolosos ni dispendios irresponsables.

República Dominicana ya ha enviado una señal clara en ese sentido con la oferta de nuestro gobierno de levantar una universidad con capacidad para diez mil alumnos, que aportará una parte significativa del capital humano capacitado requerido para emprender la obra de reconstruir el país sobre nuevos pilares y metas.

Para los días 18 y 19 de mayo, apenas celebradas nuestras elecciones congresuales y municipales, está programada la celebración en Madrid de una nueva cumbre que tendrá como finalidad proponer soluciones para a partir de esta dolorosa y costosa tragedia, refundar Haití. Para entonces ya estaremos a algo más de cuatro meses del cruento episodio sufrido por su pueblo, cuyas consecuencias continúa arrastrando. De esperar que sin perder más tiempo, las generosas promesas de ayuda de la comunidad internacional se traduzcan en acciones palpables y proyectos específicos debidamente planificados, coordinados y ejecutados y que el nombre de Haití comience a desaparecer de la agenda internacional y mediática como una problemática todavía pendiente de solución.

TELEDEBATE. Telefuturo. Canal 23. ?teledebate(a)hotmail.com?

2010-04-23 13:32:42