Opiniones

EL TIRO RAPIDO

Mario Rivadulla

Martes 4,05,10

Pena, preocupación y vergüenza el triste episodio de burdo engaño a medios de comunicación reconocidos por su seriedad y al país en general, montado por la Policía Nacional al presentar a dos miembros del cuerpo como pandilleros regenerados gracias a gestiones de un departamento de la institución creado para tales fines. Por nueva vez, la meritoria colega Nuria Piera, acaba de anotarse otro logro en su destacada labor como investigadora al poner al descubierto el fraude..

¿Cómo es posible que quienes urdieron esta absurda maniobra no se percataran de que, sobre todo en este país pequeño en que todos o casi todos nos conocemos o reconocemos, no pasaría mucho tiempo sin que la misma quedara al descubierto?

¿Cómo es que no pensaron en el daño adicional que ello reportaría a la ya bastante deteriorada imagen del cuerpo policial?

¿Cómo quienes diseñaron este burdo paquete y aquellos que le impartieron la autorización para tratar de burlar la buena fe de medios de comunicación que gozan justa fama de serios y responsables y a través de ellos de la ciudadanía, no pensaron en el daño casi irreparable que ocasionarían a las muy menguadas reservas de credibilidad que apenas le restan a la institución uniformada?

Si en verdad como afirma la Policía, su llamada Unidad Antipandillas ha logrado rescatar a más de cuatro mil del submundo de la delincuencia, ¿qué necesidad había de utilizar dos miembros en activo del cuerpo para hacerlos pasar como pandilleros regenerados? ¿Es que de esos cuatro mil o más, no podían haber logrado la cooperación de al menos esos dos?

El hecho no tiene justificación. Arroja las más serias dudas de que la Policía Nacional por vía de convencimiento, haya logrado apartar del camino de la delincuencia y la ilegalidad a la cantidad que alegan. Y la hace pasible, ahora con más fuerza y evidencia, de que sus informaciones y acciones sean objeto de continua suspicacia, cuando no total descreimiento.

En más de una ocasión hemos señalado que garantizar la conservación del orden público y la normal coexistencia social es una responsabilidad que no solo compete a las autoridades policiales. A los ciudadanos también nos corresponde participar en esa tarea tan esencial, más cuando es en beneficio propio. Ahora mismo, en Nueva York, fue el aviso de un ciudadano responsable lo que permitió a las autoridades policiales de la Gran Manzana ocupar un vehículo lleno de materiales explosivos dejado al parecer por terroristas islámicos en la céntrica zona de Times Square, por donde a diario transitan cientos y cientos de miles de personas. Es un buen ejemplo de confianza y colaboración ciudadana. Las sociedades más seguras son aquellas donde se establece un lazo de estrecha cooperación entre la autoridad y el ciudadano, basado en la mutua confianza y el cumplimiento de la ley.

Ese necesario vínculo, ya de antes bastante deteriorado, acaba de colapsar como resultado de este vergonzoso intento de manipulación mediática que se suma a otras diversas informaciones y actuaciones del cuerpo reñidas con la realidad. Poderlo restablecer requerirá de una firme voluntad y actuaciones cada vez más transparentes. Es el gran reto que hoy tiene por delante la Policía Nacional. El tiempo dirá si es capaz de lograrlo o si por el contrario, ya no tiene posibilidades de recuperación para las funciones a que está destinada.

TELEDEBATE. Telefuturo. Canal 23. ?teledebate(a)hotmail.com?

2010-05-05 14:03:12