Por Manuel Hernández Villeta
La figura social de Hugo Chávez se encuentra entre el militar de puño de hierro y el político populista.
Pero en verdad, es el heredero de una fuerza política que no ayudó a crear, y la cual, por designios del acontecer político y social lo coloca a ser heredero de Fidel Castro.
La historia es la maestra de las veleidades. Escoge a sus gladiadores y bufones. Impulsa a los héroes y a los cobardes.
Un puñado de militares le da un golpe a un gobierno dirigido por un hombre de horca y cuchillo, sepultador del movimiento guerrillero Venezolano, y figura central de la internacional socialista, y logra sobrevivir a ese rompimiento institucional.
Chávez con olor a uniforme de paracaidista de las selvas venezolanas, da un paso para desalojar del poder a Carlos Andrés Pérez, quien subió en el escalafón político de Venezuela gracias a que cuando era ministro del Interior acabó con los grupos guerrilleros.
Andrés Pérez fue sordo a la historia. No comprendió que la acción de militares jóvenes, sin compromiso con el pasado y sin un futuro claro, obligaba al régimen a realizar transformaciones, o sería sepultado por los acontecimientos.
Se olvidó de la era del movimiento de liberación nacional, cuando sepultó a los guerrilleros fidelistas, pero se le aflojó la muñeca con los paracaidistas chavistas.
Había tiempo de pararlos. Sin estudiar la historia, la Internacional Socialista consideró que habían pasado los tiempos de los Golpes de Estado. Cierto, pero el push de los gorilas, no la acción de los que luchaban contra la corrupción y los malos gobiernos.
Los pendejos salieron a las calles. Ya Arturo Uslar Pietri había olfateado pólvora, golpe de Estado y Movilizaciones. Se intentó con otro intento de golpe, pero ese no era el camino.
Chávez dejó a medias el uniforme, y fue absorbido por los grupos de izquierda que habían quedado huérfanos de líderes, pero ricos en principios. Sin los fusiles en ristres Chávez ganó por elecciones, con los votos de los malandros y de los pendejos .
Hoy Chávez es el virtual heredero político de Fidel Castro. En Cuba los delfines son reformistas y no seguidores de la línea de liberación nacional en capitalismo, que aboga Chávez.
La exportación de la revolución de Fidel, buscó su heredero en cualquier país del tercer mundo. Le tocó a Chávez, en Venezuela; Esa venezuela que sirvió de punta de lanza para el bloqueo a Cuba y sacarla de la OEA.
Chavez llega a la República Dominicana y deja un mensaje bien claro. Seguirá a caballo. Desde luego, el prefiere que lo vean manejando un carro de último modelo y no un caballo como Vicente Gómez.
Chávez huele a reelección, haya y aquí. La firma de un convenio por el 49 por ciento de la Refinería Dominicana de Petróleo es para Chavez una acción primordialmente política, con alguna incidencia económica.
A días de las elecciones, Chávez, todavía con fuertes contradicciones con el PRD, respaldo político interno de Carlos Andrés Pérez, le da un espaldarazo a los deseos continuistas de Leonel Fernández.
Si usted busca adivinanzas y acertijos aquí van dos: Leonel lamentó que el Presidente de Colombia no se reeligiera, y Chávez pide a todo el pueblo que se ponga de pie para darle respaldo a Leonel.
A dos años de las elecciones generales, será la coyuntura del momento la que determinará si Leonel se reelige.
Si Carlos Andrés sigue su política de Puerto Cabello con tierra arrasada para los guerrilleros de Douglas Bravo, Chávez sería historia y no presente. Una flor de invernadero, a lo más
Por eso, solo hay que dejar tiempo al tiempo. La reconciliación de Chávez y Leonel sirve a los propósitos de liderazgo continental del Presidente de Venezuela, y el dominicano aprovecha esas relaciones.
No hay rivalidad entre ellos. Leonel no piensa dar el salto, los enfrentamientos y los rompimientos de Chávez. Su liderazgo continental está apuntando a la ONU, a la OEA o los grandes foros, para cuando se retire de la política local.
Chávez, como los grandes conductores de masas, quita al sub-oficial que maneja el carro, se coloca al volante y sigue al lado de una izquierda sin masas, pero que da conformación de nueva ideología.
Los que tenían que hacer la revolución, solo pueden esperar la reelección para seguir en el poder. Chávez les da la gasolina y el impulso, falta ahora saber si tienen pantalones para guiar ese carro modelo 2012.
Manuel Hernández Villeta es periodista, escritor y crítico de cine
2010-05-06 21:58:12