Por Manuel Hernández Villeta
La educaciòn dominicana se encuentra maniatada con el pasado. Su programa no es de este siglo, y muchos de sus profesores no salen del libro de mantilla.
Educación, como función normadora de la enseñanza básica, tiene fallas institucionales, y lo que es peor, la burocracia ahoga a todos los que han sido sus ministros.
No puede haber mejorías sustanciales de la educación dominicana, si no hay cambios trascedentales en ese ministerio.
Lo primero, es que debe haber una revisión de los libros de textos, y ver cuales son efectivos en un programa de desarrollo de la educación moderna.
La mayoría de los libros de texto se aplicaron para beneficiar a un escritor amigo, o a una librería que representa a una firma internacional, que trae un libro determinado.
Todos los libros de texto y la forma en que son renovados, tiene que entrar en un proceso de revisión inmediato, si se quiere modernizar la enseñanza.
Por razones mercuriales, no se puede estar cambiando todos los años los libros de texto. Además una escuela pública, cargada de deficiencias, no puede exigir que todos los años los libros lleguen nuevos.
Inclusive el programa de entregar libros o facilitarlos en la biblioteca de cada centro docente, por más bien intencionado que éste, cojea si es con los parámetros actuales.
Una editora nacional al servicio de Educación puede ser la solución, pero si antes hay revisión de todos los libros de texto.
Pero el ministerio de Educación también debe intervenir para el mejorameinto de la educación privada.
Hay mayor nivel en los colegios, sobre todo los religiosos, que en las escuelas públicas. Pero nadie controla las tarifas ni los libros de textos que se aplican. Ni siquiera el color del uniforme.
En ese panorama, el ministerio de eduación, desde los tiempos de Balaguer, no ha sido más que un nido burocrático para designar personal, pero no para encontrar soluciones a los males de la enseñanza.
Hay que hablar también de las deficiencias del desayuno escolar, y las pruebas nacionales. No me olvido, pero hay que tratarlo aparte, por el peso de sus repercuciones, y daños colaterales.
Sin educación no hay futuro parael país, pero nuestra enseñanza no nos puede catapultar al Siglo 21, porque se encuentra encharcada con la primera parte del pasado Siglo XX.
¡Modernización, o perecemos!.
El autor es periodista, escritor y crítico de cine
2010-05-10 13:27:11