Mario Rivadulla
Viernes 7,05,10
El Presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada, Lisandro Macarulla, acaba de manifestar varios factores que a su juicio pudieran afectar en un futuro breve la economía y estabilidad institucional del país. Esos elementos son la falta de educación, la carencia de empleo, la exclusión social y el lavado de recursos provenientes del narcotráfico y otras actividades delictivas del crimen organizado.
Al Presidente del CONEP le sobra razón al expresar tales inquietudes tanto como al identificar los factores que alimentan las mismas.
Las sociedades de mayor y más acelerado progreso son aquellas donde sus ciudadanos gozan de altos niveles de capacitación. Los países con más altos índices de educación, son también los más prósperos y que proporcionan mayor bienestar para sus habitantes. Lamentablemente, uno de los principales problemas que confrontamos son los bajos niveles de preparación que acusa una elevada proporción de dominicanos. Nuestro atraso en este sentido es más que evidente y nos hace pasar vergüenza cada vez que se realizan mediciones regionales sobre los niveles educativos de la población escolar donde por lo general, ocupamos el último o penúltimo lugar en calidad de la enseñanza y nivel de conocimientos del alumnado. Está presente también en el plano laboral debido a la falta de suficiente personal calificado, técnicos medios debidamente entrenados y obreros que carecen de la debida destreza para realizar sus labores.
La falta de empleo y la consiguiente exclusión social, es por otra parte el principal reto que confrontamos para combatir la pobreza. El subsidio estatal representado por la tarjeta Solidaridad, el bono estudiantil, el bono gas, el bono luz y el que se otorga a los envejecientes y que representa para el Estado una erogación superior a diecinueve mil millones de pesos anuales es una medida indispensable de alivio a la extrema precariedad en que mal subsisten cientos de miles de dominicanos, pero estemos claros que el clásico ?dao? no soluciona la pobreza. La única forma efectiva y digna de combatirla es con la creación de empleos debidamente remunerados. De ahí, que todas las actividades productivas, desde la gran empresa hasta la micro, tienen que ser incentivadas y protegidas por el Estado, en una gran alianza estratégica destinada a estimular y facilitar su crecimiento, fomentar mayores inversiones y crear nuevas plazas de trabajo al ritmo más acelerado posible.
Finalmente, cuenta que el lavado de recursos ya sea proveniente de los carteles de la droga internacional y local y de otras actividades delictivas de alto vuelo, sin excluir los que puedan provenir de la corrupción pública y privada representa un grave riesgo de contaminación y de competencia desleal para el sano desarrollo de las actividades económicas que se realizan dentro del marco de la legalidad. Mantener los sectores productivos, industria, comercio, turismo, servicios y demás a cubierto de tales riesgos debe ser adoptado como tema de máxima prioridad.
Oportunos son estos señalamientos hechos por el líder empresarial, cuyas preocupaciones hemos expresado en otras ocasiones y compartimos plenamente. De esperar que sus palabras no resbalen sin dejar huellas sobre las asperezas de la piel y la mente de quienes debiendo acogerlas, dan muestras frecuentes de indiferencia e irresponsabilidad ante los problemas del país y la necesidad de encararlos con la premura y atención que requieren.
TELEDEBATE. Telefuturo, Canal 23. ?teledebate(a)hotmail.com?
2010-05-10 18:34:05