Mario Rivadulla
Miércoles 12,05,10
Una máxima tradicional y de frecuente uso en el ámbito judicial postula ?Justicia demorada, es Justicia denegada?. En contraposición, existe otra también conocida que, por el contrario, afirma que ?La Justicia tarda pero llega?. Ciertamente en algunos casos es así. La prueba más notoria corresponde al asesinato de Orlando Martínez. Hubo que esperar varios lustros para que el crimen que tronchó la existencia del joven y brillante periodista, fuese juzgado y sus responsables sancionados.
Ahora pudiera ocurrir algo parecido con la desaparición del profesor Narciso González, cuyo trágico destino permanece arropado de sombras e impunidades. A quince años de distancia, el caso es sacado a flote por la Corte Interamericana de Derechos Humanos que advierte al país que pudiera ser sentado en el banquillo de los acusados bajo el cargo de ?Crimen de Estado?. La demanda está sustentada en el hecho de que a criterio de la Corte, la Justicia Dominicana no ha seguido los procedimientos de rigor en estos casos ni atendido sus recomendaciones para tratar de determinar la suerte que corrió Narcizaso.
No es el único crimen que permanece sin solución en el país. Bastaría con mencionar el asesinato ya remoto en el tiempo del banquero Méndez, a escasa distancia precisamente del Palacio de la Policía Nacional. Más tardío aún, el de Goyito García Castro, con una antigüedad de más de treinta y cinco años sin que los alegados verdaderos responsables hayan sido identificados, sometidos, juzgados y sancionados. ¿Qué decir de los infortunados transportistas y custodios de Vimenca? ¿O del joven teniente Krawinkel? ¿El de ocho asesinados en Navarrete en una casa donde se expendía droga, crimen masivo tan brutal aunque mucho menos publicitado que la matanza de Paya? ¿El del agente aeroportuario Christopher ultimado porque no aceptaba sobornos y combatía la corrupción, cuya familia está todavía a la espera de que se le haga justicia? ¿O el del casi adolescente control de cámaras del Multimodal Caucedo, que detectó y frustró un embarque de drogas y pocas semanas después fue ejecutado a la puerta de su hogar?
La lista resulta interminable. En algunos de los casos se ha denunciado participación uniformada o atribuído incidencia política, y en la mayoría y en años más recientes, involucración de la droga. Pero todos están unidos por el mismo cordón umbilical de no haber sido resueltos y de acusar por lo general, desidia, apatía, graves deficiencias en la investigación y hasta escandalosa complicidad en ocultar la verdad.
Ahora, al igual que ocurrió con el caso de Orlando Martínez, pero en esta oportunidad no por el interés puesto en que se hiciera justicia por el juez instructor Juan Miguel Castillo Pantaleón, sino por vía de apremio internacional, la investigación será reactivada según el Procurador General, suponemos que en esta oportunidad con el rigor que reclama la Corte. Se reabre así la posibilidad de que la verdad salga a la luz y el o los responsables del crimen sean llevados ante los tribunales penales y sancionados debidamente. Ello no le devolverá la vida a Narciso González. pero al menos despejará para su familia y el país las incógnitas que hoy rodean su desaparición y presumible asesinato y nos dejará la sensación de que aún cuando demorada, siempre existe la oportunidad y esperanza de que se haga Justicia.
TELEDEBATE. Telefuturo, Canal 23. ?teledebate(a)hotmail.com?
2010-05-13 13:19:43