Por Manuel Hernández Villeta
Las autoridades tienen que controlar los precios de los artículos de primera necesidad.
Sobre el campo, el ministerio de Agricultura dice que se trabaja para lograr una gran producción. Pero no se ve con los precios baratos en la mesa de cada dominicano.
Puede haber un verdadero esfuerzo oficial, para lograr una rebaja sustancial en los comestibles, pero algo está fallando y conspirando para que no haya éxitos.
Me parece que es la red de distribución la que está provocando los aumentos inaceptables. Los comerciantes inescrupulosos hacen lo que quieren, porque nadie puede imponer sanciones.
Recientemente se provocó una gran escasez de azúcar, y posteriormente el producto llegó a las mesas a la oferta y la demanda.
Un organismo oficial dijo que dispuso un precio de venta del azúcar y que los responsables de la especulación serían sometidos a la justicia.
Lo primero es que el Instituto Nacional del Azúcar, conocido como INAZUCAR, es una institución técnica, normativa, planificadora, y no un policía de protección del consumidor.
Inazúcar puede publicar en los medios de comunicación que ha establecido un precio de sustentación del azúcar, sobre todo la parda o negra, que era la que más escaseaba hasta hace unos días.
Pero en la práctica es un organismo que no tiene autoridad ni medios para procesar a los que se dedican a la usura.
La Dirección General de Control de Precios fue eliminada porque se consideró que en el mercado globalizado, es la fuerza de la oferta y la demanda, la que fija los precios.
Ese organismo no tenía una gran fuerza, lo más que se limitaba era a una simple multa, y los pulperos se la rompían en la cara a los inspectores, o los chantajeaban y compraban,
Inazúcar carece de los inspectores suficientes, y la seguridad para acompañarlos, para ir a cada supermercado, almacén, y centro de mayoreo o detallista que vende azúcar.
Por consiguiente, nadie puede controlar un real valor de compra y venta para el azúcar, porque esas funciones deben venir a través del ministerio de Industria y Comercio y la mística de esa institución es dejar flotar los precios.
Respaldo la rehabilitación de la Dirección General de Control de Precios, y también de que Inazúcar tenga personería para perseguir a los agiotistas.
Pero ahora mismo, el consumidor no tiene quien lo defienda.
El autor es periodista, escritor y crítico de cine
2010-05-13 13:20:37