Por Claudio Márquez
Populismo y autoritarismo son dos expresiones encajadas dentro de las ciencias políticas modernas, las cuales merecen ser estudiadas y analizadas fríamente por quienes gustan del debate político. No es verdad que el populismo o el autoritarismo sean ideología, aunque sí pudieran ser una expresión de la misma, pero nunca una ideología en sí. La aclaración nos parece particularmente importante en virtud de que en los últimos años, con el auge de los nuevos modelos de gestión democrática en América Latina, algunos teóricos de los Mass Media identifican como ideología expresiones políticas y de Estado que no encajan esta categoría. De todas formas, en lo que debemos convenir es en que populismo y autoritarismo son dos expresiones en boga producto de circunstancias políticas y sociales explicables, entre las que se incluyen el vacío creado por el declive del llamado socialismo real y la crisis sistémica mundial capitalista.
Conviene también señalar que en este artículo no perseguimos establecer una definición entre populismo y autoritarismo, los que históricamente se han atraído uno al otro, sino que con él albergamos la intención de poder contextualizar ambas expresiones y enfocarlas como el producto de un proceso de desintegración y descomposición política, en el que lo más prioritario viene dado en la oportunidad de tratar y analizar ambos fenómenos como el reflejo de los problemas y conflictos de la democracia y el propio socialismo real. Con ello abreviamos también una especie de respuesta oportuna a los ?teóricos? de los Mass Media que persiguen etiquetar el nuevo ciclo revolucionario de América Latina con el sambenito del populismo y el autoritarismo. Por suerte, el presidente Hugo Rafael Chávez Frías, de la República Bolivariana de Venezuela, ha sido puntual en cuanto a la caracterización del modelo social y político emergente en la región. El presidente Chávez Frías ha abrazado el concepto de ?Socialismo del Siglo XXI?, visto como una novedad por algunos sectores contrarrevolucionarios, pero afianzado realmente en las prescripciones teóricas y conceptuales de finales de la década de los ´90 y principios del año 2000.
Sin desvincularse en absoluto de la visión marxista sobre la evolución de la sociedad y la lucha de clases, el Socialismo del Siglo XXI se sustenta en cuatro (4) ejes fundamentales. Son ellos: el desarrollo democrático regional, la economía de equivalencias, la democracia participativa y las organizaciones de base. El profesor Heinz Dieterich, creador del concepto de ?Socialismo del Siglo XXI?, en una entrevista concedida a medios periodísticos, en el ano 2007, enfatizaba de igual forma en el vínculo de este nuevo concepto marxista con la teoría de la transición latinoamericana; modelo de transición distanciado sustancialmente del populismo y el autoritarismo. Es de lo que deben aprender y hablar nuestros políticos, pues la transición de América Latina hacia un orden de garantías sociales, económicas y políticas no será posible mientras no seamos capaces de sacudirnos del influjo populista. Una corriente enraizada en los partidos políticos de nuestro sistema democrático y que asoma con evidenciada frecuencia en los procesos electorales, donde la lucha por la supremacía electoral acaba muchas veces enterrando la identidad progresista de nuestras vanguardias.
13 de mayo de 2010.
El autor es periodista.
2010-05-17 16:09:01