Opiniones

A Pleno Sol ¿Volverá Trujillo?

Por Manuel Hernández Villeta

Si viviéramos en la Era de Trujillo, yo estaría preso o muerto. Pero hoy, estamos en el año 2010, y la historia demanda que se haga una investigación, un análisis profundo de la dictadura de Trujillo.

Se adolece en el país de una visión clara sobre Trujillo. Para salvar la discusión se dice que fue un dictador sin ejemplo, que violó todos los derechos humanos y que conculcó las libertades ciudadanas.

Pero todo eso es pamplinas, idioteces y gestos teatrales para esconder la cobardía de no hacer investigación objetiva y seria, aunque sea parcializada.

A Trujillo hay que analizarlo en base a su accionar político y social. No fue un matón de barrio, ni un bravucón. Fue un hombre que dirigió el país por 31 años, y hay que investigar para saber lo malo que fue.

Al comenzar hable claro, si estuviera en la època de Trujillo, lo estaría enfrentando, y no descansaría hasta verlo desaparecer, pero ese no es el caso. Hoy solo podemos hacer la investigación histórica, y no se está llevando a cabo. Los intelectuales son cobardes, y temen a Trujillo.

Con 50 años de la muerte de Trujillo tenemos que hacer una radiografía del régimen, desde sus consecuencias sociales, hasta los hechos que produjeron el nacimiento del régimen y la muerte del dictador.

Trujillo pasó 31 años en el poder utilizando la fuerza, pero también contó con el apoyo del pueblo, sobre todo de las capas más pobres de la población.

Ningún dictador se mantiene en el poder, si carece de apoyo popular. Fue la sociedad dominicana la que parió a Trujillo y lo mantuvo en el poder.

Trujillo conculcó las libertades, cercenó cabezas, pero miles de dominicanos le dieron su respaldo porque les ofrecía seguridad y pan.

Los dictadores caerían de inmediato, si solo utilizarán el sable. Tienen que contar con el apoyo de una parte de la población, para sentarse y permanecer en el trono.

Trujillo llegó al poder utilizando las botas de los marines Yanquis, pero se levantó como un representante del chiripero, del andrajoso, de la figura de tercera categoría social.

Siendo un cuidador de caballos, Trujillo fue visto en sus inicios por el pueblo llano como uno de sus representantes, el hombre que le dio peso social al hombre de tercera, y rompió con los clubes sociales de primera.

La división social que tenía la República Dominicana; las guerrillas montoneras; los gobiernos regionales; la crisis económica y el país postrado esperando un salvador, fue lo que llevó a Trujillo al poder.

Fue la intelectualidad complaciente, que le lamió las botas, y estuvo 30 años juntos a él y lo abandonó a punto de ser ajusticiado.

Fueron los grupos empresariales emergentes que lo llevaron al poder, y fueron esos mismos sectores ligados en especial a la ganadería y el azúcar, que lo ajusticiaron.

Fue la Iglesia, sobre todo la católica, que lo colocó como una figura casi santa, y al sentir el olor a cambios, dio un paso al frente y lo dejó a su suerte.

Hoy, no estamos a salvo de que surja un hombre fuerte, que tenga sobre sus hombres el poder de vida o muerte en la sociedad dominicana.

Los dictadores crecen en sus ambiciones, al llenar las necesidades y las frustraciones de las grandes masas irredentas.

Sino analizamos hoy a Trujillo, y lo vemos como una muestra de simple demostración de un loco que murió ajusticia en el Malecón, estaremos allanando caminos hacia nuevos ?salvadores?.

Los dictadores no llegan por moda, sino por coyunturas sociales. Los pueblos repiten sus errores, sino analizan a fondo su historia.

Para no temer al retorno de un Trujillo, tenemos que analizar a Trujillo.

2010-05-21 20:56:20