Mario Rivadulla
Viernes 21,05,10
El proceso electoral ha llegado a su fin, por más que deja una estela de resabios, mutuas acusaciones e impugnaciones que cabía esperar tomando en cuenta la complejidad de los comicios y la duración del botín electoral para los ganadores que en esta oportunidad podrán ocupar sus cargos por seis años, es decir dos más del período normal. De este modo, para el 2016 podrá cumplirse la meta de efectuar las elecciones presidenciales y congresuales y municipales el mismo año, aunque sea con una diferencia en tiempo de apenas unas pocas semanas.
Los números finales provisionales indican que tanto el PLD como el PRD conservaron su llamado voto duro tomando como referencia el año 2006, en ocasión de los comicios generales que otorgaron el poder por segunda ocasión consecutiva al Presidente Lonel Fernández. Descontando los votos aportados por las respectivas alianzas, el PLD obtuvo un 42 porciento del total de sufragios depositados en las urnas mientras que el PRD logró un 39.
Pero a pesar de esa mínima diferencia que se ensanchó hasta alrededor de un 6 porciento al sumar los votos aportados por las respectivas alianzas, la victoria del PLD en cuanto a posiciones congresuales resultó aplastante. El partido de gobierno alcanzó 31 de las 32 senadurías, aunque una, la de Pedernales, en proceso de impugnación, la restante fue obtenida por el cacique higueyano Amable Aristy Castro. También fue significativa la diferencia lograda por la coalición oficialista en la Cámara Baja al lograr entre 102 diputaciones frente a 73 el partido blanco y apenas 3 el Reformismo y asimismo en la cantidad de ayuntamientos al atribuirse la victoria en 92 superando a los seguidores de Miguel Vargas Maldonado que pasarán a controlar 57. La brecha en cuanto al número de regidores alcanzados por ambos partidos resultarìa mínima: 573 la coalición gubernamental y 530 el PRD. Es de reiterar sin embargo que estos nùmeros todavía no son finales ya que pudieran presentar alguna variación como consecuencia del proceso de revisiòn.
Aunque el Partido Reformista perdió una cantidad significativa de alcaldías, regidurías y diputaciones en estas elecciones, sin embargo logró un buen repunte en la cantidad de sufragios obtenidos a nivel nacional, pasando de un 4.5 porciento en las elecciones del 2008 a un estimado de entre 6.8y 7.5 en las presentes, lo que le permite recuperar la categoría de partido grande con derecho a recibir una suma de recursos similar al PLD y PRD. Sorprendente resultó el desempeño de la UDC que ocupó el cuarto lugar en votación a nivel nacional y pasó a liderar el grupo de los partidos minoritarios. Otra característica del pasado proceso fue descubrir la fortaleza del liderazgo local, evidenciada en el fraccionamiento del voto que permitió que en muchos municipios donde obtuvieron ventaja los candidatos a senadores del PLD se eligieran alcaldes perredeístas.
La abstención fue de un 47.7 porciento a nivel nacional. Pero donde más elevada se dejó sentir fue en el Distrito Nacional donde alcanzó un 63,48 porciento, seguido de Santiago donde se abstuvo de acudir a las urnas un 61 por ciento.
El proceso fue bien montado y ordenado pese a su complejidad y por ello merece reconocimiento la Junta Central Electoral, como evidencia de que en términos logísticos y de transparencia en los resultados, hemos logrado significativos avances. Diferente en cambio el ejercicio político, que tanto por parte de la coalición de gobierno como de la alianza opositora evidenció vicios y prácticas negativas, desde el más vergonzoso transfuguismo hasta la compraventa de cédulas, que es preciso erradicar si queremos llegar a contar con una democracia fuerte y confiable, que podamos mostrar sin sonrojos.
Trabajar por superar esos males que afectan la imagen de la partidocracia y restan cada vez más credibilidad a la clase política es tarea conjunta a la que deben abocarse y pactar gobierno y oposición.
TELEDEBATE. Telefuturo, Canal 23. ?teledebate(a)hotmail.com?.
2010-05-24 15:15:20