Opiniones

EL TIRO RAPIDO

Mario Rivadulla

Martes 25,05,10

Saliendo aunque sea un poco a rastras de la resaca postelectoral, el país va recuperando su ritmo normal y de igual modo afloran nuevamente los problemas crónicos que confrontamos y que son como el pan nuestro de cada día. Uno de ellos y no el menos importante, es el de la energía eléctrica y los apagones. Estos, aunque un tanto tímidamente, han comenzado a reaparecer en algunos sitios. Y por nueva vez también, se replantea el tema del fraude.

Con toda razón el Vicepresidente de la Corporación, Celso Marranzini contrasta el hecho de que quienes pagan miles de pesos mensualmente por el uso de uno o más celulares, en cambio se resisten a pagar una cantidad mucho menor por la energía que consumen. El argumento más abusado a que se apela por los evasores y carente de toda justificación para no pagar es que sufrimos apagones; la réplica con mucha más razón a tan peregrino argumento, es que los apagones no podrán terminar mientras más de un millón de usuarios no paguen por el servicio que reciben.

Marranzini confirma lo que en tantas ocasiones hemos venido señalando y es que el grueso del fraude no corresponde a los sectores de más bajos ingresos. Son las clases media y alta las que aportan si no el mayor número de evasores, sí una cantidad muy superior de energía dejada de pagar. Y revela algo que evidencia hasta qué punto la cultura del fraude energético se ha enraizado entre nosotros: es el caso de propietarios de apartamentos lujosísimos de cientos de miles de dólares que en el colmo de la desverguenza reportan un consumo de hasta apenas 100 kilovatios. Como con razón se queja el Vicepresidente de la Corporación con humor negro, estos millonarios califican para recibir el llamado bono-luz, la ayuda gubernamental para los sectores más desposeídos de la población.

Hasta ahora, gran parte del costo eléctrico lo ha estado soportando el Estado. Cientos de millones de dólares anuales subsidiando el servicio ha llegado a ser una carga insostenible y su reducción gradual un requerimiento Fondo Monetario Internacional. Los usuarios tenemos que afrontar por consiguiente, la sostenibilidad del servicio pagando por nuestro consumo energético.

Hay que decir por lo claro que quien se roba la luz, está cometiendo un delito. Que al hacerlo está perjudicando al país, afectando la sostenibilidad del sistema energético y contribuyendo a los apagones. Merece ser sometido y sancionado. Pagar la luz es tan necesario y obligatorio como pagamos el teléfono para evitar que nos lo corten y seguir disfrutando el servicio. Es además la única forma legítima de demandar un manejo eficiente del sistema y reclamar el derecho a recibir un servicio razonable. También a que las autoridades se esfuercen porque la energía llegue a la industria, el comercio y a los hogares a la tarifa más baja posible. Para exigir, hay que cumplir.

De esperar se entienda así. Pero en los casos en que no ocurra, que se aplique la ley que criminaliza el robo de la electricidad sin tibiezas ni contemplaciones, comenzando por los grandes evasores para que no se pueda argumentar discrimen ni favoritismo.

Que tengamos luz todo el tiempo y más barata tiene que ser el resultado de un esfuerzo conjunto de las autoridades, las generadoras, las distribuidoras y también los usuarios, cada quien cumpliendo con su deber. Hacerlo es la única forma de dejar atrás la crónica crisis energética.

TELEDEBATE. Telefuturo, Canal 23. ?teledebate(a)hotmail.com?

2010-05-26 13:44:08