Mario Rivadulla
Viernes 28,05,10
Todavía en medio del fragor de la violenta resaca dejada por los pasados comicios congresuales y municipales que ha depositado más de un centenar de recursos de impugnación ante la Cámara Contenciosa de la Junta Central Electoral, ya han comenzado a aflorar las aspiraciones para la candidatura presidencial con vistas a los comicios generales del 2012.
Hipólito Mejía, quien junto a sus seguidores se mantuvo cuestionando la forma en que Miguel Vargas Maldonado venía manejando el PRD pronosticando que el mismo conduciría a un descalabro electoral, aún cuando se opone a gestionar su renuncia, no ha perdido tiempo en anunciar su deseo de ocupar nuevamente la que Balaguer llamaba ?silla de alfileres?. En consecuencia, ya ha anunciado que el próximo 6 de junio hará el lanzamiento formal de su precandidatura.
En los predios oficialistas, si bien el Presidente Leonel Fernández se ha abstenido de pronunciarse al respecto ni dar la menor indicación de sus futuras intenciones, ya se dejan escuchar voces proponiendo que se presente a una segunda reelección consecutiva. No son pocos los analistas políticos que dan por seguro que el mandatario encaminará sus pasos en esa dirección
En tanto en el caso de Hipólito Mejía se explica y hasta justifica su temprano accionar aprovechando el clima desfavorable creado en torno a la figura de Miguel Vargas Maldonado, a quien no pocos y sobre todo quienes le han estado adversando, atribuyen la responsabilidad de la reciente barrida electoral, no ocurre así en la parcela gubernamental.
Esperando turno en el seno del PLD se mueven varias figuras, desde el recién reincorporado a la lucha activa, Danilo Medina hasta el ex senador por Santiago, Francisco Domínguez Brito. Por lo bajo, aunque también por vía de las encuestas con un sorprendentemente elevado porcentaje de aceptación, aflora el nombre de la Primera Dama.
Pero además, en el caso del Presidente Fernández concurre una circunstancia especial para que pueda ser candidato nuevamente en el 2012, como es la reforma de la Constitución de la que ha sido progenitor y principal abanderado y que en más de una ocasión proclamó perseguía dotar al país de una Carta Magna moderna que no hubiera necesidad de modificarla por los próximos 20 ó 30 años. Promover modificaciones cuando apenas ha entrado en vigencia y están pendientes de aprobar decenas de leyes complementarias, modificar algunas y derogar otras que colisionan con la misma no parece ser lo más sensato.
Obvio que la política ofrece escenarios continuamente cambiantes. Lo que resulta ilusorio hoy, pudiera convertirse mañana en una posibilidad real. Leonel Fernández ha demostrado ser pragmático y saber navegar conforme a las circunstancias. Con independencia de cuáles puedan ser sus intenciones y deseos, debe estar consciente de que cualquier aspiración en estos momentos resulta del todo extemporánea. Un funcionario tan cercano a él como lo es el Ministro de la Presidencia, César Pina Toribio, ha calificado de torpeza los amagos y manifestaciones reeleccionistas de algunos que se han manifestado en ese sentido. Tiene sobrada razón.
Esto así no solo desde el punto de vista político sino de la gobernabilidad. Porque al Presidente toca ahora en los dos años que le restan del presente período, meter el hombro para enfrentar los graves problemas que aquejan al país: mantener la estabilidad macroeconómica, reactivar la economía, aumentar el empleo, reducir la pobreza, tratar de superar la crisis energética, aplicar mano fuerte para combatir la corrupción, hacer frente al narcotráfico y el crimen organizado y mejorar la salud, la educación y los servicios públicos.
De lo que logre en este sentido de aquí al término de su mandato, dependerán las circunstancias electorales y la posibilidad de que su partido, con él o sin él, continúe en el poder más allá del 2012.
TELEDEBATE. Telefuturo, Canal 23. ?teledebate(a)hotmail.com?
2010-05-31 13:00:28