Por Manuel Hernández Villeta
El amplio debate sobre la repostulación presidencial, a dos años de las elecciones, significa que es el principal punto a discutir en la agenda política nacional.
Si hay repostulación o no, eso solo lo puede decir o rechazar el Presidente de la República. El pueblo puede maniquear esa situación, en base al calor o frío que demuestre ante esa idea.
No podemos tratar de tapar el sol con un dedo. En la República Dominicana no hay una institución con la fuerza y la moral a toda prueba para detener la reelección.
El Congreso es un organismo paralizado por la corrupción, donde los votos están a disposición del mejor postor, y eso nadie lo puede negar.
La ahora tan endiosada Constitución, no pasa de ser un simple pedazo de papel, a la que nadie respeta, y lo peor, nunca se castiga a sus violadores.
Parar la Reelección no es una acción que debe descansar en el ordenamiento jurídico, sino en el rechazo popular. Si se juega a los aspectos Constitucionales, Leonel va a ganar la postulación con el hombre de la calle.
Sólo las grandes masas irredentas, la mayoría silenciosa de Balaguer, o los caballos de Peña Gómez, tienen la fuerza para decir no, tiraos a la calle del medio. No tengo confianza en los de saco y corbata que juegan a lo legal.
Ninguna reelección se impide con argumentaciones meramente legales, sin lanzar al pueblo a las calles. El que tenga mayor capacidad de movilización, Leonel o la oposición, impondrá el favor o el rechazo de la reelección.
La suerte de la repostulación presidencial no puede estar en las manos de diputados y senadores que van al Congreso a resolver sus problemas personales, y no a pensar en el bienestar nacional.-
Si a diario se vive denunciando la falta de trabajo y la corrupción imperante en el Congreso, es un absurdo pensar que ese organismo se va a poner el traje de la honorabilidad, para rechazar el continuismo.
El presidente puede comprar a los senadores y diputados que hagan falta para una reforma constitucional, y eso lo sabe todo el mundo. Los Congresistas no van a rechazar un manojo de pesos, unos dólares más, bien entregados y promocionados
Además, hay sectores en el Partido Revolucionario Dominicano que van a jugar a la reelección. Para ellos, Leonel, buscando un tercer período, sería un candidato fácil de derrocar.
Además, está el favor político. En la pugna interna del PRD, un empujón que se de desde el Gobierno al candidato que se seleccione como el ideal adversario para las elecciones, sería motivo de la reciprocidad.
La reelección no la va a parar el Congreso, podrido de corrupción; no lo va a parar la Suprema Corte de Justicia, con jueces que se quieren mantener en el cargo, o nuevos que quieren llegar a una posición vitalicia.
Solo el rechazo del pueblo en las calles, en los foros públicos y en las acciones diarias, puede impedir la repostulación.
La reelección depende del pueblo, con su voto mayoritario, pero el intento de repostulación, visto al día de hoy, es difícil de atajar.
Pero a dos años de las venideras elecciones, solo queda, por ahora, ver el juego desde las gradas, esperando que los jugadores entren en calor.
2010-06-08 21:34:35