Por Manuel Hernández Villeta
La escuela dominicana se encuentra maniatada por su estrechez, limitaciones, y la falta de empuje de sus dirigentes.
Los problemas escolares dominicanos son ancestrales, pero más bien parece que es un sector donde más se trata de mantener el empleo, y lograr la jubilación, que educar.
El trabajo para un maestro es ir a una escuela pública a dar dos ó tres horas de clase, y luego a seguir subsistiendo dentro de sus precariedades.
Son pocos los maestros dominicanos que tienen la oportunidad para por lo menos mantenerse al día. La mayoría tiene conocimientos desfasados, y, de hecho, enturbian el panorama educativo.
A los maestros hay que adecuarlos a los nuevos tiempos, pero en base a que tengan la suficiente moral para ir a una escuela, sin ver esta como un ejercicio totalmente mercantil.
Hay muchas cosas que se tienen que establecer y normar para que haya una verdadera educación. Por ahora voy a tratar dos, el desayuno escolar y las pruebas nacionales.
El desayuno escolar tiene que ser readecuado a la realidad alimenticia nacional. Una taza de chocolate y un bizcochito espumoso, no es la mejor opción para alimentar a los niños.
Además, necesitan estos productos redes de enfriamiento, la que no existen en los campos y los barrios marginados, donde vive la mayoría de los niños beneficiarios del desayuno escolar.
Proponemos que se haga un desayuno escolar, de acuerdo a la tradición alimenticia del área donde residen los niños. Puede ser un desayuno de pan, de huevos, de plátanos, de yuca, de guineítos, de pica-pica, siempre en consulta con los dietistas.
En vez de tener gran personal para distribuir el desayuno, lo que se necesita en cada escuela es un par de señoras del servicio, que lo prepare y lo entregue en forma de buffet.
El principal problema del desayuno escolar, es que los productos que se sirven tienen problemas de preservación, y las constantes intoxicaciones deben movernos a una reflexión.
No es suspender el desayuno escolar, porque esa es talvez el único alimento que éstos niños reciban en un día; es mejorarlos de acuerdo a las necesidades de la comunidad.
En cuanto a las Pruebas Nacionales, solo pedimos una cosa. Vamos a eliminarlas. Las Pruebas Nacional no son necesarias, es un examen a fines del año lectivo, que no sirve para demostrar la capacidad del estudiante.
Lo que se debe fortalecer es el proceso de enseñanza en todo el año. Una prueba hecha a la carrera en medio del nerviosismo de estudiantes que van a ser examinados en otra escuela y por otros profesores, no es indicativo del progreso individual.
Lo que necesitamos es que haya un bachiller capacitado, no un vedette para que se luzca en un jurado de burócratas. El dinero que se destina a las Pruebas Nacionales, debe ser integrado a mejorar los programas de enseñanza a nivel general.
Sino mejoramos el sistema educativo, tendremos las puertas cerradas al desarrollo.
2010-06-11 21:04:09