Por Héctor Olivo
La ardorosa defensa del Secretario General del Partido de la Liberación Dominicana a los resultados de las elecciones del pasado mes de mayo, cumpliendo con un deber inherente a su posición orgánica, ha provocado una reacción virulenta en el PRD y en los que fungen como voceros de esta agrupación política en los medios de comunicación.
Apelando a los mandatos de la Ley, Reinaldo Pared Pérez, jurista y gran conocedor del derecho electoral, advirtió en algún momento sobre los riesgos de la inobservancia a la propia Ley Electoral 275-97 en que incurriría la Cámara Contenciosa si ordenaba el reconteo de votos en el Colegio Electoral 0009 del municipio de Oviedo en la Provincia de Pedernales.
La Cámara Contenciosa, impulsada por el error técnico electoral del descuadre de actas congresionales y municipales, en un principio, ordenó contar los votos de dicho colegio.
El error de los descuadres fue explicado debidamente por las direcciones electoral y de cómputos de la JCE, revelando que el recién concluido certamen se redujo sustancialmente ese error humano con relación a las elecciones del 2006.
La Ley precisa que las acciones de impugnación se declararán inadmisibles si los hechos invocados no se consignan en forma clara y precisa a requerimiento del delegado del partido interesado el acta del colegio.
El delegado del PRD en el colegio electoral de Oviedo no procedió así; tampoco lo hizo su suplente, lo que convirtió el computo de los resultados de esa mesa en un acta debidamente llenada, escaneada y transmitida a la JCE.
Si no se hizo en el colegio electoral no puede hacerse en un recurso ante la Cámara Contenciosa porque la Ley establece la inadmisibilidad de la petición.
De entrada, la instancia era inadmisible, pero se quiso complacer peticiones y por suerte se enmendó el error, con la retractación del auto emitido por la Cámara Contenciosa.
Es un conocimiento a propiedad de la normativa electoral lo que lleva al vocero del Partido de la Liberación Dominicana a prevenir sobre las consecuencias que podría derivarse de una inobservancia de la Ley.
Al asumir una postura de defensa a la Ley, Pared Pérez se coloca a la altura de un legislador que ha cumplido su deber, del jurista, del catedrático de derecho y sobretodo de Secretario General de un partido político.
Mucho dista ese comportamientos de actitudes dictatoriales, como se ha insinuado desde el ámbito perredeista.
En su rol de edil, legislador, dirigente político u hombre público hemos encontrado en la actitud y proceder del actual Presidente del Senado de la Republica el comportamiento de un demócrata a carta cabal.
2010-06-22 16:50:39