Opiniones

A Pleno Sol Cuba: cambios y aperturas

Por Manuel Hernández Villeta

Cuba se encuentra con la navaja al cuello. Una revolución con 50 años tiene que afincarse en sus principios o hacer aperturas.

Para una revolución mantener sus principios estructurales, tiene que haber hecho a tiempo el cambio generacional. Nuevas caras, pero los mismos principios. La apertura ahoga la revolución.

Los líderes originales de las revoluciones mantienen el poder hasta el día final de sus vidas. Temen que el surgimiento de un liderazgo joven, los sepulte en vida.

Y es cierto. La dinámica de la vida indica que no pueden coexistir con puestos iguales de mando lo viejo y lo nuevo. Pero por las buena o por las malas, tarde o temprano, lo nuevo se impone a lo viejo.

En Cuba no se ha hecho el relevo generacional. Hoy, como hace 50 años, gobierno los mismos gestores de la revolución. A ellos los va a sepultar la biología, no la entrega de la antorcha.

Fidel Castro es la cabeza de la revolución. Es un hombre ejemplar en la América latina, y llevó a cabo el mayor cambio política que se pueda haber experimentado en el mundo.

Mientras hacía esas grandes transformaciones económicas, se enfrentó a todo el poder de los Estados Unidos, y se mantuvo contra viento, marea y bloqueo incluído.

Pero a Fidel le faltó preparar el relevo, dar la antorcha cuando él no pudiera seguir, a los hijos de la revolución.

La entrega del poder a Raúl Castro no es un relevo de la marcha de la revolución, sino seguir estancados 50 años atrás. Raúl hoy no puede hacer esos cambios, salvo el riego de perecer.

En Cuba no creo que haga tanta falta la apertura política, sino que se haga el relevo de los viejos dirigentes por nuevos.

Si no hay esos cambios, cuando muera Fidel, el único máximo dirigente de la Revolución, vendrá una sorda lucha por el poder.

O sea, que no entregar el mando a los jóvenes, sólo alarga el problema, y le da un tinte de sangre a la nueva lucha por el poder.

Mientras Fidel viva las apetencias por el poder seguirán silenciadas, pero ardiendo por lo bajo. Raúl no podrá controlar esa sorda y ciega lucha por hacerse del mando, y será víctima de sus consecuencias.

Cuba puede hacer hoy el relevo. Sangre nueva al gobierno y a las Fuerzas Armadas, y se mantendrá la revolución. La apertura a la fuerza, significará el riesgo de que llegue el caos.

Si los cambios se imponen por la fuerza, nadie tiene la cabeza segura sobre los hombros. No veo ambiente de revolución dentro de la revolución en Cuba, pero si un derrotero impensado, en caso de que no se fije desde ahora el nuevo puerto a que debe llegar el barco.

La gran obra de Fidel debe terminar él dándole la mano a los nuevos gobernantes, a los hijos de la revolución. Ellos van a tomar el poder más tarde o más temprano, pero lo ideal es que puedan ser orientados y dirigidos por el Caballo.

La Iglesia Católica ya está preparada para estar junto al cambio generacional o a la apertura. Es la única institución en Cuba que está lita para treparse al tren, no importa adonde vaya.

Prefiero en Cuba el relevo generacional y no cambios y aperturas.

2010-06-28 15:31:22