Por Manuel Hernández Villeta
Las muerte de un joven estudiante universitario, Abraham Ramos Morel, a manos de una patrulla de la policía, no puede ser visto como un hecho aislado.
Sin ninguna dudas, hay ahora mismo una línea de violencia, de robos, de atracos, y de peligro a la vida de los ciudadanos que salen a las calles.
Pero ello no debe llevar a una gran paranoia, que ponga en peligro la convivencia pacífica, ni que ingresemos al sendero de los gatillos alegres de la policía.
Una investigación sobre esa muerte puede abrir las puertas a que se castigue a los culpables ocasionales, pero no va a terminar con la violencia.
A los agentes que patrullan en las calles se les debe dar instrucciones precisas, de cómo tienen que interactuar con los ciudadanos.
Cuando a un agente de la policía se le entrega un arma de fuego y una insignia, es para que proteja al ciudadano, y no para que le lleve intranquilidad.
Sin importar los resultados de la investigación sobre este doloroso caso, no hay dudas de que hubo excesos por parte de los agentes.
La policía tiene que hacer una verdadera depuración de sus filas, sacando a todo los que violan las leyes, los derechos humanos y ensucian su uniforme.
Hasta que no se de esa profilaxis, seguirán estos actos de violencia, de gatillo alegre, y de intranquilidad propiciada, por los que deben mantener el orden y la tranquilidad.
La policía es un agente de ley, y un auxiliar de la justicia, y se tiene que actuar en consecuencia con sus actuaciones. Los excesos, son parte de una filosofía interna, que debe ser combatida.
Los agentes de policía deben ser instruidos para que comprendan que las acciones de muerte están prohibidas por la constitución dominicana. Aquí no hay pena de muerte.
Los que cometen delitos deben ser detenidos y sometidos a la justicia, que es la que debe aplicar sanciones, en ningún caso la policía.
Somos partidario de que se mantenga el estado de justicia en el país, y acciones desmedidas de la policía no ayudan a ese camino.
El jefe de la Institución puede hacer esa depuración. Estamos de acuerdo que la mayoría de los policías son respetuosos de su uniforme, y hombres apegados a la ley. Ahora, las manzanas podridas tienen que ser rechazadas.
Sanciones para los gatillos alegres.
2010-06-28 21:29:25