Opiniones

EL TIRO RAPIDO

Mario Rivadulla

Aunque es de muy antigua data, la injustificada muerte a manos de sendas patrullas policiales de un joven estudiante de 23 años y un envejeciente de 83, en hechos separados pero en circunstancias muy similares que originaron una gran conmoción y dieron lugar a numerosas protestas, ha traído a la actualidad por nueva vez el tema de la necesaria Reforma Policial, aireada sobre todo por la Fundación Institucionalidad y Justicia, FINJUS, por boca de su Vicepresidente Ejecutivo, el doctor Servio Tulio Castaños Guzmán.

La exposición que suscribe el mismo y publicada in extenso por el matutino El Caribe contiene una visión global de los aspectos que a juicio de esa combativa y vigilante institución de la Sociedad Civil, debe abarcar el proceso de Reforma. Prácticamente no hay un solo ángulo de la problemática policial, tanto en el plano estructural como formativo y operativo, que no haya sido analizado por FINJUS a la búsqueda de posibles soluciones. Dentro de su complejidad, hay un aspecto en el que queremos y creemos conveniente hacer énfasis: se trata del reclutamiento del personal que pasa a formar filas en la institución de orden público.

En algún momento alguien acuñó una sentencia que nos parece muy apropiada:?Toda sociedad disfruta de la seguridad que está en disposición de pagar?. Es quizás ahí, donde radica el pecado original de la crisis de la institución uniformada, a partir del cual suma muchas otras fallas e inconductas que han obligado a frecuentes y masivas depuraciones de su personal sin haber logrado una solución de continuidad a sus males.

Sin que ello signifique en modo alguno justificar ninguno de éstos ni arropar el menor de sus fallos, tenemos que plantearnos con toda honestidad ¿qué podemos esperar en términos de honestidad, eficiencia y potencial riesgo de su propia seguridad de agentes que perciben cinco o seis mil pesos mensuales de sueldo? ¿cómo pretender disponer de un cuerpo de orden público confiable cuando la gran mayoría de sus integrantes no perciben ni con mucho el mínimo requerido para sostener sus hogares y tienen que sobrevivir con sus familias en condiciones de la más extrema precariedad? ¿qué personal se puede reclutar en tales condiciones tanto desde el punto de vista ético como profesional? ¿cómo esperar que alguien con un mínimo de preparación vaya a optar por ingresar al cuerpo policial en tales condiciones y con lo vana esperanza por otro lado, de hacer carrera y ascender si no cuenta con elementos influyentes que lo promuevan en vez de tomar en cuenta sus reales méritos?

Reformar y modernizar la Policía para que llegue a ser el instrumento que la sociedad necesita demandará una labor ingente, una profilaxis a fondo, cambios estructurales y conductuales muy significativos, un tiempo prolongado, cuantiosos recursos, incorporación de tecnología de punta para desarrollar modernas técnicas de investigación y una firme voluntad política para impulsar los cambios necesarios.

Pero pensamos, aunque aclarando que la nuestra es opinión de desconocedor, que para dar inicio a ese proceso, cada vez más urgente dado el auge del crimen organizado y el narcotráfico en todas sus manifestaciones, el primer paso debe ser la dignificación moral, social y material de la profesión policial para poder reclutar recursos humanos de valía y no seguir sirviendo de refugio a marginados sociales, como lamentablemente califican no pocos de sus agentes actuales.

TELEDEBATE. Telefuturo. Canal 23. ?teledebate(a)hotmail.com? Viernes 9,07,2010.

2010-07-15 14:03:54