Mario Rivadulla
Por nueva vez integrantes del sector de transporte público, que con tanto acierto el vespertino El Nacional ha bautizado como ?los dueños del país?, vuelven a ser protagonistas de la fatídica crónica roja en los medios de comunicación. En esta ocasión se trata del asesinato a sangre fría y mansalva del sindicalista del sector José Manuel Genao Ramos, ultimado a balazos por varios choferes que, según la inconsolable viuda, pertenecen a la Federación Nacional de Transporte (LA NUEVA OPCION), que dirige el hoy diputado electo aún no posesionado, Juan Hubieres. El hecho ocurrió cuando el numeroso grupo en que figuraban los matadores pretendieron llevarse a remolque dos ómnibus, propiedad del extinto, por alegada falta de pago. Los asesinos se dieron a la fuga.
La viuda de Genao Ramos afirma que el crimen fue premeditado y su esposo resultó víctima de una emboscada. De que se trató de un asesinato no cabe la menor duda, ya que en ningún momento se ha informado que Genao Ramos estuviese armado ni hubiese caído a consecuencia de un enfrentamiento con sus matadores Y es obvio que aún cuando la alegada deuda fuese cierta, no justificaría en modo alguno la acción criminal en su contra.
Por otra parte, el hecho adquiere una particular dimensión por la circunstancia adicional de que Genao Ramos conjuntamente con otro grupo de sindicalistas, había demandado a Hubieres aclarar las cuentas correspondientes al precio real de financiamiento y al pago de los vehículos adquiridos por FENATRANO con el aval del Ayuntamiento del Distrito Nacional. De acuerdo a los reclamantes, el señor Hubieres habría sobrevaluado el costo de los ómnibus, llamados guaguas azules, en cerca de un 100 por ciento. Conforme a la acusación, Genao Ramos y demás denunciantes sostenían que ya habian liquidado el monto real de la deuda.
La jefatura de la Policía Nacional se comunicó con el señor Hubieres a fin de que entregase a los presuntos matadores de Genao Ramos. Si bien, el presidente de FENATRANO admitió que los mismos son los encargados de recolectar los pagos atrasados de los vehículos financiados, negó conocer su paradero actual. No obstante, advirtió que en todo caso, nunca los entregaría al cuerpo policial sino al despacho del Procurador General.
Demás reclamar una investigación a fondo de este lamentable e injustificado hecho de sangre para establecer el grado de responsabilidad de su autor o autores, someterlos a la justicia a fin de que sean juzgados y sancionados con las penas ajustadas a su crimen. Pero también, procede que como posible motivación del mismo y para que no queden dudas de ninguna naturaleza, se investigue a fondo la denuncia de Genao Ramos y los otros sindicalistas que la asumieron ya que de resultar cierta, estaríamos en presencia de un multimillonario fraude que también requeriría ser juzgado y penalizado. En caso contrario, tanto el señor Hubieres y FENATRANO quedarían libres de toda sospecha.
Lamentable la muerte de Genao Ramos. Pero hay que significar que su asesinato, ¿o es que hay otra forma merecida de calificarlo?, no pasa de ser otro eslabón, penoso por irremediable, en la cadena de acontecimientos violentos tan frecuentes en el sector de los transportistas. Estos lo mismo protagonizan uno de sus nefastos y abusivos ?paros sorpresa? dejando varados a miles de pasajeros, gente toda de humilde condición, que se disputan a puños, palos, piedras, armas blanca y armas de fuego el control de las rutas que consideran más rentables o de su exclusiva propiedad dentro del marco caótico en que es operado este vital servicio público en el pais.
TELEDEBATE. Telefuturo, Canal 23. ?teledebate@hotmail.?
2010-07-16 12:54:34