Mario Rivadulla
Martes 3,08,10
Cinco años atrás, el Presidente Leonel Fernández hizo una escalada un tanto improvisada en Haití en tránsito hacia uno de sus distintos itinerarios internacionales. Era una especie de visita de cortesía que concluyó de manera un tanto abrupta y desagradable, cuando grupos organizados montaron acciones de repudio a la visita del mandatario dominicano quien tuvo que adelantar su salida. Aquel hecho infortunado, enturbió las relaciones a ambos lados de la frontera que por entonces se encontraban en un marco de bastante tensión.
Esa situación se agravó más tarde por toda una serie de diversos acontecimientos. Entre éstos, la veda impuesta por las autoridades haitianas a la entrada a su territorio de pollos y huevos dominicanos, hasta ese momento uno de los principales productos de exportación al territorio vecino que desde entonces comenzó a realizarse aunque en menor medida, en forma ilegal aprovechando la vulnerabilidad de la frontera.
En adición, la ejecución por grupos racistas de haitianos que en algunos casos habían sido acusados a su vez, de asesinar a dominicanos y otra serie de graves fechorías, enturbió aún más las ya muy tirantes relaciones.
Mientras tanto, algunas entidades dedicadas a denigrar la imagen del país a nivel internacional por el trato dispensado a los haitianos residentes en territorio nacional, incrementaron su campaña en todas las instancias a las que tuvieron acceso. Repùblica Dominicana quedó satanizada en muchos foros como una sociedad racista con un gobierno discriminador.
Tuvo que ocurrir un desastre natural de grandes proporciones para que esa situación haya cambiado de modo significativo. El devastador terremoto que el pasado enero redujo a escombros gran parte de Puerto Príncipe, ocasionó entre 250 mil y 300 mil muertos, aún no se conoce la cifra exacta, y dejó en desamparo a un millón y medio de sus habitantes fue trágica ocasión propicia sin embargo, para que tanto las autoridades como el pueblo dominicano ofrecieran la más rápida, generosa y sostenida respuesta de ayuda al infortunado vecino. Desde entonces, no solo esa solidaridad se ha seguido manifestando en múltiples formas sino que el Presidente Leonel Fernández se ha convertido en el más tenaz vocero y reclutador de auxilio para Haití en el marco de la comunidad internacional.
Los resultados de esa acción se han dejado sentir de manera positiva. Esa misma comunidad internacional a la que antes se proyectaba una imagen tan negativa de nuestro país, ha reconocido una y otra vez los aportes dominicanos para paliar la tragedia de Haiti. Pero además y esto es lo más importante, en el seno de la población haitiana hoy hay una percepción muy distinta de nuestro país en el sentido más favorable. Esto quedó bien evidenciado en ocasión de la visita realizada por el Presidente Fernández la pasada semana donde no solo fue condecorado por su homólogo García Preval, sino que recibió masivas y entusiastas muestras de gratitud por miles de haitianos.
Este cambio tan significativo en el recibimiento al mandatario dominicano muy distinto a la situación que se registró cinco años atrás, abre caminos anchurosos a la necesaria relación de buena vecindad y amistad que debe prevalecer en lo adelante entre República Dominicana y Haití. Esto así, para que cada uno dentro del marco de su propia identidad, encuentre y desarrolle los puntos de común interés para beneficio mutuo. Para que emprendamos acciones que no deben ejecutarse por separado porque pierden eficacia, como son los programas sanitarios: la lucha contra el contrabando, el narcotráfico y el crimen organizado; la inmigración ilegal y tantos otros aspectos que es de esperar puedan canalizarse ahora a través de la Comisión Bilateral, reactivada con motivo de la visita del Presidente Fernández a Haití. Todo ello sin dejar de lado la posibilidad de emprender obras de común beneficio, principalmente en el área fronteriza y de incrementar el intercambio comercial que se estima pudiera tener para nosotros un potencial de exportación superior a los mil millones de dólares.
Saludable que donde antes había espinas, hoy solo queden rosas. Y que tanto el pueblo dominicano como el haitiano puedan trabajar por su bienestar en paz, armonía y cooperación.
TELEDEBATE. Telefuturo. Canal 23. ?teledebate@hotmail.com?
2010-08-04 15:19:37