Mario Rivadulla.
Jueves 12,Ago.2010.
La explosión la noche del pasado martes de una planta de gas en Tamboril puso en evidencia, por via de recordatorio, varias situaciones irregulares.
La primera de todas por nueva vez la crónica debilidad de los cuerpos de bomberos, tan añeja como la crisis eléctrica. En los años ya un tanto remotos del entonces Presidente Balaguer existía la Asociación Pro Ayuda a los Cuerpos de Bomberos. Presidida por el dinámico empresario Horacio Alvarez Saviñón, propietario de la Pepsi Cola, la misma se dedicaba a recoger fondos en el sector privado para dotar a los cuerpos de bomberos. Además, gestionaba, sobre todo en los Estados Unidos, la donación de equipos y carros bombas aún en capacidad de brindar servicio pero ya desechados por los siempre muy actualizados, bien retribuídos y equipados bomberos norteamericanos en contraste con las condiciones precarias de sus homólogos criollos, quienes por otra parte percibían unos salarios miseriosos. No parece que esa situación de precariedad haya variado sustancialmente desde entonces, al menos en la mínima medida requerida para realizar su riesgoso trabajo.
La segunda, reveló que según el director de DIGENOR, Fernando Santos, desde el pasado año 2009 en que fue inspeccionada, se le notificó registraba una serie de irregularidades que debía corregir.
Y la última, que pese a lo anterior, la tal planta continuó operando sin que al parecer adoptara los correctivos de lugar.
El resultado de todo esto fue un evento que si bien no provocó victimas fatales quizás por haber ocurrido fuera de horas de atención al público, provocó quemaduras de diversa gravedad a unas catorce personas, destruyó una fábrica de embutidos y varias viviendas y ocasionó el lógico pánico que suelen crear hechos de esta naturaleza.
Preguntas obligadas:
Después que DIGENOR, en base a la inspección llevada a cabo en la planta siniestrada, detectó diferentes anomalías en la misma y reclamó que fuesen corregidas, ¿se confirmó que dichas irregularidades podían ser resueltas sin que la planta dejase de operar y sin riesgo de un accidente?
¿Se le otorgó un plazo a los propietarios del negocio para tomar los correctivos de lugar? ¿Qué organismo, en tal caso, era el encargado de verificar que los mismos se adoptaran con la prontitud y eficacia requeridas? ¿Se llevó a cabo tal comprobación?
Todo parece indicar que no fue asi. O lo que sería peor, que por vía de influencias, se hizo tabla rasa de las indicaciones de DIGENOR, no se adoptaron las disposiciones recomendadas y se decidió de manera ilegal y arbitraria, amparados en uno de los tantos espacios de impunidad que en el país arropan acciones reñidas con la ley, continuar operando el negocio.
No es el primero, ni el único caso, aunque lo ideal es que fuese el último. Pero, por el contrario, las islas de poder entre nosotros son tan numerosas y variadas y se imponen con tanta facilidad que de nada o poco sirven los organismos existentes y las leyes vigentes para que se cometan todo género de abusos y arbitrariedades: desde montar y operar cualquier negocio que fabrique o comercie productos de manejo delicado y alto riesgo en medio de un complejo de viviendas, al lado de un colegio o una iglesia hasta pretender levantar una Torre de Plata de 31 niveles en un sector cuya densidad es de apenas seis y además, hacerlo de manera medalaganaria, sin licencia ni aprobación.
Por eso, estamos como estamos.ñ
TELEDEBATE. Telefuturo, Canal 23. ?teledebate(a)hotmail.com?
2010-08-13 12:41:38