Opiniones

EL TIRO RAPIDO DE LA SEMANA

Mario Rivadulla

Viernes 20,08,10

Días atrás en una vigorosa nota editorial, el matutino El Caribe censuraba el hecho de que en el portal que posee el gobierno haitiano en INTERNET, aparece un relación de los países y organismos que han ofrecido donaciones para la refundación del territorio vecino con motivo del devastador terremoto que redujo a escombros gran parte de Puerto Príncipe, su ciudad capital, en la cual inexplicablemente se omite el nombre de la República Dominicana.

Resaltaba el editorialista del diario de la mañana, cómo el gobierno en la persona del propio Presidente de la República y el pueblo dominicano fueron los primeros en acudir de inmediato a prestar socorro a los damnificados, con una largueza que excede con mucho nuestras posibilidades y que en términos proporcionales, resulta mucho más generosa que los aportes ofrecidos por las naciones más poderosas del orbe.

No fue una acción coyuntural. Desde entonces, el mandatario dominicano hizo causa propia de nuestro país la desgracia del vecino, ha movido cielo y tierra convocando cumbres y asistiendo a foros internacionales, reclamando prestarle auxilio no ya solo para aliviar las penurias del millón y medio de damnificados sino para convertir a Haití, a partir de esta desgracia, en un Estado viable capaz de garantizarle una opción decorosa de vida a sus habitantes dentro de sus propias fronteras. Más aún: cuando las propias autoridades haitianas se quejan de que apenas han recibido menos del dos por ciento de las ayudas ofrecidas, ya la promesa dominicana de levantar una universidad para capacitar a miles de jóvenes en las profesiones requeridas para construir el Haití del futuro ha comenzado a concretarse.

Es en este marco de injusta omisión, que creemos más propia de olvido que acto premeditado de desconsideración, sobre todo después del entusiasta recibimiento que el Presidente García Preval y el pueblo haitiano otorgaron en su reciente visita al Presidente Fernández, que se produce la reivindicadora declaración de la Organización Mundial de las Naciones Unidas con motivo de la celebración este pasado jueves del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, sobre el papel desempeñado por el país en las tareas de socorro a Haití y el reconocimiento en acto público al mandatario, al Estado, la sociedad civil, el sector privado y a todos los dominicanos por sus ilimitadas muestras de solidaridad.

Un párrafo de la declaración en especial, resalta ese proceder cuando enfatiza la que califica de ?ejemplar e inspiradora respuesta humanitaria brindada por la República Dominicana hacia las víctimas ha sido y seguirá siendo un modelo para el resto de la humanidad?.

Más claro y contundente, imposible. Aquí cabe repetir aquella frase un tanto festiva de ?no más palabras, magistrado?.

El tan explícito y exultante reconocimiento del organismo mundial lava cualquier olvido, compensa toda omisión. El mundo está consciente, quizás en muchos casos por vez primera, de la generosidad que anidamos y la solidaridad que somos capaces de mostrar. Pensamos que al margen de cualquier rastro de prejuicio o enfermizo resabio, el pueblo haitiano, en su hora de tan dramático infortunio, también lo reconoce por la trágica experiencia vivida.

Hoy debemos sentir el inmenso orgullo que se deriva de la declaración y el reconocimiento de las Naciones Unidas al tomarnos como ejemplo, inspiración y modelo de ayuda humanitaria a seguir por los demás países.

TELEDEBATE. Telefuturo. Canal 23. ?teledebate@hotmail.com?

2010-08-23 13:35:33