El tema de la financiación de los partidos políticos y las campañas electorales es recurrente dentro de las organizaciones políticas, ya que por las grandes sumas de dineros que estos procesos implican, el funcionamiento del sistema político esta condicionado por los aportes económicos que hacen tanto las personas como las instituciones a los partidos y los candidatos que compiten por la obtención del poder, por ello el tema de la financiación electoral y política reviste gran importancia para el desarrollo de las instituciones democráticas y para el desarrollo del proceso político de las naciones.
Por ello, es conveniente que conversemos sobre los ingresos y gastos que tienen que hacer las organizaciones políticas tanto para su funcionamiento como para sufragar los procesos de elecciones. En este aspecto, la financiación política y electoral viene a cubrir tanto las actividades electorales. así como aquellas actividades permanentes u ordinarias de las organizaciones políticas. En lo que concierne a la actividad política siempre se ha dicho que la democracia no tiene precio, pero que tiene un costo de funcionamiento que debe ser cubierto por las instituciones y las personas que forman parte de la fuente de financiación que da sustento y apoyo a las organizaciones políticas para su desenvolvimiento institucional. En este aspecto debemos decir que precisamente la función de la financiación política electoral viene a cubrir los costos que necesita cubrir el sistema democrático para su desarrollo y crecimiento.
Una relación equilibrada entre el dinero y la política es la clave para el buen funcionamiento del sistema político y la calidad de la democracia, por ello el factor mas importante para generar equilibrio político y social, en una nación, es cuando la competencia, vista en su dimensión política y económica, entre los principales actores, que intervienen en el proceso político- electoral es equilibrada entre las partes, por ello para la democracia es vital que sea el sistema político el que controle el dinero y no que sea el dinero el que controle el sistema político, ya que si fuese el dinero el que somete al sistema político a sus designios el sistema democrático sufriría mermas y deterioros en su funcionamiento y por tanto en su crecimiento y desarrollo en el seno del sistema político representativo.
En lo que concierne a los costos de las campañas electorales y a los costos del funcionamiento de las organizaciones políticas, sabemos que son cada vez mas elevados para los partidos, por ello las fuentes de financiamientos son cada vez mas diversas y por tanto provienen de diferentes fuentes de financiamientos, incluyendo fuentes licitas e ilícitas de ingresos de fondos que van destinados a sufragar las campañas electorales y los procesos institucionales en el seno de los partidos políticos, por ello se debe velar porque los dineros que sirven de financiamientos de las campañas y a la vida institucional de las organizaciones políticas no terminen por socavar las existencia de los partidos, ya que si el dinero que respalda candidaturas, dentro de los partidos, no tiene un origen legitimo, ello amenaza la democracia en su base de sustentación que son los partidos y sus principales dirigentes.
Cuando las instituciones o personas aportan fondos a las organizaciones políticas, esos aportes los convierten en protagonistas del proceso político y electoral de la nación, por ello debemos llamar la atención sobre los daños que se hace a las instituciones democráticas cuando los criterios prevalecientes entre los principales dirigentes políticos de un país desconocen la importancia que tiene preservar las instituciones políticas como instrumentos al servicio del desarrollo, y no como meros instrumentos al servicio de intereses privados y alejados del bien común, ya que no debemos perder de vista que el Estado, a través de los gobierno de turno debe promover el bienestar de los gobernados, como condición necesaria para preservar, fortalecer y desarrollar el sistema político que nos sirve de sustentación como nación democrática.
Todos sabemos los riesgos que implica la relación que se establece entre el dinero y la política dentro de los procesos electorales, ya que para nadie es un secreto que muchas veces esos procesos son permeados por el dinero proveniente del crimen y la corrupción y ello, como es natural y de forma automática profundiza la crisis de confianza que tiene la población en los partidos, por ello hemos visto que el tema del financiamiento de los partidos y las campañas electorales, de forma recurrente, ha estado ligado a la corrupción política y al trafico de influencia en muchos países de la región latinoamericana.
El financiamiento de las campañas electorales y de las organizaciones políticas no es una actividad corrupta per se, sin embargo no por ello debemos perder de vista que la historia política de muchos países latinoamericanos ha estado ligada al tema de la corrupción política y lo peor de todo es que los escándalos de corrupción han estado rodeados de una impunidad, que se ha tornado en recurrente en muchos países de la región. En este aspecto lo aconsejable es que la financiación política y electoral se maneje en medio de un clima de transparencia y que los gobiernos mejoren sus legislaciones sobre el financiamiento a las instituciones políticas, por ello lo aconsejable es que tanto los partidos, los candidatos y sus dirigentes divulguen sus flujos de ingresos y gastos ante instituciones independientes.
A esto se debe agregar la importancia que reviste establecer mecanismos de controles eficaces y marcos regulatorios de los fondos que manejan las organizaciones políticas, así como establecer un régimen de penalización riguroso que sanciones a las instituciones políticas y a los dirigentes que violen el régimen legal que regula la financiación de las organizaciones políticas y las campañas electorales.
En el financiamiento de las organizaciones políticas la importancia de un marco jurídico adecuado reviste mucha importancia porque el mismo contribuye a evitar la compra de votos y de influencias en el seno de los partidos y del mercado electoral, por parte de los grupos de intereses que interactúan en sus senos, de esta manera se ayuda a ir recuperando la confianza perdida por muchas naciones de la región en las organizaciones políticas. El establecimiento de un marco jurídico para regular la financiación de los partidos y las campañas también contribuye a equilibrar la competencia electoral y política entre los partidos que protagonizan el escenario político y electoral.
El establecimiento de un marco jurídico adecuado para el financiamiento de los partidos y los procesos electorales nos ayuda, además, a que los partidos tengan mayor autonomía, mayor transparencia con todos los recursos económicos que manejan y un marco jurídico de regulación eficaz nos ayuda también a que los partidos apliquen y respeten las normas establecidas en el mismo.
Evelio Arroyo es Sociólogo, Abogado y Escritor
Publicado del libro?Campañas Electorales? de su autoría.
2010-09-07 13:14:35