Reformas a la legislación de financiación de los partidos
10 Septiembre 2010.- Toda sociedad que desea organizar un sistema de partidos eficaz, que responda a las aspiraciones de la población, debe reformar el sistema de financiación de los partidos políticos, ya que esa es una condición necesaria para poder tener un marco jurídico apropiado que establezca penalizaciones a las organizaciones y a los dirigentes que violen las normas legales establecidas en la legislación de financiación vigente, ya que el establecimiento de un instrumento legal de penalización a las violaciones de las normas que deben regir el financiamiento a las entidades políticas contribuye a hacer mas transparentes las relaciones que establecen las instituciones privadas que donan recursos a los partidos y a sus candidatos a puestos públicos .
Aunque hay muchos países latinoamericanos que han ido avanzando en el marco jurídico que rige a sus naciones en materia de financiamiento a los partidos políticos, sin embargo hay otros que no han podido avanzar lo suficiente en sus legislaciones para favorecer el establecimiento de un instrumento que no sólo regule los recursos que reciben los partidos, sino también para que los mismos sean fiscalizados con fines de que quienes cometan violaciones a las normas establecidas sean sancionados, por ello el proceso de reformas que debe implementarse en materia de financiación política debe estar animado por el objetivo de fomentar una competencia política abierta y libre, pero sobre todo basada en condiciones de equidad entre las principales fuerzas políticas que interactúan en le escenario político y electoral de estas naciones.
Las reformas al sistema de financiación de las organizaciones políticas debe examinar los objetivos que se desean lograr con relación al sistema de partidos, además las mismas deben enfocarse en la eficacia de las normas que se vayan estableciendo en el seno del sistema político, ya que los efectos negativos de un sistema de financiación, la mayoría de las veces, son el resultado de una regulación ineficaz a los sistemas electorales y a las organizaciones políticas. Además las reformas al sistema de financiación política deben realizarse de forma combinada con las reformas electorales que demande el sistema político en su conjunto. Las reformas al sistema de financiamiento de las organizaciones políticas deben orientarse a garantizar una competencia electoral equilibrada entre las principales fuerzas políticas que compiten en el escenario electoral y en el seno de la sociedad.
Las reformas son, además, mecanismos que ayudan a aumentar los niveles de transparencias en el manejo de los recursos económicos por parte de los partidos y las mismas ayudan también a fortalecer los mecanismos de rendición de cuentas y de divulgación de los gastos y egresos de los partidos, tanto en los periodos electorales, como fuera de estos.
Las reformas, en materia de financiación política, son útiles porque ayudan a reducir la necesidad de grandes volúmenes de dineros para la operatividad de las organizaciones políticas y el montaje de los procesos electorales, ya que estas nos ayudan a reducir los mecanismos que disparan los gastos electorales. En este aspecto podemos señalar que las reformas, por ejemplo, nos ayudan a tomar medidas que acorten la duración de las campañas y también nos pueden ayudar a establecer límites máximos o mínimos en los gastos de los partidos. Pueden, además, establecer límites para restringir la publicidad política pagada a los medios de comunicación.
Las reformas pueden también enfocarse en combatir el tráfico de influencias, el clientelismo, la corrupción política y el ingreso de dineros ilícitos en las finanzas de los partidos, ya que la adopción de medidas eficaces para frenar los actos ilícitos, tanto en las organizaciones políticas como en el Estado, contribuyen a restablecer la confianza de la población en las organizaciones políticas. En este aspecto debemos decir que los objetivos de las reformas al financiamiento de los partidos deben estar orientados a mejorar el uso de los fondos públicos, invirtiendo en el fortalecimiento de los partidos democráticos. En este sentido, las reformas en su contenido y en sus dispositivos deben favorecer la inversión en actividades de investigación, capacitación y de formación y en el fortalecimiento e institucionalización del sistema de partidos.
Las reformas al sistema de financiación de los partidos y las campañas deben orientarse, en otro aspecto, a consolidar el Estado de derecho y a fortalecer la capacidad de hacer cumplir las normas que contiene la legislación electoral y política en materia de financiación política. En este aspecto es conveniente contar con órganos de control que sean fuertes y autónomos, así como de medios de sanciones eficaces, que puedan combinar, al mismo tiempo, los mecanismos de recompensas y de castigos. Las reformas a establecerse deben abarcar una visión de conjunto en donde se combinen marcos legales efectivos con órganos de controles eficaces y donde la cultura política desempeñe un rol importante, ya que si las reformas planteadas no arrojan los cambios que se necesitan poner en practica en los sistemas políticos de muchas naciones latinoamericanas, entonces estos seguirían arrastrando las mismas deficiencias y debilidades que arrastran en el presente.
El objetivo de las reformas es tanto político como técnico y para el mismo no existen soluciones a la vista que sean realizables de forma mágicas, por ello un buen sistema de financiamiento es aquel que ayude a garantizar una competencia política libre y equitativa, lo cual es una condición necesaria para fortalecer la confianza publica en los partidos, la política y la democracia. Para el logro de este objetivo se necesita, repetimos, mejorar la transparencia del sistema de financiación política, por ello las reformas planteadas deben tomar en cuenta que la financiación pública que se otorgue a las organizaciones políticas debe guardar una relación con los esfuerzos que hagan los dirigentes de los partidos para conseguir sus propios recursos.
Las reformas deben regular, además, el financiamiento que proviene del sector privado para evitar que el trafico de influencias y la corrupción les quiten efectividad a esas donaciones de recursos. Las reformas de financiación política deben ocuparse también de la divulgación de informes periódico de auditorias y de los informes contables para que el publico en general tenga acceso a los mismos, deben divulgarse también los gastos hechos en los capítulos de publicidad de los partidos, ya que ello es una condición necesaria para manejar con transparencia los fondos donados. De esta forma se supervisan los ingresos y la forma en que se gastan los recursos donados por parte de las organizaciones políticas y sus dirigentes.
Las reformas deben contemplar un control, donde las autoridades políticas y financieras sean autónomas y dotadas de los poderes legales suficientes para investigar y supervisar y de ser posible instruir e iniciar procesos judiciales que incriminen a quienes violen los dispositivos de la ley de financiamiento de los partidos y de los procesos electorales. En este aspecto es determinante que exista una voluntad firme a favor de las reformas que se desean ponen en vigencia. Para conseguir el establecimiento de las reformas planteadas se necesita la ayuda de una opinión pública presionando por la transparencia. También ayuda al logro de estas reformas de financiación política la presión que puedan ejercer los medios de comunicación, el sector empresarial y las organizaciones de la sociedad civil.
En materia de financiamientos a los partidos políticos se deberá contar con dirigentes compromisarios en respetar y cumplir las normas que se establezcan, ya que si los dirigentes políticos no se comprometen a llevar a cabo las reformas y luego a respetarlas, sin ellos no seria posible conseguir una ley de financiamientos a los fondos donados a las organizaciones políticas. En este aspecto no debemos perder de vista que el mayor desafío que enfrenta la democracia en la región latinoamericana es la necesidad de mejorar la calidad de la política y de los políticos para reconectarlos con la ética y ponerlos al servicio de los problemas reales de la población y estos objetivos solo se pueden lograr con partidos mas fuertes, mas democráticos, mas institucionalizados y firmemente comprometidos con estos propósitos de enrumbar el acontecer político y electoral de estos países por nuevos rumbos y asumiendo nuevos métodos en el ejercicio político, con miras a construir una cultura política mas comprometida con la solidaridad y el bienestar de la gente.
Evelio Arroyo es sociólogo, abogado y escritor
Publicado del libro ?Campañas Electorales? de su autoría
2010-09-10 13:14:06