? Cuba: «el modelo ya no funciona ni siquiera para nosotros mismos» – Fidel
? Al Líder de la Revolución se le toma la palabra en ambos sentidos, en lo que dijo y en lo que quiso decir
POR: Roberto Cobas Avivar |
La modelación del ?socialismo real cubano? se ha agotado: ?no funciona ni para nosotros mismos?. La sentencia ha sido lanzada al aire por el Líder de la Revolución cubana, ?sin amargura ni preocupación? – admite. No la conceptualiza, no la desarrolla, no la debate, lo afirma. Han pasado cinco años desde que en círculo estrecho en el encuentro sostenido con los universitarios aseveraba que la Revolución no la destruirían ?ellos?, podrían hacerlo sólo los cubanos.
La primicia le da la vuelta al mundo. Los cubanos sin opciones a informarse más que de las fuentes del Estado no sabrán bien de qué se trata hasta pasada la tempestad. Los apologetas locales del modelo fracasado – conectados con el mundo exterior por el privilegio de ser ?cuadros? – saldrán poco a poco del estupor y la emprenderán contra las interpretaciones incómodas de la declaración ?de marras? ? tal como en la mediocridad de la ignorancia beligerante empobrecen hasta el lenguaje. Pero por mucho esfuerzo que haga la burocracia política orgánica por atenuar el impacto de la buena nueva o transfigurarla a imagen y semejanza de su propios deseos o su propia incompresión, la realidad objetiva, sin embargo, se mueve.
El Líder de la Revolución ha adquirido plena conciencia de que el tiempo, a pesar de que intentemos reducirlo a la historia vivida no existe más que como el movimiento de nosotros mismos. Las cortinas caen y la puesta en escena termina. Trece años sin Congreso y sus ejecuciones indefinidamente suspendidas. Un intento paliativo de Conferencia partidista perdido en la polvareda del camino. La fuerza rectora de los destinos del país – más allá de las intenciones revolucionarias – absorta por las ?mieles del poder? del Estado, no importa el tamaño de las parcelas de ?gestión y administración? que se usufrutúan. El Partido metamorfoseado en burocracia política y convertido en quinta-esencia del Estado se devela víctima de la omnipotencia del poder. El pensamiento único por encima del pensamiento socio-colectivo. De presupuesto thintank político a escuela de ?cuadros? para indoctrinar y hacer valer la «razón de estado». El pueblo, leal donde los haya, como un convidado de piedra por las eternas instrucciones de arriba, padece de «un cansancio histórico», como proverbialmente lo define L.Padura. El diálogo crítico con la sociedad sobre los problemas críticos de la realidad, reducido por el imperio político del pensamiento único a la paráfasis de la unidad dialéctica espacio-tiempo: ?todo en su lugar y en su debido momento?.
Si la oposición anti socialista interna y sus aliados externos piensan que es el momento de hacer leña del árbol caído, ignoran la dialéctica de la naturaleza. Del fruto caído por maduro se espera un árbol nuevo. Desde la intermediación del materialismo dialéctico se ha negado lo que se tenía que negar. Lo ha negado la propia vida. Reconocerlo era la responsabilidad política más importante del Líder una vez vuelto del viaje en el tiempo. Reconocerlo era la única forma de reconectar con el pueblo y con su propio pensamiento. La única vía de sacar al Establisment estado-partidista del letargo burocrático. La única vía desde su autoridad como Primer Secretario del Partido de remover la alfombra de los dogmas establecidos por el propio Partido.
La declaración del Líder de la Revolución no ha sido un paso en falso, como se pretende interpretar. Ha sido la expresión del conciente y de la idea política pensada. ?Mi esponsabilidad ? asume ahora ? es decir las cosas para que la gente piense?. Desde la liberación de sus funciones como Jefe de estado, la única posibilidad racional de retorno ha sido como Jefe del Partido. La posibilidad de la división institucional de funciones entre el Estado y el Partido ha quedado planteada de facto. ¿Lo asumirá definitivamente así el anunciado VI Congreso del Partido? Las definiciones políticas son de calado. El llamado centralismo democrático ha sido la doctrina política que ha dado vida al pensamiento único. Convertida en dogma político la unidad adquirió la fragilidad del acero y toda necesidad e intento de abrazar la dialéctica contradictoria propia del pensamiento crea parálisis mental. El Líder lo sabe. Todos o casi todos, que no es lo mismo pero es igual, lo sienten.
La declaración de Fidel es sin dudas de alcance político histórico para la suerte de la nación cubana y el proyecto socialista de la Revolución ¿Cómo decirle al pueblo que la modelación socioeconómica y política sobre la que se le ha convencido para que trabajaran con denuedo y sacrificio durante tantas décadas ya no funciona ni para ellos mismos?. El dilema es retórico, porque el pueblo ha estado esperando que sea Él por fin el convencido. El pueblo está preparado para eso y para mucho más. La que no lo está es la clase burocrática, cuya razón de ser se quiebra si el Estado de la burocracia se cuestiona desde la autoridad política del propio Líder. Pero el problema no son las razones particulares, sino el presente y el futuro que se decide con la transición socialista o la traición capitalista.
Permitir que el «Fidelismo sin Fidel» se conviertaen la bandera de la burocracia estado-partidista dogmática, constituye condenar el devenir de la nación cubana a una lucha fratricida. La dictadura de la burocracia en nombre del pueblo, o el poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.
El «modelo político» ya no funciona porque la dirección verticalista de la sociedad ya no responde a las necesidades de desarrollo del pueblo cubano. La necesidad del dominio sobre el movimiento de la sociedad ha perdido toda la objetividad que legitimó la consolidación del poder revolucionario. Ese es el ciclo que cierran los 50 años del proceso sociopolítico.
El «modelo socioeconómico» no funciona para todos porque responde a las necesidades de un modo de producción establecido en función de la centralización del poder. El carácter estado-centrista de la economía ha obedecido a la concepción del dominio sobre el movimiento de la sociedad como presupuesto de gobernabilidad política y gestión económica ?eficiente?.
El ?modelo? no funciona no porque lo haya declarado sin un ápice de amargura ni de preocupación el Líder de la Revolución. Razón por la cual tampoco comenzará a funcionar porque se haya supuestamente retractado ante el impacto de su declaración informal. El ?modelo? sencillamente ha agotado su capacidad endógena de resistencia. Eso es lo que experimenta bajo la piel la sociedad cubana.
El cansancio histórico de la sociedad cubana no es sinónimo de derrota, sino de no poder. De no poder tomar en sus manos la gestión de los medios de producción que aún le pertenecen. De no poder hacer valer la potencia del trabajo. De no poder cortar las amarras de la Revolución que aún no ha dejado de significar pueblo. De no poder como pueblo asumir la adultez de los 50 años y tener que permanecer llevado de las manos por el miedo de los padres fundadores. El miedo a que las nuevas generaciones sean lo que deben ser: la negación dialéctica de lo hasta aquí «construído». Del socialismo de Estado al estado del Socialismo.
La necesidad del pueblo cubano que habita la Cuba profunda de soltarse las amarras, asumirá la conexión del Líder con el pueblo ydefenderá la certeza de su declaración revolucionaria. La discutirá a pie de calles y veredas a través de toda la Isla aunque no salga al aire el debate popular. La burocracia estado-política dogmática y la intelectualidad orgánica a ella defenderá a brazo partido su razón de ser e intentará a diestra y siniestra sustentar que ha sido una mala interpretación de los interlocutores del Primer Secretario del Partido.
Si el capitalismo no constituye opción para Cuba, tal como reafirma el Líder de la Revolución en su réplica a cualquier mal entendido, el doble mensaje ha sido claro para el dogmatismo del Partido. El haber constatado que el ?modelo? cubano ya no funciona, significa ni más ni menos que no funciona el modelo político y socioeconómico como sistema estado-centrista burocrático. No funciona el modo de producción e intercambio regido por el monopolio estatal de la propiedad y las relaciones de trabajo asalariado. No funcionan relaciones sociales de producción que no gozan de la autonomía de la asociación de sus sujetos ni de la autogestión de la producción. No funciona el sistema de administración burocrática de la economía del «ordeno y mando». No funciona la planificación burocrática verticalista del gasto público ? servicios sociales y producción material. No funciona la economía sin mercado. No funciona el estado autoritario. No funciona la sociedad sin soberanía ciudadana.
Pero nada de ello justifica que en nombre del reformismo economista coyuntural se pretenda reparar lo que no funciona con la introducción el virus mortal del capitalismo: la institución burguesa de la propiedad privada.
Al Líder de la Revolución se le toma la palabra en ambos sentidos, en lo que dijo y en lo que quiso decir. El ?modelo cubano no funciona ni para nosotros mismos?. Pero no es posible que querramos para Cuba el capitalismo.
La conjugación de ambas declaraciones conlleva a entender que el Partido se pronuncia en la voz de su Primer Secretario por la transición socialista fuera de toda contaminación capitalista. Por la cabal comprensión del ?momento actual cubano? visto a la luz del materialismo dialéctico. Por la negación dialéctica del «socialismo de estado» revolucionando las contradicciones que inmovilizan la transición hacia el socialismo. Por entender sin sofismas a Marx: ?El socialismo vulgar – y por intermedio suyo una parte de la democracia – ha aprendido de los economistas burgueses a considerar y a tratar la distribución como algo independiente del modo de producción, y por tanto, a exponer el socialismo como una doctrina que gira principalmente en torno a la distribución. Una vez que está dilucidada la verdadera relación de las cosas ¿Por que volver atrás??
No es meridiana la idea del Líder de la Revolución pronunciada en la Escalinata de la Universidad de la Habana (agosto 2010) entendiendo que ?La distribución justa de las riquezas materiales y espirituales, que el hombre es capaz de crear por el fabuloso desarrollo de sus fuerzas productivas, es ya la única alternativa posible?.
La condición de que la distribución de las riquezas materiales y espirituales que el hombre es capaz de crear pueda ser justa, está en que el hombre pueda producir en libertad sin el imperativo de explotar el trabajo de sus semejantes. En la condición de que la propiedad sobre la fuerza de trabajo no sea la razón de ser del modo de producción con que se produce la riqueza. En la condición de que el estado no le sustraiga al hombre en nombre de su liberación de la propiedad privadasu integridad como sujeto socioeconómico y político.
En consecuencia, el debate cubano sobre la superación del modelo agotado no puede aceptar acríticamente la apreciación del Líder de la Revolución acerca de que el problema está en la productividad del capital dándolo por neutral. A ello justamente apunta ver en el modelo chinola via expedita hacia el socialismo. Tal como lo viene viendo la dirección del Partido, los medios oficiales del Estado y la intelectualidad orgánica a los mismos[1]
En esa corriente de pensamiento liberal burgués se fundamenta la restauración en Cuba de las relaciones sociales de producción capitalistas que germinarán a la sombra del reformismo economista.
Las reformas economistas no pueden introducir por la puerta de la cocina determinaciones políticas estructurales que no sean debatidas en todo su alcance con el pueblo cubano. No pueden subestimarse los intereses legítimos de la absoluta mayoría del pueblo. No puede subestimarse su educación y su cultura política para asumir el debate democrático sobre la transformación del sistema de propiedad estatal. No se le podrá exigir al pueblo que asuma la responsabilidad por cambios estructurales que no hayan sido debatidos y consensuados con la nación. En su defecto el derecho de rebelión quedaría legitimado y no habría fuerza política que impidiese su manifestación en la defensa que los trabajadores hagan de sus propios derechos.
Si la restauración de la explotación privada de la fuerza de trabajo asalariado no se redefine económica y jurídicamente dentro de la lógica del trabajo, nada impedirá que la acumulación privada de capital establezca su propia lógica de reproducción. Por lo tanto ? más allá del griterío fanático de la ignorancia beligerante y/o del oportunismo político burocrático ? lo que importa al interés de los trabajadores cubanos es la clara definición sobre cómo queda dentro del reformismo economista impulsado por el Partido y el Estado su posición con respecto a la posesión de los medios y el capital.
El pensamiento escolástico de que las empresas estratégicas – los medios fundamentales de producción según el ?marxismo vulgar – no se entregarán en propiedad privada, asume que seguirán en manos de la gestión exclusiva de la burocracia apoderada. Ese control burocrático sobre la economía constituye un poder políticamente enajenado. En virtud de ello, los intereses materiales que incuba llevan a esa burocracia, ante momentos de definiciones políticas críticas, a pactar su propio empoderamiento económico individual y familiar con la burguesía propietaria. En Cuba – como en todos los países del ?real socialismo? eurosoviético – estaría obligada a pactar con la burguesía propietaria extranjera. El omnipoder de la burocracia al frente de la gestión del capital no puede considerarse ni popular ni revolucionario. En cambio, la interpretación economicista de que la propiedad privada – no importe cual sea su capacidad de acumulación – será controlada por ?impuestos progresivos? en favor de la acumulación estatal, se inscribe en la doctrina del ?socialismo? liberal burgués. Nada en esas ideas despeja el camino hacia la emancipación del trabajo como factor del desarrollo económico y social. Todo en esas ideas se construye desde la filosofía y la economía política del capital.
La superación de ?aquella ofensiva revolucionaria? (1968) no está en la introducción de la explotación privada de fuerza de trabajo asalariado. El cambio ha de ser primero conceptual y luego consensuado, por cuanto con la política de hechos consumados se contamina estructuralmente lo que ha de ser superado. El concepto es uno: el ente de producción (de bienes y servicios) privado que explota fuerza de trabajo asalariado se monta en el derecho de los propietarios a expropiar la plusvalía del trabajo. No es ninguna casualidad que el proyecto contrarrevolucionario Varela defendido por la oposición anti socialista interna, defina suconcepción política en «el derecho de los cubanos a tener empresas privadas»[2]. No es casualidad que los auspiciadores políticos y patrocinadores yanquis y europeos de dicho proyecto lo defiendan como el verdadero cabayo de troya contra el proyecto socialista de la Revolución cubana.
Desde los convencimientos ideológicos del ?marxismo? vulgar y del ?comunismo? estalinista se escamotea el debate entendido y revolucionario con el pueblo de Cuba. Asumiéndose desde tales posicionamientos que el pueblo cubano no posee la cultura política ni el saber para debatir democráticamente la proyección conceptual y estructural de las reformas economistas que se implementan. Dando por supuesto que las reformas economistas han sido acordadas en asambleas populares y de trabajadores. Asumiendo por acordado lo que se haya expresado en los procederes conocidos de recolección compartimentada de «estados de opinión». Pero manteniendo alejada de la luz del día la opinión vertida.
Por la importancia que reviste develar cómo desde la ignorancia y la soberbia burocrática se lanza la oscura carga con que se le hace el juego a los enemigos de clase trabajadora cubana, veamos como ilustración cognitiva la construcción ?argumental? con que desde los podios universitarios que domina el pensamiento único se defiende la antidemocracia de las «medidas bajadas desde arriba».
Sobre el «proceso de actualización del sistema económico» con que el Partido identifica el reformismo economista emprendido, se escribe más para consumo externo que doméstico, (subrayados, RCA): ?De manera simultánea, dicho proceso va acompañado de la ampliación del ejercicio del trabajo por cuenta propia y su utilización como una alternativa más de empleo de los trabajadores excedentes, eliminando varias prohibiciones vigentes para el otorgamiento de nuevas licencias y la comercialización de algunas producciones, flexibilizando la contratación de fuerza de trabajo.
Paralelamente, se aprobó la aplicación de un régimen tributario para el trabajo por cuenta propia que responda al nuevo escenario económico y garantice que los incorporados a esta actividad contribuyan a la seguridad social, abonen impuestos sobre los ingresos personales y las ventas; y aquellos que contraten trabajadores paguen el tributo por la utilización de la fuerza de trabajo. Con ello,quedará socializada una parte significativa de los dividendos de quienes se beneficien de las nuevas condiciones creadas? ? N.M.Blanco (?Basta de estafar al lector(a) de Kaos?)[3].
Con el metalenguaje utilitario, la propia argumentación pone de relieve que el novum de la reforma economista estriba en: dar via franca a la ?contratación de fuerza de trabajo? por sujetos económicos no-estatales, introduciendo la institucionalización del contrato de trabajo capitalista, o sea la institucionalización de la fuerza de trabajo como mercancía; por cuanto ?aquellos que contraten trabajadores? constituyen de hecho y derecho propietarios privados, que compran trabajo asalariado; en el entendido de que ?los dividendos de quienes se beneficien de las nuevas condiciones creadas?, resultan de la plusvalía que los propietarios privados expropiarán a los trabajadores contratados como fuerza de trabajo asalariado; asumido ?el tributo por la utilización de la fuerza de trabajo?, como el impuesto con que el estado gravará parte de la plusvalía expropiada por el propietario privado gracias a la explotación del trabajo ajeno; viendo la ?socialización de parte significativa de esos dividendos? en la apropiación por parte del estado de parte del plusvalor extorsionado al trabajador en aras de su redistribución arbitraria desde la administración burocrática de la renta nacional.
¿En qué se diferencia la esencia de la idea que desde el podio universitario defiende la reforma economista del modo de producción esclavista «moderno» al cual el Líder de la Revolución reafirma que Cuba no ha de volver? Reinstauramos la propiedad privada sobre la fuerza de trabajo porque entendemos que esos trabajadores producirán como dios y el capital mandan bajo la explotación de los propietarios; ordeñaremos a esos propietarios ? a los trabajadores ya los ordeñan ellos ? y cuidaremos con el látigo del Estado que esos propietarios no se las den contra el Estado.Que no se las den contra el Estado de la Burocracia en cuyas manos quedan alienadas socialmente la industria estratégica y las finanzas. Y toda esa entelequia socialista nos irá llevando hacia la sociedad sin explotadores ni explotados.
Según la tribuna académica motu propio orgánica al pensamiento único, la mayor estafa de ese análisis «?se encuentra en una interrogante y afirmación acto seguido, a saber: ?¿A qué viene declarar via [sic] franca a la formación de una mediana burguesía propietaria en Cuba hoy??»[4], (el sic. es marca de esa tribuna).
La existencia de la pequeña burguesía en Cuba es una realidad objetiva. Su capacidad de acumulación ha estado recortada en esencia por el hecho de limitarse a la propiedad familar. Es decir, a una producción que se enmarca en el entendidode la producción mercantil simple (PMS). La experiencia demuestra que incluso esa propiedad en condiciones de disfunción sistémica como la del modelo socioeconómico cubano agotado, puede adquirir dinamismo exponencial. El hecho no niega que esa pequeña burguesía campesina constituya la fuerza productiva agraria más productiva del país. Lo que importa concienciar es que ello al mismo tiempo expresa la bancarrota del concepto y el modelo de la economía agraria estatalizada (estatal y estatal cooperativizada).
La mediana burguesía propietaria en Cuba no existe en tanto fenómeno estructural. La via franca a la explotación privada del trabajo asalariado constituye la premisa orgánica para su refundación. Dado que el Estado se desembaraza del empleo de la fuerza de trabajo excedente, la posibilidad de esa fuerza de estructurarse económicamente y su capacidad de acumulación como clase se armará en base a los flujos de capitales externos directos, especialmente provenientes del lógico redireccionamiento de las remesas familiares. Si la explotación privada del trabajo asalariado no se reduce a la figura mercantil de la «persona natural», en principio ajustado a la PMS, estaremos en presencia del nacimiento de la empresa privada capitalista en Cuba. Por cuanto se tendrá que aceptar la institucionalización de la «persona jurídica» como sujeto económico propio de la producción mercantil ampliada (PMA).
La declaración lapidaria (RCA, 2010)[5] del Presidente del Consejo ante la ANPP expresa la decisión política de introducir la explotación privada del trabajo asalariado en Cuba. Como el Primer Secretario del Partido, tampoco la conceptualiza, no la desarrolla, no la debate, lo afirma. No existe contraposición política democrática con el derecho a cuestionar públicamente desde el pensamiento crítico. Los medios de comunicación se limitarán al rol de cajas de resonancia acríticas. ?Esto son sólo avances, la avalancha viene detrás?[6], se escribe otra vez para consumo externo.
El alcance económico estructural y las consecuencias políticas estratégicas de la ?apertura? que el reformismo economista del Partido cubano lleva a cabo deben ser analizados con el pueblo cubano en profundo debate democrático.
¿Qué nos dice la experiencia políticamente cercana de la Revolución de Octubre? Con el decreto de la nueva política económica, NEP, el Líder de la Revolución rusa asume: un imperativo retroceso de naturaleza capitalista.¿Estamos en Cuba en las condiciones de la URSS de 1921?Ciento cincuenta millones de campesinos analfabetos y semi analfabetos, una burguesía agraria poderosa y una incipiente burguesía industrial dueña del conocimiento, crach económico absoluto, hambrunas que se cobran la vida de millones de personas, guerra civil interna devastadora, asedio militar atenazante de varias potencias imperialistas, marcan el drama y la lucha por la consolidación del poder revolucionario. El imperativo del retorno capitalista niega las políticas del «comunismo de guerra» (periodo especial en tiempo de guerra): renuncia a los programas del colectivismo en la economía; el pequeño campesino dispone libremente de las tierras y puede vender sus productos; se abre espacio a las empresas mixtas con un 50% de capital extranjero; se desestatalizan entregándose en gestión privada las empresas con menos de 20 obreros. En breve y hasta 1929 la recuperación económica es obtensible (superados los resultados económicos de 1913).
Puestas de relieve apenas dos años después las contradicciones políticas de la NEP, Lenin declara en 1923 (en ?Sobre el Cooperativismo?): ?Nos vemos obligados a reconocer que se ha producido un cambio radical en toda nuestra visión del socialismo?. A pesar de los resultados económicos que, bajo la economía privada de mercado, comenzaban a revertir la crisis, en sus reflexiones reubica el sentido político esencial de la NEP, argumentando que: ?el cooperativismo general de la población en nuestras condiciones es socialismo y es sólo eso lo que necesitamos». Para entonces, Lenin analiza y publica varios artículos de fondo – considerados por Bujarin como el legado estratégico leninista sobre la transición socialista – donde expone que el camino es la revolución que dé paso y fomente la sociedad de cooperativistas cultos libremente asociadosapoyados en el autogobierno de los soviets. Esa era la definición táctico-estratégica.Es decir, empoderamiento concreto orgánico-funcional de los trabajadores (del campo y la ciudad y esencialmente entre ambos). Con la muerte de Lenin la toma del poder por la burocracia estalinista es total. El industrialismo desarrollista sobre la alienación del trabajo asalariado y la propiedad estatal bajo el autoritarismo del partido-estado cobra estatus de ciudadanía. La continuidad del estado de la burocracia partidista con Kruchov se consolida. Ha bastado un poquito más de 50 años para que la URSS se fuera a bolina.
II
Veamos dónde está la contradicción lógica, económica y política de la idea sobrela necesidad sine qua non en la realidad cubana actual de la empresa privada que explota fuerza de trabajo asalariado.
Si lo que importa con la reforma economista es el auto empleo del ?excedente? de fuerza de trabajo y el sustento de sí mimos de esos trabajadores, de entrada la explotación de fuerza de trabajo asalariado contradice tanto el supuesto económico como la intención sociopolítica.
Si lo que importa es el impacto económico que se necesita, tendríamos que asumir que ese supuesto impacto daría al trastecon la «economía de la carencia» propia del modelo ?real socialista? (J.Kornai). Es decir, que le estaríamos mas que presuponiendo, asignándole a la explotación privada de la fuerza de trabajo asalariado el papel de eje del sistema económico.
Si en cambio asumimos que la explotación privada de fuerza de trabajo asalariado no está llamada a darle un vuelco de 180 grados a la economía de la carencia, sino que constituiría un paliativo al estado de carencia, entonces no podemos más que asumir la existencia de la propiedad privada limitada al de una PMS esencialmente paliativo-complementaria en el sistema económico.
Empero considerando, como es obligatorio hacerlo, que la economía de la carencia expresa una disfunción estructural del sistema socioeconómico, no tendría sentido ver la propiedad privada reducida a la esfera de la PMS. Para que su inserción sea realmente efectiva (que no es sinónimo de eficiente) tendríamos que considerarle pleno ?derecho de ciudadanía? como PMA. Es decir, garantizarle las condiciones institucionales adecuadas para una acumulación dinámica de capital. Estamos hablando de la adecuada institucionalización de la empresa privada en tanto «persona jurídica». De lo contrario lo que se entiende como solución, en realidad no tendría para la economía ningún resultado de impacto económico mediato ni sistémico importante.
Empero si, ante tal certidumbre, se le atribuyese a la empresa privada una importancia que va más allá de lo que asume la economía política del capital, estaríamos entendiendo por defecto y pregonando políticamente en Cuba las relaciones sociales de producción burguesas nada menos que como una necesidad de realización socio-ética en la sociedad.
En consecuencia, lo que tendríamos que hacer es plantearle al pueblo cubano que llegó el momento político de que, dado el quiebre del modelo socioeconómico implantado, vayan dejando de ser asalariados del estado y se dispongan a serlo de propietarios privados criollos y/o extranjeros, con todas las consecuencias económicas, sociales y políticas que ello significa. Porque no existe otra posibilidad de que la empresa privada impacte el estado de carencia y el crecimiento económico en la medida que el gobierno de la burocracia necesita que se produzca, mas que haciéndolo bajo la intensiva explotación de la fuerza de trabajo asalariado por dichos propietarios. El tecnocratismo de la política de impuestos progresivos aceptaría la explotación intensiva del trabajo asalariado por propietarios privados en el pragmatismo de que sean ellos los que expriman «la gallinita de los huevos de oro», ?yo-el estado? recojo los huevos, re-distribuyendo el fruto del trabajo de ?la gallinita ciega? para el apalancamiento del poder burocrático del socialismo estado-centrista.
La idea economicista sobre el sistema de impuestos progresivos nada tiene que ver con la capacidad de acumulación de la clase propietaria en relación con la asalariada (?la gallinita ciega?). En primer lugar, el impuesto progresivo es por definición inversamente proporcional al aumento de la producción (es un estímulo negativo). Pocos paísescapitalistas educados (antropo-culturalmente) logran neutralizar ese principio bajo la exigencia de la maximización de la ganancia entre las empresas privadas. Entonces, lo que se ignora es el condicionamiento de un conciente social competitivo-individualista que creará la propiedad privada en un extendido espectro de la sociedad cubana (empezando por no menos del 20% de la PEA calculado), cuyo impacto político real se reflejará en dinámicas sociales diferenciadoras, producidas por dinámicas económicas excluyentes en la esfera de la distribución primaria de la renta.
En cambio, si nos esclarecemos en el debate con el pueblo, que la empresa privada en tanto PMA no debería asumir ese rol en la recomposición de la modelación socioeconómica cubana, estaremos entonces discutiendo acerca de la PMS como necesidad paliativo-complementaria en elreajuste estructural de las relaciones sociales de producción al que debemos ir sin vacilaciones desde ya, si de transición socialista se trata. En ese momento lo que cuestionaremos es el fondo político de la necesidad de que nos salve de ladebacle económica una mediana burguesía propietaria. En contraste, con el enrumbamiento de la transición socialista estaremos discutiendo: la liberación de las fuerzas productivas de la sociedad sin necesidad de crear el caldo de cultivo a la servidumbre del trabajo bajo el afianzamiento de una nueva-vieja-conocida burguesía propietaria.
Ese proceso de liberación de las fuerzas productivas pone en su sitio la PMS como paliativo-complementario económico necesario, y sin detenerse en ello, va a lo esencial, a desdoblar radicalmente el regimen de propiedad estatal y su sistema de relaciones sociales de producción neo-capitalistas. De la misma forma que con un decretazo-político se puede dar via franca desde el poder del estado a la explotación privada de fuerza de trabajo asalariado, ¿qué impide (sin servirnos del ?marxismo? vulgar en la respuesta) que con mejor propiedad revolucionaria se declare y fundamente desde la ANPP via franca a un franco proceso de reorganización del sistema de propiedad estatal, según principios de socialización de la propiedad, la autogestión y el autogobierno comunitario? Se trata de entregar la propiedad, contrariamente a la afirmación del Presidente del Consejo de Estado, pero entregársela al pueblo, no mantenerla en manos de la gestión-usufructuaria fallida de la burocracia.
En consecuencia, el programa táctico-estratégico socialista es socialización y más socialización de los factores de producción. Por cuanto desde la perspectiva socioeconómica, el supuesto de eficiencia y ?productividad? de la producción no es un atributo per se de la propiedad privada. Es decir, no se puede inferir del mal funcionamiento de la propiedad estatal que sea necesario volver a la propiedad privada para que tengamos una producción mercantil eficiente en Cuba, en todo lo larga que se quiera imaginar la transición socialista. En consecuencia, lo reaccionario está en la tesis que considera la restauración de las condiciones de un proceso de acumulación primaria privada de capital como imperativo político, para tomar de esa forma eficiente la economía cubana.
Si es A.Smith quien fundamenta que la burguesía propietaria no trabaja más que a favor de sí misma (incluido ese simple carnicero que dueño de su carnicería emplea a uno o dos ayudantes), por la invariable necesidad de maximizar las ganancias de sus empresas privadas, a costa ? no puede ser de otra manera ? de la renta del trabajo asalariado; entonces ¿a qué viene dar por imposible que la propiedad socializada (desestatalizada) en sus disímiles formas posibles, pueda trabajar por sí misma como forma que se auto estrena, en favor de los trabajadores no-asalariados por razón de la autogestión socioeconómica, en tanto salud de la racionalidad socio-productiva?
El ejercicio analítico es elemental: si somos capaces de suponer y fundamentar que el ámbito de la producción mercantil ampliada (PMA) puede ser el dominio por excelencia de la propiedad cooperativa y la usufructuaria pública, ¿qué razón existe para considerar lo contrario, suponiendo al mismo tiempo lo dable de ese espacio a la propiedad privada?
Pero la pregunta determinante ahora es si la noticia del Primer Secretario del Partido constituye una convocatoria al verdadero debate democrático sobre los cambios conceptuales y estructurales que exige el sistema socioeconómico y político a los que se apela desde el Partido.
El reformismo economista emprendido por el Presidente del Consejo de Estado se enmarca en lo contrario. La nación no conoce su condición económica y social como sociedad-nación. La restricción de los cambios necesarios al economismo reformista será el hambre estructuralista de mañana. La posibilidad de convertir el círculo vicioso del agotamiento terminal del ?modelo? en círculo virtuoso del desarrollo racional se esfuma como la espuma.
El momento político es de trascendencia histórica. Por cuanto lo que está claramente en juego es el derrotero capitalista que con el reformismo economista estará gravitando sobre Cuba, o el rumbo hacia el empoderamiento del pueblo porel que aboga el proletariado cubano. El supuesto imperativo de una NEP a la cubana, o la necesidad de dar via franca a la liberación de las fuerzas productivas de mano de la socialización de los medios y la democratización del capital.
Lo que está en juego es la razón. La razón de la economía política del capital o de la economía política del trabajo. La razón de la revolución o de la contrarrevolución. La razón del Estado de la burocracia o de estado de la nación. La razón de la democracia o la estadocracia.La razón de la emancipación social o de la libertad condicional burguesa. La razón de loslos trabajadores o de los nepmen burócratas y privados.
RCA
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[1] RCA, ?El Partido toma partido por las reformas en Cuba? ¿un país, dos sistemas?, en: http://www.kaosenlared.net/noticia/partido-toma-partido-reformas-cuba-pais-dos-sistemas; y ?Cuba y China ¿quo vadis?, en: http://www.kaosenlared.net/noticia/cuba-y-china-quo-vadis
[2] RCA, ?En Cuba: a debate con los proyectos de las disidencias? , en: http://www.kaosenlared.net/noticia/cuba-debate-proyectos-disidencias
[3] En: http://www.kaosenlared.net/noticia/basta-estafar-al-lector-kaos
[4] Ibídem
[5] RCA, ?Cuba: la Revolución, ¿una victoria pírrica?, en: (www.kaosenlared.net/noticia/cuba-revolucion-victoria-pirrica
[6] Ibídem
Roberto Cobas Avivar en Kaos en la Red
2010-09-16 20:47:19