Opiniones

EL TIRO RAPIDO SOBRE VIOLACION DE MENORES

Mario Rivadulla

La revelación no puede resultar más inquietante y a la vez indignante. El hecho de que tan solo en los primeros seis meses del presente año y únicamente en la Fiscalía del Distrito Nacional, se hayan denunciado más de mil casos de niños abusados sexualmente es como para hacer perder la compostura aún a los caracteres más sensatos y equilibrados.

Peor todavía sin embargo, que tan solo el 37 por ciento de esos casos lleguen a los tribunales de justicia. Los demás son concertados fuera de los tribunales, como si la inocencia abusada de un menor pudiera ser negociada. En la mayoría de las ocasiones, los progenitores de los menores abusados desisten de la acción penal a cambio de compensaciones económicas. El niño abusado no cuenta. No recibe siquiera tratamiento psicológico indispensable para superar una situación que lo puede marcar de por vida. Mientras que el abusador sigue el libertad para seguir dando satisfacción a sus aberrantes instintos.

No es una situación nueva. Ya de mucho antes, una Fiscal muy diligente y de dedicado expediente, la doctora Roxana Reyes, nos confesaba en el curso de una entrevista en este mismo espacio, de esta situación insólita frente a la cual, los representantes del Ministerio Público se ven impedidos de accionar y el crimen queda sin castigo.

Pero también en esa ocasión, nos advertía la doctora Reyes, bien conocida por su campaña de cambiar juguetes bélicos por instructivos y por otras muchas actuaciones ejemplares en el desempeño de su cargo, que el registro estadístico de las denuncias recibidas entonces, como seguramente ocurre ahora, no reflejaban toda la cruda y penosa realidad.

Esto así, porque ya por temor a las represalias de los violadores, extrema pobreza de la familia de las víctimas, vergüenza social, hogares fragmentados o inexistentes, carencia de valores, o falta de confianza en la Justicia, la mayoría de los casos de violación no llegan a conocimiento de las autoridades fiscales. Esta opinión es también compartida por el psiquiatra José Miguel Gómez Montero y otros profesionales de esa especialidad, a los cuales hemos consultado al respecto y que en sus consultorios reciben con frecuencia casos que no son puestos en conocimiento de la Justicia.

Agrega impacto y mueve a mayor ira, el hecho de que en una gran proporción de los casos de menores abusados, los responsables sean los propios padres, los padrastros, los tíos u otros familiares o los llamados ?amigos de confianza?. Sobre esta circunstancia tan penosa, hay también cifras que mueven a profunda repulsión.

Las violaciones sexuales en general y en particular, las que tienen como víctimas a menores, en algunos casos hasta tiernos bebés de pocos meses, representan otra expresión más de la profunda descomposición moral en que hemos caído. De la pendiente de perversión en que vamos rodando cuesta abajo sin que nada parezca detenerla. ¿Indiferencia¿ ¿Aceptación pasiva y resignada como hecho inexorable? ¿Falta de un accionar más enérgico frente a estos hechos por parte de las autoridades pero también de la sociedad? ¿Pobreza, marginalidad, hacinamiento, promiscuidad, descomposición familiar, ausencia de principios, inversión de valores?

Quizás de todo un poco o más bien de todo un mucho.

TELEDEBATE. Telefuturo, Canal 23. ?teledebate@hotmail.com?

2010-09-29 17:26:32