Mario Rivadulla
Viernes 8,10,10
Sin casi encontrar resonancia ni al parecer quitarle el sueño a nadie, ha discurrido durante la semana la grave acusación que a comienzos de la misma hizo el Servicio Jesuíta a Refugiados y Migrantes sobre la mafia que opera la entrada ilegal al país de inmigrantes haitianos por vía de la frontera.
Según la entidad religiosa, se trata de un negocio multimillonario, perfectamente organizado y llevado a cabo con la complicidad directa de autoridades que tienen a su cargo la vigilancia fronteriza.
Los viajeros indocumentados, según afirma, salen de Jimaní hasta SantoDomingo siguiendo una ruta fija. Durante el trayecto, los vehiculos que los transportan deben pasar por unos quince puestos de control a cargo de tres organismos especializados y el Ejército. En cada uno de ellos se entregaría, como tarifa fija, la suma de 100 pesos por cabeza. En total, mil quinientos pesos de peaje por cada indocumentado. El costo total del viaje, sin embargo, puede oscilar entre 3 mil hasta 9 mil pesos.
Los datos señalados fueron presentados por Graziela Scudu, investigadora del Servicio Jesuíta, en el Centro Bonó, hablando a nombre del Observatorio de Derechos Humanos de la organización católica. En el mismo encuentro, también intervino el Subdirector de Migración, Miguel Santos Román.
La denunciada complicidad de militares de servicio en los puestos de control con el tráfico de ilegales es reiterativa pero no limitativa. Conocemos casos de comerciantes que nos han denunciado que en dichos puestos tienen también que pagar peaje por las mercancías que transportan. Pese a la falta de novedad de la denuncia, nada de positivo se ha hecho hasta el presente para descontinuar estas prácticas.
La razón según se expuso en la presentación que comentamos es que, por lo general, cuando el tema se mueve a nivel de escándalo público, la única acción que se toma es la sustituir y trasladar las dotaciones. No hay sanción para los responsables que sirva de elemento disuasivo para evitar la repetición de estas prácticas punibles, que continúan produciéndose ahora con nuevos beneficiarios.
En ocasiones, algunos choferes se arriesgan a tratar de evadir los controles, tomando rutas alternas o descargando a sus pasajeros antes de llegar a un control.
En tal caso, corren el riesgo de verse perseguidos si son descubiertos. Se recuerda que en más de una oportunidad, conductores y pasajeros han perdido la vida a manos de iracundos guardias que al verse burlados y no poder cobrar peaje la han emprendido a tiros contra los mismos.
De cierto, la presencia de indocumentados haitianos en el pais es significativa y tiende a incrementarse como consecuencia del destructivo sismo que redujo a escombros gran parte de la ciudad de Puerto Príncipe. Es una situación que crea una creciente inquietud por las diversas consecuencias negativas que origina, desde la ausencia de control sanitario hasta la introducción a territorio nacional de elementos catalogados como de alta peligrosidad, que por miles se evadieron de las cárceles aprovechando el caos y la confusión originados por el fenómeno telúrico.
De ahí la gravedad de la denuncia del Servicio Jesuíta de Refugiados y Migrantes que no por falta de novedad, ya que se trata de una situación que arrastramos de viejo como tantos otros problemas que nos aquejan, debiera interesarnos menos. Sobre todo a las propias autoridades militares para aplicar de inmediato las más enérgicas medidas correctivas antes de que continúe agravándose más de lo que ya está, que no es poco precisamente.
TELEDEBATE. Telefuturo. Canal 23.?teledebate@hotmail.com?
2010-10-11 12:15:33