Opiniones

SI DE SERVIR A LA UASD SE TRATA… ¿POR QUÉ GASTAR MILLONES DE PESOS EN CAMPAÑA?

REFLEXION E IDEAS PARA EL CAMBIO

Contrario a lo que ocurría en la UASD de las décadas de los 60, 70 y 80, aquella institución de fundamentos éticos y morales; la universidad del ejemplo democrático, donde acrisolaban ideas y propuestas para eficientizar el cumplimiento de su misión, pasa que en la academia de hoy la competencia electoral, en gran medida, se fundamenta en el clientelismo, el populismo, la politiquería de poco kilate y el soborno salarial. Lo que trae aparejado la inversión de sumas cuantiosas de dinero que ni siquiera apuntan y apuestan hacia el triunfo de un equipo, sino a la imposición electoral de UNA PERSONA EN CALIDAD DE RECTOR.

Hablo con conocimiento de causa.

Pese a que no ha ocurrido acontecimiento institucional de importancia con ribete publico en la UASD del cual me haya ausentado, participando activamente y de frente en defensa de lo que he entendido son los intereses históricos de la universidad y la nación, nunca antes había optado electoralmente por un puesto de alta dirección universitaria.

Sencillamente no me había interesado; ni vi llegado el momento para auspiciar un discurso marcadamente distinto al tradicional. Preferí seguir libremente auspiciando mis ideas, en compañía de colegas sensibles a la problemática universitaria y de país.

Apenas llevo unos meses en las lides electorales y me alarma la cantidad de dinero invertida y la que podría faltar para posicionar una oferta distinta y renovadora en el corazón de los universitarios y en la conciencia de la sociedad.

Me provoca terror el gasto incurrido en tan solo meses, de cientos de miles de pesos en un proceso llevado por mi equipo de forma modesta y con recesos.

Me pregunto cómo se sostienen proyectos de años, de 9 años, de seis, de tres?.y cómo lo hacen de forma tan contínua, incesante y con una calidad que despierta encomios. Con modalidades publicitarias indiscutiblemente costosas, sín que «se les apriete el pecho» al momento de pagar.

Si se trata de servir; repito, si lo que queremos es servir a los demás, a la institución, a la sociedad, llama terriblemente la atención que se tenga que invertir millones de pesos en un proceso cuyas grandes virtudes debieran ser la brillantez de las ideas expuestas al libre escrutinio de la soberanía profesoral, y la sencillez que aconseja el saber para la promoción pedagógica de las plataformas de gestión que auguren momentos nuevos en la vida e historia de la Universidad y sus sujetos sociales.

Para eso no es necesario bañar de oropel nuestros propósitos, si ellos son honestos y sinceros. No es necesario gastar fortunas con las cuales ocultar verdaderos despropósitos y la falencia de nuestras propuestas conceptuales.

Si se trata de servir, ¿cómo explicar tan elevados gastos para promover a un individuo sobre el cual no hay certeza alguna de triunfo y cuyos ingresos como rector no compensan las astronómicas sumas despilfarradas?

Estamos frente a un asunto moral, de donde se desprenden innumeras cuestionantes y especulaciones que no favorecen el buen nombre del proceso y de la universidad.

Se trata de asuntos de principios vinculados al derecho de los académicos a elegir y ser elegidos en igualdad de condiciones.

El pricipio universal en el cual se basa el derecho electoral a elegir y ser elegido, se ha reducido en nuestro caso a un callejón, al simple mandato de elegir. Con esta «danza de los millones», se le coarta al profesorado de la UASD, en consecuencia, un principio fundamental de la equidad democratica: el derecho a ser elegido.

Es una forma velada mas de secustrar la democracia universitaria.

Un académico de vida modesta se ve imposibilitado de ofertar su propuesta y buena voluntad de servicio, en virtud de los grandes costos en los que hay que incurrir para terciar en un certamen que se presume ha de ser un aliento para el fortalecimiento de las bases democráticas en que se funda la UASD.

El ambiente electoral y el complejo proceso que con el mismo se despierta, debiera ser la maxima expresion de tiempo de libertad para exponer y colocar en juicio todas cuantas ideas nuevas, renovadoras, conservadoras, retrógradas, tradicionalistas, revolucionarias, transformistas, idealistas, de vanguardia académica que en otras circunstanciass resultan o podrían resultar fuera de contexto o ruidosas.

El proceso electoral es un ambito que oficialmente abre la academia para permitir las quimeras y utopias; la confirmación de lo existente, o la crítica y la conspiración legal sobre el «status quo».

Es el momento donde el poder político y academico se acerca más al grueso del profesorado, donde aparece y se resalta el verdadero valor del sujeto elector; con cuya integración o un simple giro de miras, se podría cambiar el rumbo de la historia de la universidad.

ES UN PROCESO EN EL CUAL SE DEBIERAN RECLAMAR MILLONES, PERO DE IDEAS PARA DESPERTAR UNA NUEVA PRIMAVERA EN LA UASD.

Pero, no. Mas bien, el modelo impuesto de un tiempo a esta parte presupone que para usted ejercer el derecho a la participación en la vida institucional de la academia ha de tener dinero, mucho dinero; de lo contrario, pierde su tiempo y se convierte en bufón. A mayor dinero, mejor demócrata y superiores méritos, parecen ser los valores que aupa el actual modelo en decadencia.

Yerran aquellos que, al pretender justificar el actual estado de cosas, alegan alegre e irracionalmente, que la UASD es un reflejo de la sociedad. Tal pensamiento es, mas bien, un reflejo de la superficialidad de análisis.

A la UASD se debe dejar de ver como un partido politico cualquiera, para pasar a considerarla y respetarla como la principal academia de ciencia, arte, tecnología y humanidades del páis.

La opulencia del gasto funciona inversamente proporcional a la intención del proceso, llamado este a renovar los cuadros dirigentes de la institución, sometiéndola a la diversidad dialéctica de los pensamientos que distinguen a los electos, como una forma de conjugar en CAMBIOS CONTINUOS las ideas y las practicas de sus protagonistas en la intensión de garantizar uno de los mas nobles objetivos de la misión universitaria: la transformación continua de la sociedad.

Esta millonada es una garantía para el reciclaje de los grupos que durante años han disfrutado del control de los órganos de dirección de la UASD. Es una trampa para la democracia; es un camino que lleva la descomposición a la institución. Es un vicio que envenena la vida de esta parte de nación, que es la UASD.

Es un asunto a CAMBIAR..y DEBE CAMBIAR.

Desconozco por qué le es ajena esta situación a la Comisión Central Electoral de la UASD, pues por esta brecha pueden colarse los sectores menos sanos de la sociedad e intereses espurios, si a la larga se permite que el dinero sustituya la ética sobre la cual descansa el prestigio de toda universidad.

Si los valores morales y los meritos académicos y sociales son suplantados por el espejismo del dinero para hacer carrera política dentro de la UASD, la estaremos condenando a desaparecer, tarde o temprano.La nación no se merece tal desatino y falta de prevención.

Las elecciones deben ser reguladas y vigiladas tambien en su parte financiera, de modo que nadie trasbase las fronteras que permitan una competencia basada, además, en la igualdad de oportunidades para los aspirantes y equidad en el manejo de los espacios y bienes universitarios al servicio de su democracia.

Se debe suscribir un código de promoción y gastos, por medio de protocolos de seguimiento que garanticen un ejercicio equilibrado de las ofertas electorales, transparencia total en los gastos y rendición de cuentas de sus orígenes.

Normas que fijen topes máximos de recaudación de dinero de campaña y tracen cuotas institucionales para la participación democrática abierta de los agentes activos de la universidad, de modo que se estimule su compromiso e identidad con la organización educativa Si queremos democracia sana, transparente y participativa corresponde a la institución invertir para consolidarla y regularla.

La democracia, si es real, en tanto debe ocuparse de una mayor y ascendente participación de sus miembros en condiciones igualitarias de asistencia, es costosa?a no ser de nuestra preferencia entregarla a otros en calidad de secuestro.

Si de servir no es que se trata?.pues, que siga la fiesta de los millones y de una democracia académica en secuestro.

A manera de cierre, debo advertir que no faltarán quienes «traduzcan» estas ideas como «muestra de debilidad y derrota»….de nuevo la supeficialidad. No me faltan contactos ni medios donde recurrir para el apoyo financiero y logístico; por el contrario, son muchos los amigos y colegas que en el mundo publico y privado, en se han puesto a mi disposión; lo cual agradezco y no descarto; pero, las cosas tienen que comenzar a cambiar en la UASD.

«Lenchy Vargas»

2010-11-01 19:38:26