Por Isabel Franco
Los dominicanos estamos observando con gran preocupación la cantidad de haitianos de todas las edades que llenan nuestras calles, ante la indiferencia de las autoridades que tienen en sus manos velar para que esto no ocurra.
En cada semáforo podemos contar hasta diez haitianos, algunos limpiando vidrios, otros solamente pidiendo para sus necesidades.
Sabemos que el vecino país de Haití , está pasando por momentos difíciles, pero esto no quiere decir que debemos poner en peligro la soberanía nacional, permitiendo una gran cantidad de haitianos ilegales, desplazando la mano de obra dominicana, disfrutando de los servicios que de por si, en nuestra nación son deficientes, lo que agrava la problemática del dominicano.
Por razones de humanidad y sentimientos cristianos debemos ayudar a la nación vecina, pero en su país, y primeramente nos corresponde como dominicanos, satisfacer las necesidades del dominicano.
Las virtudes y el gran liderazgo que tiene nuestro presidente el doctor Leonel Fernández Reyna, y su perspectiva de convertirse en premio novel de la paz, no debe desviarse del objetivo primordial que le corresponde como primera figura de la nación de mantener la soberanía nacional y solucionar los problemas fundamentales que nos afectan.
Asimismo las opiniones parcializadas y manipuladoras de organizaciones internacionales y nacionales que confunden los derechos humanos con la independencia y soberanía nacional no deben influir en las decisiones que se deben tomar para garantizar una política migratoria justa conforme a lo establecido en las leyes vigentes. (Ley 95, 62, 362 entre otras).
Como ejemplo debemos imitar las políticas migratorias de esas grandes naciones inclusive las que nos confrontan, las cuales no permiten ilegales en sus países, piden un sinnúmero de requisitos para otorgar las visas a los extranjeros, no permiten que trabajen si no tienen residencia de su país, y todas las demás cosas que están escritas en sus reglamentos.
Asimismo todo el pueblo dominicano no solamente el gobierno es responsable de esta situación, usted como yo somos responsables de esta inmigración ilegal, cuando empleamos haitianos ilegales en nuestras casas, en las construcciones, en todo el quehacer, ya que por pagar menos estamos contribuyendo a perder lo mas precioso, lo que costó sangre y dolor a nuestros patriotas, la independencia y soberanía nacional.
Por otra parte debemos tomar en cuenta que aunque somos naciones vecinas, culturalmente somos totalmente diferentes, diferentes al grado sumo, con tradiciones diferentes, creencias diferentes, y no seria sano asumir las de ellos.
El deseo de enriquecerse ilícitamente que corrompe las mentes al traficar haitianos ilegales, deben estos inconscientes y necios ponerlos en una balanza, y mirar hacia adelante a nuestras futuras generaciones, para entender si vale la pena por dinero, que nuestra patria gloriosa de Duarte, Sánchez y Mella se convierta en otro Haití.
26 de noviembre de 2010
2010-11-26 20:36:54