Opiniones

EL TIRO RAPIDO

Mario Rivadulla

Viernes 26,11,10

A inicios de la primera administración del Presidente Leonel Fernández, estamos hablando del año 1996, fue llevado a la Fiscalía del Distrito Nacional el doctor Guillermo Moreno. A poco de su designación, el doctor Moreno y el entonces Procurador General de la República y hoy Consultor Jurídico del Poder Ejecutivo, doctor Abel Rodríguez del Orbe organizaron un encuentro con un grupo de periodistas entre los cuales figuramos nosotros para informarnos de los planes que pensaban llevar a cabo. De manera especial se habló de la Reforma Carcelaria.

Después de un tiempo desempeñando el espinoso cargo de manera meritoria, el doctor Moreno renunció y pasó a ejercer nuevamente como jurista y profesor, pero sin que en ningún momento dejase de dar seguimiento a los problemas del país y adoptar posiciones militantes ante los mismos. Obviamente, el paso del doctor Moreno por la Fiscalía le debe aportado una experiencia práctica de primera mano en el manejo de los asuntos criminales desde el ángulo de la autoridad.

La mención viene a punto porque ante el auge de la criminalidad, el destacado jurista acaba de proponer que el Código Penal sea modificado a fin de establecer como pena máxima la de cadena perpetua para determinados delitos de extrema gravedad así como el cúmulo de penas para los casos de reincidencia. Al presente, esas dos figuras no aparecen en el Código. La pena máxima establecida es de 30 años y se excluye el cúmulo de penas. Entiende el doctor Moreno que de esta forma la Justicia envía un mensaje mucho más contundente de que no habrá tolerancia con el crimen.

Descartado el hecho de que, a diferencia del doctor Moreno, no somos juristas ni pretendemos invadir un campo para el que no estamos calificados. Pero consideramos sin embargo, desde nuestra óptica, a título de simple ciudadano preocupado como el resto de la sociedad por el auge del crimen, que ambas propuestas son atendibles.

En más de una oportunidad hemos enfocado el tema del cúmulo de penas. Hasta ahora las objeciones que se han esgrimido para incorporar esta figura a nuestro sistema de justicia nos parecen carentes de peso. En cuanto a la cadena perpetua nos parece que se justifica en casos muy especiales, de extrema gravedad y riesgo para la seguridad ciudadana.

Cierto no obstante, que esta propuesta resultaría incompleta si no vamos a una reforma profunda del sistema carcelario, no ya en el plano de la rehabilitación donde el nuevo modelo, impulsado por el Procurador General Radhamés Jiménez y el Director de la Escuela Penitenciaria, Roberto Santana, parece estar desarrollándose con éxito muy promisorio.

A lo que nos referimos es a la disciplina y seguridad en las cárceles donde purgan delincuentes de largo y peligrosísimo expediente, donde la reincidencia resulta una constante. La vulnerabilidad del sistema carcelario es una realidad y un eslabón en extremo frágil dentro del régimen. Hay pruebas sobradas, contundentes y hasta estremecedoras de la corrupción reinante en nuestras cárceles donde entra de todo: drogas, prostitutas, celulares y hasta en ocasiones armas y desde donde también sale de todo, lo mismo órdenes de asesinato que instrucciones para seguir manejando trás las rejas las más diversas operaciones criminales. Las pruebas son más que reiteradas y sobradas.

De esperar que sean analizadas las propuestas que comentamos del doctor Moreno que coinciden con reclamos que se han venido haciendo de manera insistente para, a través de una aplicación más enérgica de la ley penal, contribuir a frenar el auge de la criminalidad. Pero también que se tome en cuenta la necesidad de hacer más estricto y seguro el sistema carcelario para que no sigamos asombrándonos de las múltiples formas en que, por obvia complicidad, se sigan registrando los mismos episodios anómalos, vergonzosos y preocupantes que con tanta frecuencia divulgan los medios de comunicación.

TELEDEBATE. Telefuturo, Canal 23. ?telefuturo(a)hotmail.com?

2010-12-02 04:59:59