Conocí a Salvador Jorge Blanco cuando, junto a Ambiórix Díaz Estrella, Antonio Guzmán Fernández y José Augusto Vega Imbert, entre otros, era una de las figuras notables del PRD en Santiago. Lo traté ya más de cerca cuando por primera vez aspiró en vano a la candidatura presidencial perredeísta, después siendo senador por el Distrito Nacional, de nuevo precandidato y ya como candidato a la jefatura del Estado. Como reportero asignado al Palacio Nacional me correspondió cubrir las informaciones que allí se produjeron en poco más de la primera mitad de su mandato, lo que permitió que fueran más personales nuestras relaciones. La última vez que lo visité y hablamos fue hace ya varios años en ocasión de la visita de una figura extranjera del periodismo al que le pedí recibiera y a quien acompañé hasta su residencia. Con las naturales diferencias que pueden tener un periodista que ejercita un estilo crítico y escrutador como yo y un político que ejerce la Presidencia, puedo asegurar que cultivamos una relación de respeto y talvez de admiración mutua, tras ciertos encontronazos iniciales, felizmente superados. Con su hijo, Orlandito, tengo una relación amistosa y respetuosa. Le he dado seguimiento en su crecimiento personal, profesional y político. Por eso, cuando leí su reciente artículo sobre el perdón, me sentí motivado y le escribí en privado algunas reflexiones reiterándole mi afecto. Hoy, en público le expreso mis condolencias, extensivas a su hermana Leticia y a sus demás familiares, por la ida de Salvador, para cuyos restos, como tantos, aspiro encuentren la paz. QEPD?
Unidad
El fallecimiento del presidente Jorge Blanco ha generado un espontáneo movimiento interno unitario en el PRD, que tanto lo necesita. Gente de diferentes grupos de los que pugnan dentro del partido blanco han bajado el hacha y las lanzas ?por lo menos temporalmente- y se han mostrado reverentes ante la muerte de Salvador. Ya comencé a escuchar que hasta algunos de verbo y posiciones radicales ante sus rivales internos, están bajando la guardia y empiezan a reconocer que, como decía con frecuencia José Francisco Peña Gómez: ?El PRD es el más grande y peor adversario del PRD?. Una verdad como un templo?
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2010-12-28 04:26:15