Por Antón Baiges i Balleste
Los deberes del tribunal constitucional son muy concretos, deben atender a todos aquellos casos en que se crea que han sido vulnerados los derechos constitucionales.
El tribunal supremo sigue siendo la última instancia, a excepción de los casos anteriores.
Los abogados pueden abusar de este derecho, de invocar la violación de los derechos constitucionales, por parte de sus defendidos, pero el TC puede no aceptar a trámite dichos recursos, si no los cree procedentes.
No veo más inconvenientes, para el normal desarrollo de su cometido, previo un tiempo de rodaje.
En algunos países, no todos pueden acudir ante este tribunal, solamente las diferentes instituciones del estado pueden hacer uso de este derecho.
Muy importante es también, el dotar o no, a este tribunal del poder de suspender en forma preventiva ciertas disposiciones o leyes si creen que podrían vulnerar la constitución
Lo juzgado permanece inalterable, siempre que no afecte a los derechos constitucionales, solamente se admite una rectificación, en los casos penales, si las nuevas disposiciones son favorables a los inculpados.
En ningún caso el tribunal constitucional puede tener limitaciones para juzgar lo que él considere anticonstitucional.
La discusión sobre la edad de los magistrados, es ridícula, si quieren puede ser diferente, pero no veo por qué no puede ser la misma que se aplica para el Tribunal Supremo.
Poco importa que los magistrados sean vitalicios o temporales, si bien es bueno que sea para un largo periodo.
El gran problema en este país, no es la falta de leyes y reglamentos apropiados para el buen desarrollo institucional, el gran déficit está en la actitud de los que deben respetar todo este entramado constitucional.
Es necesario reeducar a los ciudadanos, esto empieza con el ejemplo de las personas que ostentan la dirección del estado, es negativo, el que aparezca la percepción de que todo se haga para el beneficio coyuntural de los que detentan el poder.
Cuando el río suena, agua lleva, dice el refrán popular, las percepciones acostumbran a ser acertadas en gran manera.
Todo es cuestión de voluntad, los grandes cambios, en los países que consideramos más avanzados, fueron fruto de unos políticos con mucha generosidad y mucha honradez, quizás sea necesario que los aspirantes a gobernarnos provengan de otros grupos, no se puede dejar libre el camino a los aprovechados.
Es necesario que nuestros dirigentes tengan la cabeza fría, el corazón caliente, el puño firme y los pies en el suelo, y siguiendo con esta terminología marinera, que sepan navegar con mal tiempo y sin marearse
Antón Baiges i Balleste
2011-01-02 19:45:34