Mario Rivadulla
En días recientes, con motivo de la controversia en torno a los llamados textos integrados para los cuatro primeros cursos de docencia básica, se nombró una amplia comisión encargada de estudiar, evaluar y hacer recomendaciones sobre su contenido. En la misma figuran técnicos y académicos, tanto del sector público como privado.
Entre los miembros de la comisión, fue nombrado el destacado intelectual Andrés L. Mateo, quien el pasado lunes, en carta enviada al Presidente de la República, cuyo contenido hoy vio la luz en la prensa matutina, hace renuncia a integrarla.
La principal motivación gira en torno a los miembros de la comisión que, según expresa, son en sus cuatro quintas partes asalariados del gobierno lo que a su juicio, cuestiona su objetividad y condiciona su opinión.
Este punto ha sido rebatido también públicamente por otro intelectual asimismo de gran valía, como lo es el doctor Bruno Rosario Candelier, Presidente de la Academia Dominicana de la Lengua. Este milita en el grupo de quienes han objetado los nuevos textos, en particular el hecho de que los mismos excluyan la enseñanza formal de la Lengua Española.
Rosario Candelier lamenta la decisión de Mateo, por considerarlo, como es cierto, un intelectual de gran valía cuyos aportes estima pudieran haber sido de gran importancia en la evaluación del cuestionado nuevo sistema. Afirma, por otra parte, que no abriga la menor duda de que la Comisión está integrada por intelectuales de probada honestidad y capacidad académica, sin que reste validez a su trabajo el hecho de que algunos de ellos sean funcionarios gubernamentales, los cuales no pueden estar excluídos de la misma.
Al margen de las causas esgrimidas por Mateo para sustentar su renuncia y de Rosario Candelier para refutarlas, en la misiva dirigida por el primero al Presidente Leonel Fernández resaltan algunos señalamientos muy preocupantes y que deben ser objeto de un amplio y esclarecedor debate.
Veamos.
Mateo, después de haber revisado cuidadosamente los nuevos textos, concluye que contienen errores conceptuales así como imprecisiones científicas e históricas.
Más y peor aún. Se lamenta de que un millón 400 mil niños dominicanos que cursan la básica se verán privados de la enseñanza formal de la lengua española, pero además de la historia patria, la moral y cívica y la formación religiosa.
Se queja además, que sin siquiera haberse reunido la comisión ya se mandó a imprimir la segunda ronda de textos para el siguiente curso, lo que a su juicio le resta validez real al trabajo de la misma.
Si lo anterior que expresa el licenciado Mateo en su carta renuncia se corresponde con la realidad, entonces el problema es de más alcance de lo que se planteó al principio. No solo atañe al aprendizaje del idioma sino que abarca otros aspectos esenciales cuya repercusión debe ser objeto de la más exhaustiva ponderación, sin que medie otro interés fuera de servir a los mejores de la muy deficiente docencia básica.
Esto aparte de que no deja de tener razón y preocupar el hecho de que en tanto se somete a discusión el tema, se haya dispuesto la impresión de los textos del siguiente curso si es tal conforme lo afirma la carta renuncia.
Los esclarecimientos deben venir tanto del Ministro de Educación como de la propia Comisión para dejar bien definido de que no se trata de un simple ejercicio de distracción, sino que sus recomendaciones, adoptadas con la debida independencia y estricto criterio científico y académico, serán debidamente acogidas.
TELEDEBATE. Telefuturo, Canal 23. ?teledebate@hotmail.com?
2011-01-23 04:58:37