Opiniones

Fundamentos de la ideología marxista, pensamiento social y medios masivos

Por Claudio Márquez

?Como periodista no temo ser considerado como desfasado. Mi obligación es ayudar a trazar las pautas por un ejercicio periodístico menos frívolo y banal?

Aunque el concepto de ideología en la filosofía clásica marxista está más centrado en los aspectos políticos y la lucha de clases, parámetros en torno a los que llegó a prescribirse la religión, el arte y el ?aparato jurídico del Estado?, como parte sustancial de la misma, es decir, de la ideología, es cierto que concurrimos hoy a una noción más flexible de la ideología, pero sin dejar de considerar su estrecha vinculación con los esbozos primarios de Marx sobre su constitución y naturaleza material vinculante.

Tomando como punto de partida la comprensión de la ideología como el conjunto de formas e ideas de pensamientos que sirven para cohesionar el orden social, la teoría marxista trata de introducir un método de enfoque y tratamiento del problema, con énfasis en el detalle de sus implicaciones en consonancia con la consideración de la realidad social inmediata. Esta deducción de la ideología tiene mucho que ver con la teoría materialista de la historia y el hombre como ente social, condicionado por su entorno, constancias y variables objetivas.

Marx parte de una concepción estructuralista en el ordenamiento social, ubicando en la misma norma y leyes que corresponden a un tipo específico de cultura e ideología. La complejidad de este asunto apunta, de igual forma, a una tesis razonada del entorno social como aguijón del pensamiento social y de los demás valores del contexto.

Desde este punto de vista la racionalidad concedida por Marx a la ideología va impregnada de una visión filosófica en la que las ideas sociales, políticas, jurídicas y culturales, son tomadas en cuenta como expresiones sustantivas de la realidad perceptiva del hombre y su entorno social.

Sin embargo el problema luce ser más complicado en virtud del avance tecnológico, del alcance y las características de los medios masivos de comunicación.

La producción y reproducción de los contenidos ideológicos, políticos y culturales de la sociedad viene a situarse en este contexto junto a una plataforma informacional, en la que los medios de comunicación juegan un papel estelar, y en el que la ideología es sólo vista como una representación de alcance perceptivo de las relaciones económicas y productivas dominantes o prevalentes.

La ideología es, además, hoy día el producto de una transferencia cultural y conceptual y a través de la cual los medios de comunicación acentúan las diferencias y controles de clases.

Considerados como forjadores y moldeadores de conducta, el poder de los medios de comunicación masiva plantea la urgencia de una revisión conceptual de la ideología como ente propagador de ideas políticas e identidad cultural.

Han sido las propias mutaciones en la condición ideológica, así como sus giros interpretativos y sus deducciones yuxtapuestas, las que han conllevado a un nuevo enfoque de la ideología, básicamente a raíz de la crisis del Socialismo Real y el surgimiento de los nuevos parámetros conceptuales y simbólicos de ésta y cuyas referencias inmediatas pidieran escapar al orden inmediato de las cosas.

Mientras el concepto clásico de la filosofía marxista se encarga de sujetar la ideología a una representación de base, es decir, tangible, así como a las condiciones materiales de existencias ( entran en juego factores tales como los medios de producción, su interactividad y el componente estructurado de su mensaje), por lo que las nuevas corrientes de interpretación filosófica se encargan de agregar a estas conclusiones el hecho de que la ideología, si bien apunta hacia una relación de especificación concreta de su punto de partida, vale decir, de su representación sistémica, en la producción y reproducción del pensamiento prevalecen otras categorías homogéneas.

De modo que, como expresión del entorno material y, por consiguiente, del lugar ocupado por el hombre en las relaciones económicas y productivas de la sociedad, la ideología y otras formas de pensamiento social no sólo pueden ser conjeturadas en función del vínculo convenido entre infraestructura y superestructura. En las nuevas formas de pensamiento social los medios de comunicación tienen un peso específico, un poder persuasivo, que también llega a tomarse como referente ideológico.

Un enfoque importante, pero que con el devenir del tiempo y las formas emergentes de producción y reproducción del pensamiento finiquita en una apreciación de rasgos evidentemente complejos en el orden de la percepciones humana.

De ahí que las discusiones sobre la temática de la ideología tengan necesariamente que ser ventiladas desde una doble perspectiva filosófica. Un esbozo que, en cierta forma, rompe con el concepto marxista tradicional que esgrime la ideología como expresión única de las circunstancias económicas y productivas imperantes.

La ideología es ahora poder activo. Constancia de formas y discursos entrelazados entre los componentes materiales del contexto y la suma de sus expresiones modernistas, las cuales invaden fundamentalmente el campo social político y cultural.

Es la causa por la cual en el plano de su enfoque e interpretación deba considerarse de qué forma influyen e impactan las nuevas tecnologías de la información en el pensamiento ideológico; una exigencia que camina casi a la par con el estudio sobre las repercusiones culturales de los medios de comunicación y su papel en el proceso de ideologización de los grupos sociales.

La ideología sigue siendo una herramienta de enfoque filosófico y sociológico de tendencias duales en su definición infra y superestructural; aspecto en el que la realidad objetiva puede dosificarse en polos antagónicos o atrayentes, al propio tiempo.

De hecho, el empeño de los países altamente desarrollados por imputar una visión unipolar a la sociedad, contraviene la realidad del contexto entendido como la expresión de grupos sociales de texturas económicas e ideológicas diversas.

Debe subrayarse que si bien en el concepto clásico de ideología, pueden cotejarse polos contradictorios, como son la ideología política dominante y la ideología social emergente o subalterna, en la que influyen grupos de poder, aunque no siempre dominantes.

El factor de distinción esencial y, por consiguiente, de separación entre una cultura y otra viene dado a partir de los interese puestos en juego por cada grupo social, circunstancias en la que los medios masivos se encargan de sustentar, promover y moldear la inclinación ideológica.

En virtud de que las apreciaciones marxistas primarias sobre la cuestión de la ideología se constituyeron en un contexto social, económico y cultural distinto al de hoy, luce natural que al esbozo primario de ésta se agreguen otras variables puntuales de sustentación y seducción social. Pero, en el desglose de este enfoque crítico debe tomarse en cuenta que desde la propia esfera social y económica han emergido otros valores de alcance ideológico e interpretativo.

Como señalamos en una parte del presente trabajo, en la lista de medios tecno-científicos se ubican los medios de comunicación masiva. Un andamiaje reforzado ahora por las herramientas digitales y su extraordinario nivel de diversificación.

Sin duda, otro de los problema que tiende a poner en aprietos el viejo concepto de ideología, así como la propuesta de de ascendencia positivista dentro de la filosofía clásica materialista y sus expresiones más modernas.

De los medios de comunicación y su multiplicación, ha devenido, además, una forma diferente de condicionamiento y manipulación social. Como dice Ignacio Ramonet, a quien nos hemos referido otras veces en el abordaje de estas temáticas.

Percibir que con la expansión de los medios masivos de comunicación se construye una nueva forma de dominación y comprensión de la realidad, implica reconocer el hecho de que la conciencia social no está sólo sujeta a sus condiciones materiales, resumida en aquella frase de que el hombre piensa según como vive. Los nuevos factores vinculantes de la cultura han abierto espacio a una interpretación más compleja de la situación y, por tanto, no hay forma de dar un salto político ni cultural al margen de su adecuada comprensión.

La propuesta que supedita el pensar y el razonamiento filosófico del hombre a su condición de vida económica o a su grado de vinculación con los medios de producción, es hoy estrecha, porque deja ? en cierto modo ? a la libre la responsabilidad de los medios masivos y su influjo en la conciencia social.

Desde este punto de vista, los medios masivos pudieran considerarse como creadores y reproductores de conciencia social, señalamiento que en nada quita valor a la orientación de su influjo, es decir, de su impacto en la conciencia social. Los medios masivos se orientan sobre elemento perceptivos que operan de modo integral en la meta de supresión de las de las diferencias sociales.

Pero, advertir e indicar esta realidad es competencia de los profesionales progresistas de los medios masivos de comunicación.

El hecho definitivo es que no sólo desde la base o infraestructura se construye y multiplica la ideología, sino también desde los medios de comunicación. Vendría al caso preguntarse ¿qué cosa son realmente los medios de comunicación? ¿Dónde pueden ser situados? ¿Como extensión de la infra o de la superestructura? La dualidad de los medios en este aspecto obliga a medir y distinguir su papel en la formación cultural e ideológica de la sociedad.

El análisis pudiera resultar poco novedoso, pero sí permite advertir la función de los medios en la nueva forma de arquetipo del poder ideológico.

El hombre no solo piensa en función de cómo vive, sino también en función de la forma en que es condicionado y manipulado por el aparato cultural de la sociedad postmoderna, como lo subrayan Louis Astusser y Armand Mattelar.

Este agregado a la cuestión de la interpretación marxista, muy difundida durante los Siglos XIX y XX, es lo que explica ahora los niveles de control cultural de la sociedad y, por tanto, la forma en que emerge el nuevo pensamiento social.

Pudiéramos ofrecer una explicación amplia de la función de los medios, pero de manera particular del mensaje de los medios periodístico y su impacto en la conciencia social. Empero, para poder explicar las inclinaciones ideológicas y, por tanto, de clase de los mensajes que circulan en los medios masivos, es imprescindible tocar el aspecto de su composición estructural y semántica, situación que requiere de otras motivaciones y explicaciones.

*El autor es periodista.

2011-01-26 04:29:20