Por Héctor Olivo
En la pasada semana, dos fueron los días que iniciaron la jornada con características similares.
Calles y avenidas de la ciudad capital y dos de los principales municipios de la colindante provincia Santo Domingo con enormes hileras humanas en espera de un medio de transporte que llevara a los desesperados pasajeros a sus centros de estudio o de trabajo.
El sacrificio de levantarse en horas de la madrugada para llegar temprano a clase o ponchar una tarjeta en la industria, comercio u oficina que no marque llegada en rojo, encontró un escollo con la actitud de los que, sabiamente han sido llamados dueños del país.
Reclamando la rebaja local de los combustibles, ignorando una espiral alcista del petróleo y sus derivados a escala internacional y que Republica Dominicana no produce el llamado oro negro, los ?empresarios? del volante ordenaron a los choferes paralizarse por unas cuantas horas, justo en el momento de la gran movilidad humana de las horas pico de la mañana.
Amonestaciones, tardanzas, doble y triple gastos, oficinas y comercio que abrieron tarde se produjeron en dos de los siete días de la anterior semana con la amenaza de que eso seguirá sucediendo.
A diario las columnas especializadas en los temas económicos de los diferentes medios del país y del mundo, que se siguen mediante el Internet o las grandes cadenas de radio y televisión, informan de alza en el petróleo y sus derivados en un mercado volátil y afectado por los conflictos en zonas productoras o por las bajas temperaturas de un crudo invierno.
Eso poca importa, el propósito es reclamarle al gobierno una demanda muy distante de lo que pudiera hacer; con lo que los demandantes delatan los verdaderos propósitos de sus reclamos.
Cientos de ciudadanos y ciudadanas se ven afectados por los que sus organizadores llaman protestas sociales, que en muchos, por no decir todos los casos, presentan un carácter violento con daño a la propiedad y perdida de vida , como sucedió tambien en la semana con dos sencillos ciudadanos en San Francisco de Macorís.
Las ?protestas sociales? son organizadas por grupos denominados colectivos en los que los empresarios – no son sindicalistas- del transporte juegan papeles estelares.
Desde estos grupos se arenga para organizar paros y protestas dizque en defensa de los pobres y de sus conquistas.
Vaya paradoja, los grandemente afectados por los paros del transporte, el desorden y las agresiones son los sectores populares.
Es el pobre que deja de ganar cuando no llega a tiempo a su trabajo; es este mismo sector él que resulta lesionado cuando se agrede un vehiculo en marcha o se tira a matar como sucedió con los hermanos francomacorisanos, quienes recibieron heridas de balas en diferentes partes del cuerpo al ser atacados en el momento que una de las víctimas se proponía cerrar su establecimiento comercial, y de repente quince encapuchados arremetieron a tiros. Que no se nos diga ahora que el movimiento social ha sido infiltrado.
Se esta jugando a posicionar un creciente desprestigio gubernamental cimentado por «defensores populares» que terminan agrediendo, afectando y perjudicando al pueblo.
20 FEBRERO DEL 2011
2011-02-20 22:48:38