El discurso del Presidente Fernández ante la Asamblea Nacional estuvo dominado por el imposible empeño de sustituir y evadir realidades insoslayables con sofismas bien confeccionados, comparaciones antojadizas, manipulaciones estadísticas, construcciones virtuales y afanes propios de los buenos ?ilusionistas?.
Examinado más allá de la superficie y del efectismo que lo impregna, se trata de un discurso a la defensiva respecto a temas cruciales que lo han colocado en una situación sumamente difícil; imposibles de de ser ya contrarrestado con la retórica fofa desplegada por él en esta ocasión.
Esos temas son:
1.-Su evidente condición de continuador modernizado y readecuado, cuasi digital, de Trujillo y Balaguer. La corriente neo-trujillista y neo-balaguerista que representa y concretiza en el diseño y ejecución de la actual dictadura institucionalizada con todos los poderes bajo su mando personal. Por eso su superficial comparación del presente con la ?era? de Trujillo.
2.-El estrepitoso fracaso de su política educativa y el develamiento de sus simulaciones y ?allantes? en ese campo. Por eso tanta ?muela? tramposa sobre el asunto.
3.-Las grandes calamidades provocadas y los jugosos negocios realizados en el contexto de la privatización del sector eléctrico, profundizada por Celso Marranzini. Por eso su énfasis en sembrar nuevas ilusiones frente a una realidad que no las admite.
4.-El drama de la conversión de la salud en negocio y las desigualdades y penurias generadas por el modelo neoliberal de seguridad social. Por eso su interés de ocultar las lacras en esa sensible área.
5.- El empobrecimiento real de la población asalariada y desempleada, el desempleo encubierto, la depredación contra seres humanos y naturaleza en escalas sin precedentes a consecuencia de la voracidad de unos pocos y de un crecimiento concebido para aumentar desigualdades y empobrecer las bases de la sociedad. Por eso sus mentiras sobre desempleo real, pobreza y pobreza extrema, y el aprovechamiento de las trampas sistémicas en la manera de calcularlas.
6.- La corrupción y la narco-corrupción que arropa a su gobierno y su asociación personal a esas prácticas, como también el clamor contra una impunidad que su gobierno propicia. Por eso no habló de las conexiones estatales en casos como Paya, Agosto, Atiemar; del sicariato militar y policial; de Amable Aristy, Félix Bautista, Rodríguez Pimentel. Wessin, Euclides Gutiérrez, Díaz Rua, Diandino, Gúzman Férmin, Ventura Bayonet? y de los nuevos cuerpos para-policiales?.
7.- El malestar social por las alzas recientes, todas evitables si no se gobernara para los corruptos y el gran capital. Por eso omitió el auge de las protestas.
8.- La criminalidad policial y la conversión de la DNCD en un multi-cártel de la droga. Por eso ese otro silencio.
El discurso en cuestión solo es útil para exhibirse como el jefe insustituible de la corrompida partidocracia peledeísta y de las facciones oligárquicas asociadas a ella; que necesitan de un astuto defensor, capaz de presentar su verbo como imprescindible para unificar sus huestes y tratar de engañar a los menos versados. Es ?sin decirlo- un discurso reeleccionista, tema que por demás volvió a evadir mientras lo impulsa por debajo.
Narciso Isa Conde
Coordinador
27-1-11
2011-02-28 04:28:55