Opiniones

Porque Hipólito ?

Fausto Jáquez

El comportamiento electoral, dentro de las competencias internas de los partidos políticos nos enseña, que un candidato es escogido por razones, causas y motivos, no señalados por el economista Andy Dauhajre, en su artículo: ¿Hipólito o Miguel? publicado en un diario de circulación nacional.

Confrontar las condiciones de los aspirantes a la nominación presidencial por una agrupación política, es una cosa, y otra es, comparar las administraciones reformistas, perredeístas y peledeístas y a partir de ahí, atacar la gestión de gobierno, del Partido Revolucionario Dominicano, como pretexto para sacar partida electiva o de otra índole.

Colocar las acciones fundamentales de los mencionados gobiernos en una tabla estadística, en base al tiempo, los recursos y las condiciones nacionales e internacionales y señalar, con el mayor convencimiento posible, que el Presidente de mi organización o de mi simpatía, fue el mejor, o que todos continuaron haciendo lo que pudieron hacer, serian conclusiones honestas que merecen ser ponderadas dentro del ejercicio de la democracia.

No es de dudar, que uno de los factores que hacen posible que un expresidente tenga vigencia, es su obra de gobierno. En el caso del gobierno del presidente Hipólito Mejía, pienso, que ésta no ha sido tan promovida como la de otros, pero dejó huellas en el tejido social de los más pobres y también, en lo que más producen.

Los que vivimos en las grandes ciudades, ahora nos damos cuenta de que en el gobierno de Mejía, se construyeron y repararon en todas las comunidades, escuelas, clínicas rurales, hospitales, complejos deportivos, electrificación, viviendas, acueductos, se creo todo un sistema de producción y comercialización agrícola y la microempresa tuvo un auge considerable.

También fueron construidas grandes obras de mucha utilidad, como las instalaciones de los Juegos Panamericanos y la carretera de Samaná, entre otras mas.

Ni hablar del sistema de la seguridad social, considerado como el aporte social de mayor trascendencia o alcance humano de la historia política dominicana.

Entonces, Hipólito Mejía Domínguez, ha sido por antonomasia el gobernante y líder popular que nos ha proporcionado mayor equilibrio social a los dominicanos. No hay en los actuales momentos en el país, un líder de sus cualidades. Nadie pone en dudas que es autentico, buen comunicador, con una elevada formación de Estado y un claro entendimiento de lo que necesita hacer el país, para producir, avanzar y desterrar la pobreza.

El presidente Mejía, puso toda su capacidad, el alma del trabajo y el esfuerzo de su gobierno, al servicio de todos y ahora esto le ha dado resultado.

Hipólito es similar al líder colombiano Jorge Eliécer Gaitán, quien, además de sus cualidades excepcionales, tenía una destreza que rozaba con la genialidad intuitiva en mantener un diálogo elemental con su pueblo.

Lo que Gaitán le comunicaba a su país, sigue hoy vigente más que nunca. Habló del país nacional y del país político y dijo sobre esa división, que el país político son los que toman las decisiones y el país nacional quienes la padecen?. Entre los ostentadores burocráticos del poder y el pueblo, Gaitán se alineó siempre de parte del pueblo.

Hipólito Mejía se ha ganado el favor de los perredeístas y se ha convertido en el mas popular entre la clase media y los que menos tienen, colocándose además, como el candidato mas conveniente para los sectores empresariales y la amplia variedad de intereses de la sociedad dominicana.

Lo que se le olvidó a Andy decir, en su extenso documento de campaña, fue que el presidente del PRD, Miguel Vargas Maldonado, escogió a los candidatos de su Partido a su antojo, con sectarismo, para favorecer a su tendencia, sin permitir la tradicional competencia democrática del PRD. Que Miguel no se dio cuenta, que cada vez que señalaba a uno de dedo, desfavorecía a 15 que aspiraban a la misma posición. Esa exclusión política, que por lo demás se proyectó con la misma magnitud, en los cargos directivos del partido blanco, le generó un supuesto control y al mismo tiempo, antipatía, resentimiento y rencor, entre los miles de perredeístas que querían la democracia que les enseñó Peña Gómez y que se sentían con meritos suficientes para representar al partido del jacho prendío y la esperanza nacional.

Miguel Vargas dividió al PRD en dos: los favorecidos y los excluidos. Mientras que Hipólito Mejía, se ganaba el favor de los excluidos, el respeto y la admiración de los favorecidos que reconocieron la ilegalidad de la acción, en tanto que se afirmaba con sus simpatizantes naturales y con los miles de perredistas que apoyó y promovió cuando era Presidente de la República.

Esos desaciertos de Vargas, dieron pie a su desplome político, que se agravó con el disgustó que generó el fraude en la convención del PRD, contra el hijo de Peña Gómez y Guido Gómez Mazara. Y para que las aspiraciones a la candidatura presidencial de Miguel por el PRD, ancle en la crisis política, surge el impacto del apoyo al Ingeniero Hipólito Mejía, del tercer aspirante de importancia de esa organización, el joven empresario, Luis Abinader.

Para mala suerte, del ingeniero Vargas, el padrón que utilizará la Convención del Partido Revolucionario Dominicano, es abierto, es decir, que pueden votar, además de los miembros del PRD, los simpatizantes y todo aquel que no esté en los padrones que tiene la Junta Central Electoral,

de los demás partidos políticos.

Está comprobado que el disgusto que tiene la población, contra el gobierno del Presidente Leonel Fernández, la controversia que hay en el PLD por la candidatura presidencial y los problemas que persisten en el Partido Reformista, benefician al expresidente Mejía.

No es entonces extraño que, Hipólito Mejía, con su simpatía natural, esté concitando el apoyo de la juventud y eso puede observarse en las redes sociales y otros ámbitos públicos.

No estoy hablando que esta devoción de las masas por Hipólito, es por planes de gobierno, o visión de país, que los tiene. Hablo de un fenómeno, que Andy Dauhajre, con una concepción economicista de la sociedad o con su sentido empresarial de la política, difícilmente pueda entender ese radical cambio que han dado los electores, debido a que se trata de la cultura política y la psicopolítica dominicana.

La lectura de Almond y Powel, nos dice que la cultura política es el conjunto de actitudes, creencias y sentimientos acerca de los políticos vigentes en una nación o en un tiempo determinado.

La cultura política afecta también a la conducta de los individuos que promueven candidatos, en sus roles políticos, en el contenido de sus simpatías y en sus repuestas a la realidad.

Hoy, a diferencia de ayer, contamos con instrumentos de mediciones permanentes que nos viven ofreciendo retratos muy llamativos de lo que piensa el hombre de la calle acerca de los candidatos. Hoy el sueño, el cambio, la moda y la esperanza son elementos de la cultura política dominicana.

Pero para entender cómo funcionan estas clases de relaciones, hay que decir que éstas se dan en un campo de equilibrio psicológico y político.

Hipólito Mejía, es una persona que hace lo que se propone, por eso es un líder. Es una inspiración de la gente, por eso lo prefieren. Su magia, encanto personal y estilo mas depurado, le reproducen una

vibración carismática o una facilidad innata de hacerse querer, que le da un mágico poder de atracción.

La figura de Hipólito Mejía. va hacer que las personas salgan a votar por él, no por dinero, ni siquiera por una buena campaña publicitaria o movilización partidaria, que son importantes, sino por el magnetismo personal de un hombre simple, que asume el llamado del pueblo, cansado de corrupción, desprecio a la educación, inseguridad social, alto costo de la vida, desempleo, desorden migratorio y exclusión social, bajo la consigna redentora del momento: ¡Llegó Papá!

2011-03-04 04:35:21