Por Ricardo Espaillat
La difícil situación que hoy sufre nuestro pueblo, el nivel de desamparo en que se encuentra, y la incapacidad de las actuales autoridades para generar respuestas que sean medicina a los males sociales, exige que las familia reformista se unifique para volver al poder, a resolver.
Los reformistas, sobre todo, las generaciones de relevo, que nacimos en cunas coloradas, desde niños nos ensenaron; a apagar las luces, porque el país lo demandaba, no dejar gotear las llaves para preservar el agua, a soñar con una patria grande, prospera, poderosa, y hacer de nuestro país, una sociedad sin injusticia ni privilegios.
Al ver hoy como nunca, nuestras aceras saturadas de mendigos, nuestras calles habitadas por dementes, nuestras esquinas habitadas por enjambres de niños limpiando cristales y vendiendo chucherías; es algo que rompe el corazón, porque es el reflejo del nivel de insensibilidad e incapacidad de quienes nos gobiernan, situación que nosotros, los reformistas, estamos llamados a revertir.
El Partido Reformista Social Cristiano está sufriendo una crisis de fe. La fe nos divide. Demasiada fe en sus bases de que si nos unimos, si rompemos toda clase de alianzas, y solo nos proponemos volver al poder, lo lograremos.
Y por otro lado, la falta de fe, de un grupo de mis compatriotas y hermanos, que no tiene fe en el futuro del partido. Y que como están en el poder, le han dado la espalda a su partido. Y se han convertido en correa de transmisión del grupo peledeista a quienes acompañan en el poder.
A ese grupo hoy en la nómina publica, compatriotas, hermanos, hombres y mujeres con una hoja de servicio notable en la historia del reformismo, personas en su mayoría intachables, les digo; es hora de volver a su partido, la sociedad lo requiere, el partido los necesita, el país se lo demanda.
Si la razón es la alianza, perfecto. Pero esa alianza produjo un resultado electoral, y sus posiciones hoy, son resultado de ese esfuerzo. Eso no obliga a callar las desgracias del presente, ni justifica divorcio con los sentimientos, las aspiraciones, y la línea ideológica de su partido.
Compatriotas, es hora de volver a casa. Asumir su puesto que la historia le tiene reservado al lados de sus amigos, sus hermanos y sus compatriotas, para volver al poder en el 2012, y poner el país en el sendero del verdadero desarrollo y la justicia social.
Compatriotas es tiempo de unidad, es hora de volver a su partido, que juntos podemos conquistar el poder y enfrentar los desafíos del presente. Y así, honramos la memoria de nuestros patricios libertadores, de nuestros próceres de todos los tiempos y muy especialmente, de nuestro padre espiritual el Dr. Joaquín Balaguer.
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2011-04-02 23:16:46